DOSSIER : Descentralización II

Artículo publicado el 30 de Noviembre de 2008
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 30 de Noviembre de 2008
II- El ejemplo de España Este país se caracteriza por un regionalismo poderoso donde cada región representa una identidad cultural fuerte y a la vez un poder político comparable en ciertos casos al de los “Länder” alemanes. España cuenta con 17 regiones o Comunidades Autónomas cuyas competencias y nivel de autonomía varian.

Aunque el término “federalismo” sigue siendo un poco tabú al otro lado de los pirineos, Cataluña, el País Vasco, Galicia o Andalucía disponen de  una autonomía comparable a la de los “Länder” alemanes en materia de educación o seguridad. Sin embargo, lo más específico del sistema español es la cuestión de identidad, que es más fuerte que en Alemania. Muchas comunidades españolas son bilingües y anteponen la enseñanza de su lengua regional a la del español. Aparte de las Comunidades Autónomas, España cuenta con 50 provincias que corresponderían al escalón de los departamentos franceses, aunque estas están dotadas de una serie de competencias que no entran en conflicto con las de las Comunidades Autónomas. Estas últimas tienen por añadidura un papel de liderazgo sobre todo lo que concierne a las políticas locales.

Finalmente, el último escalón de la administración española lo constituye la comuna y las mancomunidades (corporaciones o entidades legalmente constituidas por agrupación de municipios o provincias) que corresponden a las intercomunidades francesas. En un recuento final, los escalones administrativos españoles son casi tan numerosos como los franceses, pero España se distingue según tres principios fundamentales:

una manifestación regional fuerte en cuanto al nivel político y de identidad, a la cabeza de las políticas locales pero también como centro del sistema político español.la presencia de las provincias como escalón intermediario entra las comunas y las regiones, pero mejor situadas en cuanto a la autoridad de las comunidades autónomas, por lo que se engendra una ausencia de conflicto de competencias, lo cuál, resulta por lo tanto en una mayor eficacia.la ausencia del escalón “región” (pays) a caballo entre las intercomunidades y los departamentos.

Es interesante relatar la percepción que tienen los españoles sobre Francia en cuanto al tema de los escalones encargados de administrar las políticas locales. Con este objeto, hemos consultado los trabajos del profesor Juan-Luis Suárez de Viejo, catedrático de la Universidad de Sevilla. Según él, los intelectuales españoles consideran en general que el sistema francés es muy tecnocrático y poco respetuoso con la identidad regional. El Sr. Suárez cree que es realmente una pena el hecho de que regiones como la Bretaña o los territorios de lengua occitana no puedan desarrollar un bilingüismo enriquecedor.

Al igual que los alemanes, los españoles piensan que Francia sigue siendo un país muy centralizado que intenta uniformar su territorio. En cualquier caso, esta observación se ve equilibrada gracias al hecho de que los españoles admiten que este intento de uniformidad se basa en los principios igualitarios de la Ilustración y a los principios republicanos. La tradición española sobresale por una herencia histórica opuesta, ya que el intento de uniformar el territorio español fue una de las políticas principales surgidas durante el régimen franquista.

En la Francia de Vichy, al contrario, lo que se intentó fue reintroducir en el día a día las provincias del Antiguo Régimen con sus identidades locales. Más allá de estas divisiones que aún parecen influir las opiniones, la cuestión importante a responder sería ver si el puzzle francés está hoy adaptado a las evoluciones culturales y socio-económicas contemporáneas, o no.