dublín: una granja en un tejado

Artículo publicado el 9 de Octubre de 2013
Artículo publicado el 9 de Octubre de 2013

No hace falta mucha imaginación: el Spire de Dublín, que se eleva hacia lo alto en O'Connell Street nos recuerda inevitablemente a una lanza de caballero medieval. De hecho, en la capital irlandesa se encuentra algún que otro caballero urbano, en inglés "urban knight".

Uno de los lugares donde nos podemos encontrar con alguno de ellos es sobre un gran tejado de 400 m² situado en el centro de la ciudad, donde investigan y experimentan con mucha alegría las técnicas más innovadoras de la agricultura urbana.

¿Una granja en el centro de la ciudad? Entro a preguntar a un restaurante de kebab y el dueño, con un cerrado acento irlandés me responde que si estoy segura de que quiero ir a una granja urbana. La dirección es correcta. Dejo caer mi cabeza sobre la nuca, en el cielo luce un sol brillante y entrecierro mis párpados. La granja urbana se encuentra bastante escondida: todo aquel que quiera echarle un vistazo ha de subir unos cuantos peldaños. Sobre el tejado reina una gran agitación. Un par de gallinas escarban la paja que hay cerca de unas matas de tomate recién salidas y las hierbas aromáticas y los cogollos de lechuga con tonos azulados ondean en el horizonte de la ciudad de Dublín.

Tras la granja urbana se esconde un proyecto que quizá sea una locura, quizá una utopía, pero sobre todo un proyecto con mucho futuro. Todo comenzó cuando la crisis azotó Irlanda, y con ello a dos jóvenes irlandeses que decidieron quedarse en su propio país para encontrar un trabajo en lugar de emigrar. La idea que desarrollaron Andrew Douglas y su socio Paddy O’Kearney iba mucho más allá: crear trabajo para ellos mismos y para otras personas en su propia ciudad. "La idea de montar una granja urbana surgió porque yo tenía la ilusión de tener un huerto en la ciudad", nos cuenta Andrew Douglas. "Busqué un espacio en la ciudad que estuviese cerca del centro y donde pudiese tener mi huerto y experimentar para conseguir alimentos biológicos de forma innovadora." Tras una larga y difícil búsqueda, finalmente Andrew encontró su espacio: el tejado de la antigua fábrica de mermelada "Williams & Woods".

Nuevas ideas para la ciudad

La irlandesa Teresa Dillon todavía no ha ido a visitar la granja urbana, pero incluso desde la distancia puede afirmar con contundencia: "es un proyecto interesantísimo." Otro proyecto, el Urban Knights surgió con la exposición "Hack the City" (Hackea la ciudad), que estuvo el año pasado en la Galería de Ciencias de Dublín, y de la que Teresa fue directora. Con los Urban Knights Teresa ha conseguido establecer una red de contactos en la web para aquellos que quieran realizar colaboraciones científicas y artísticas para transformar activamente el comportamiento de las personas y con ello la ciudad y así beneficiar a la comunidad entera. En uno de estos encuentros, Andrew Douglas presentó su idea de devolver el cultivo de verduras a la capital.

Con sus pantalones vaqueros raídos, sus zapatillas deportivas, una camisa a rayas y un poco de tierra entre las uñas, sobre un tejado en Dublín, entre las 320 variedades de tomate que ya hace tiempo desaparecieron de las estanterías de los supermercados europeos, Andrew Douglas se parece más al estereotipo de jardinero chiflado que al de caballero urbano.

En el huerto del tejado crecen en primera línea matas de tomate, lechugas y hierbas aromáticas. Gracias a las 8 gallinas que incuban sobre restos de verdura, también hay huevos en el tejado. Y no nos podemos olvidar de los champiñones y del pescado: una compostadora recicla el polvo de café usado de las cafeterías del centro de Dublín y lo convierte en humus fresco.

