Economía: ¿para cuando la boda con la Unión Europea?

Artículo publicado el 24 de Mayo de 2004
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Artículo publicado el 24 de Mayo de 2004

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La integración económica entre Ankara y Bruselas es difícil pero no imposible. A condición de...

¿Cómo va la economía turca? Últimamente abundan los comentarios positivos. Tras la terrible crisis financiera de 2001, el gigante anatolio ha experimentado dos años sucesivos de fuerte crecimiento (el 7,8% en 2002 y el 5% el pasado año) que han hecho que el PIB per cápita ascienda a 7000 dólares.

Efectivamente, desde el año 2001, el Fondo Monetario Internacional ha concedido una gran cantidad de préstamos para que sean invertidos en un programa de intervención trienal bajo el cuño de la privatización: control de gasto público y lucha contra la inflación.

Si la PAC desembarca en Anatolia

Sin embargo, sigue habiendo muchos problemas. En primer lugar, a pesar del crecimiento sostenido, el 28% de los turcos es pobre. En segundo lugar, el sector agrícola sigue siendo capital. Cierto es que en los últimos años el peso de este sector en la economía turca ha bajado hasta el 20% del PIB, pero sigue empleando al 25% de los hombres y nada menos que al 60% de las mujeres. Habría que tener esto en cuenta en un futuro, por ejemplo, si se diese el caso de que Turquía fuese beneficiaria de los fondos de la PAC; sobre todo si se considera que el 36% de los trabajadores agrícolas es pobre.

Otro problema afecta particularmente al propio crecimiento, que según las previsiones del Economist, en el 2004-2005 se debilitará a causa de la disminución de la formación de capital fijo (stock) y de la debilidad del sector externo.

La debilidad de las exportaciones hace que el banco central devalúe habitualmente la lira turca para aumentar la competitividad con la UE (a la cual va el 53% de la exportación turca). Estas devaluaciones han hecho que el déficit del 5% del PIB en el año 2000 llegue al 1% en el 2003, pero de todas formas, se trata de una medida poco sostenible en la lucha contra la inflación, pilar central de la política económica del FMI y de la Comisión. Baste pensar que Turquía ha hecho un gran esfuerzo para pasar del 65% en 1999 al 20% en 2003: un resultado importante, pero que es sólo el primer paso si quiere adecuarse al 2%, objetivo del Banco Central Europeo.

Y en el bazar de Estambul...

Por consiguiente, fomentar el crecimiento sin producir inflación es un problema que se debe afrontar para consolidar y evitar futuras crisis, como la de 1999 o la del año 2000. Los bienes de consumo representan a los sectores en crecimiento, sobre todo los servicios, donde el turismo representa al menos un quinto del PIB total. Es fundamental recuperar la confianza de los turistas occidentales tras los atentados del año 2003, pero estratégicamente quizás sea más importante promover en el exterior la imagen del empresario y del producto turco.

Según el Centro de Estudios Turco de Essen, Alemania, los inmigrantes turcos en Europa contribuyen al PIB europeo proporcionalmente como la media de los propios europeos, dato significativo de la capacidad de un pueblo inteligente, inventivo y astuto, con una gran predisposición para atender al cliente, como puede testimoniar cualquier turista que haya pasado por el bazar de Estambul o por cualquier otra grande o pequeña ciudad turca.

Centrarse en la educación y convencer al FMI

El potencial de los trabajadores y de los empresarios turcos puede brotar con grandes inversiones en el sector educativo y con una política de ayuda al desarrollo que implique también a la mujer que, al menos en el campo, sigue estando marginada. Esto puede hacer que la inflación alcance niveles de una cifra, relanzando las exportaciones y consolidando las finanzas públicas.

Sin embargo, el margen de maniobra del gobierno turco es estrechísimo. El FMI controla los programas de gobierno y de su validación depende la afluencia de fondos. Con un déficit financiero anual de aproximadamente un 10% del PIB, la deuda turca está constantemente cambiando de propietario, pasando, a través del FMI, de los inversores internos a los externos; con un balance en el que los gastos por el servicio de deuda, en el 2002, equivalen al 45% del gasto total. La deuda pública turca está en torno al 90% del PIB, pero los gastos por los intereses gravan ampliamente las cuentas públicas.

La compleja situación en la que se encuentra Turquía ofrece la posibilidad de desarrollo y acercamiento a los niveles de la UE, pero no a corto plazo. Sólo cuando los productos “made in Turkey” apuntalen el consumo privado, ya sólido, se podrá llevar a término el saneamiento financiero de la caja pública, necesario para mejorar las condiciones de vida de un país que sigue siendo esencialmente pobre.