El 68% de los abstencionistas piensan que su voto no serviría para nada

Artículo publicado el 8 de Enero de 2009
Artículo publicado el 8 de Enero de 2009
Presentar programas políticos muy diferenciados puede ser la clave para una votación europea masiva. Aún es posible que los socialistas presenten un candidato que dispute al Conservador Durão Barroso la presidencia de la Comisión

Las recientes elecciones rumanas han arrojado un dato de extrema gravedad: solo el 40% de la población ha ido a votar. Esto hace planear de nuevo la sombra del absentismo electoral sobre las elecciones europeas, como en 2004, en donde solo el 43% votó. Esta perspectiva favorecería a las opciones conservadoras, aunque la crisis económica puede movilizar voto de izquierdas según los estrategas del Partido Socialista Europeo. Los datos del eurobarómetro electoral reflejan un absentismo muy militante, pues el 68% de los abstencionistas declara no votar por “dudar de que su voto cambie algo” y otro 60% “por no conocer lo suficiente el Parlamento Europeo”. Frente a este dato, solo el 16% de abstencionistas afirma no votar por no estar inscrito en los registros electorales o por motivo de viaje o salud.

Cada partido debe ser auténtico

El presidente español, Rodríguez Zapatero, declaró durante el pasado Consejo de los socialistas europeos que “solo se ganan las elecciones cuando el proyecto político es auténtico”; si esto fuera cierto, las fuerzas europarlamentarias solo tienen 5 meses para diferenciar sus programas y su proyecto para Europa. Uno de los instrumentos para encarnar un proyecto político para la Europa de los próximos 5 años es que cada partido nombre a un candidato para presidir la Comisión Europea. El Partido Popular ya tiene el suyo: Durão Barroso. Los demás esperan a ver qué hace el Partido Socialista Europeo. En sus filas, la inmensa mayoría de líderes nacionales apoya al danés Poul Nyrup Rasmussen para que se presente. Por su parte, entre Los Verdes -con Daniel Cohn-Bendit a la cabeza- se es favorable a apoyar al candidato socialista, mientras los liberales tratan de convencer sin éxito al belga Guy Verhofstadt para concurrir a la liza.