"La granja urbana es un concepto totalmente nuevo no solamente en Dublín sino en todo Irlanda" comenta Andrew Douglas muy orgulloso al estilo de los cruzados... pero con una espada láser:  No solo la idea sino también la producción de alimentos según los principios de la permacultura sobre un tejado suena utópico. También es muy innovador el concepto de negocio como "empresa social" con la posibilidad de que sus miembros formen una comunidad en torno a la granja, así como la búsqueda de financiación en Internet. Andrew divide su tiempo entre su trabajo "para ganar dinero" y la granja urbana: "20 semanas de trabajo para ganar dinero y 5 semanas sobre el tejado." ¡Aunque preferiría pasar todo mi tiempo aquí!

¿Alguien tiene ganas de respirar aire puro del campo en medio de Dublín? No hay mejor lugar que sobre los 400 m² de tejado que ocupa la granja urbana. Tras las más de dos mil o tres mil plantas que aquí crecen, se esconde mucho trabajo, nos recuerda Keira, que en esos momentos está intentando rescatar a una gallina alborotada. Hace un par de meses, la irlandesa de 24 años renunció a un trabajo bien remunerado como informática y comenzó a colaborar en la granja urbana. "La gente tiene mucha curiosidad por saber qué es lo que pasa aquí arriba, vienen de todos los lugares para colaborar o comprometerse voluntariamente con nosotros", nos cuenta Andrew Douglas. Puesto que mucha gente quiere saber cómo se transforma una cuba vieja en una maceta y que de ahí te salga un lechuguino, se organizan talleres en la granja urbana sobre carpintería o producción de alimentos de manera sostenible. A menudo Andrew encuentra en la red la inspiración que necesita para conseguir sacar el máximo partido a su pequeño huerto urbano gracias al reciclaje de residuos. "De hecho, un buen nombre para la granja podría ser "Granja copiar y pegar", nos comenta con risas.

Granjeros 2.0: Hablar con las plantas, guiar los tomates o atar las lechugas

La granja urbana no sería para nada lo mismo si no existiese internet. El cultivo de hortalizas y la tecnología moderna tienen más cosas en común de lo que se piensa, lo que no sabemos es si en este caso tiene algo que ver con el progreso del sector tecnológico en Dublín.  Un ejemplo de ello y de lo que Andrew Douglas está muy orgulloso es del Aquaponics que tambien está en la granja. Se trata de un circuito escondido en el que los protagonistas son los peces tilapia. En pocas palabras: el agua con los excrementos de los peces tilapia es un fertilizante natural excelente que sirve para abonar las plantas de tomate cherry, las lechugas y las hierbas aromáticas que crecen en la granja.

Pero eso no es todo: Los bidones de agua que sirven de estanque a los peces tilapia están conectados unos con otros. Posteriormente, dichos peces acabarán en los fogones de un restaurante dublinés. Andrew nos desvela que gracias a los microprocesadores, las web cam y al software de código abierto, los peces pueden enviar tuits a una clase escolar en California y al mundo entero desde su espectacular acuario.  "De esta manera, la granja urbana está en contacto con 3 cursos escolares de los Estados Unidos. Los estudiantes pueden comprobar el estado del agua, los niveles de oxígeno del estanque o conocer el ph de los peces"

Si hubiera algo que le preocupase a Andrew Douglas, eso sería la meteorología: "intentamos aprovechar al máximo la climatología de Irlanda. Es cierto que aquí llueve demasiado, pero el cálido verano que hemos tenido en Dublín y que es tan poco habitual nos ha permitido acercarnos a objetivos tangibles que parecen utópicos. Hace no demasiado, otro restaurante ha mostrado su interés por las patatas del tejado." Andrew está decidido a continuar trabajando duro en su labor agraria hasta que en Dublín puedan comerse por todos los rincones "Fish and chips" biológicas cultivadas en su tejado.

Este artículo pertenece a la serie de reportajes "EUtopia on the Ground", que todos los meses plantean el tema del futuro de Europa. El proyecto cafebabel.com cuenta con el apoyo financiero de la Comisión Europea en cooperación con el Ministerio de Asuntos Exteriores Francés, la Fundación Hippocrene y la Fundación Charles Léopold Mayer para el Progreso Humano.