El actor Santi Senso: Teatro, casas y “bacanales de sentimientos”

Artículo publicado el 28 de Octubre de 2011
Artículo publicado el 28 de Octubre de 2011
Apenas sobrepasa la treintena y el actor español Santi Senso ya ha dado con la clave de cómo conservar la curiosidad y la rebeldía de un niño: quiere descubrirlo todo e inventar cosas nuevas. Procede de la agreste Extremadura y asegura que es su “locura linda” la que le lleva a invadir las casas de la gente por el mundo.
No es un actor al uso, sino que lo que a él le van son las representaciones teatrales en casas particulares. Él es uno de los impulsores del Festival de teatro íntimo.

Llega apresurado, diez minutos más tarde de lo previsto, pero enseguida se afana en disculparse y me invita a tomar asiento en una terraza de la plaza de España de Mérida, donde a pesar de haber llegado el otoño la temperatura aún no baja de los treinta grados a la una de la tarde. Con aire de chico bueno que juega a ser malo, Santi Senso revela con desparpajo que acude a la cita sin apenas haber dormido. No fue una parranda por la que se dejó robar el sueño, sino el rodaje de un largometraje independiente sobre el kick-boxing.

El latido del espectador para sentirse vivo

Dice necesitar las sacudidas de la intimidad para sentirse vivoPara crecer como actor él también ha salido de su casa en Cáceres, a la que dice volver siempre que puede para seguir comiendo los guisos de su madre y aprendiendo de su abuela. Este actor de intensa mirada azul que se ha formado con renombrados profesionales del mundo de la interpretación como Sofia Michopoulou, Tayeb Saddiki y Cristina Rota, por cuya escuela en Madrid han pasado los actores y actrices españoles de primera línea de su generación, representó el año pasado en una de las citas más importantes de teatro clásico, el Festival de Mérida, a Cleonice, en la Lisístrata que dirigió Jérôme Savary. No obstante, asegura que necesita las sacudidas de la intimidad para sentirse vivo, de ahí que le haya brotado la idea de cocinar el teatro íntimo en las cocinas de casas particulares, una idea que le ha valido para desarrollar la tercera edición del Festival de Teatro Íntimo en Madrid entre los días 20 y 23 de octubre. “Necesito esto, necesito sentir el latido de los espectadores para sentirme vivo y crear así un lenguaje nuevo y una dramaturgia viva”, explica enfatizando sus palabras con gestos expresivos, como si quisiera subrayar cada palabra que dice.

Para acudir a sus obras, que él denomina “bacanales de sentimientos”, Santi Senso sólo pide valentía y generosidad. Su obra Orgíame, la depravación del yo está inspirada en la radical y provocativa Orgía del italiano Pier Paolo Pasolini. Aunque en su propuesta no hay sexo, ni obscenidad, ni desmanes sexuales, aunque sí violencia soterrada, cuenta con un título con el que trata de romper moldes y provocar. En Orgíame el actor invita a la reflexión sobre cuestiones que afectan a las relaciones humanas y cómo el poder y la sumisión las degrada. Para lograr su objetivo en Mérida sólo le ha hecho falta coincidir hace un mes en una entrega de un premio a su trayectoria con Judith, una chica ávida por compartir su casa para conocer el mundo que habita en Santi Senso.

Jugar a ser niño en medio del caos

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“Lo mágico de esta propuesta es que durante la obra puede llamar un vecino, sonar una llamada de teléfono, entrar alguien que no sabe que se está ejecutando una obra de teatro allí, donde se están compartiendo penas y alegrías y donde la escenografía no se altera porque nuestros focos son sus lámparas”, explica Santi Senso antes de desaparecer de mi vista y levantarse a saludar al vicesecretario general de organización del Partido Popular extremeño, que inaugura el cambio en el gobierno regional desde el mes de julio después toda la historia de la democracia gobernando el Partido Socialista (PSOE), y a quien saluda con un enorme abrazo fraternal. “Disculpa, era mi amigo Juan Parejo”, se apremia al volver a su asiento tras el inciso, que no parece distraerle para recobrar el hilo de la conversación.

“Lo mágico de esta propuesta es que durante la obra puede llamar un vecino, sonar una llamada de teléfono, entrar alguien...”

“Los espectadores salen en shock de la casa donde se produce la representación porque con mis obras logro abrirles canales interiores, pero luego yo no puedo responsabilizarme de esos canales abiertos, es cosa suya o deben acudir a un especialista de la psicología para que les ayude”, advierte con precaución. Además, quien esté dispuesto a vivir la aventura claustrofóbica y liberadora a la vez del teatro íntimo, debe acudir a ella “con las corazas y protecciones en el umbral de la casa, una vez dentro todos somos vulnerables y sólo así podemos buscar en nosotros mismos y compartirnos haciendo una dramaturgia viva", insiste Santi Senso, a quien no parece amedrentar la improvisación y la cercanía del público durante la representación.

Para él, nadie improvisa en cuestiones sentimentales, ya que todos contamos con unos resortes que se activan en función de ciertos estímulos y precisamente es ahí dónde el actor quiere indagar. En la carta de presentación de Orgíame, la depravación del yo, Santi Senso anuncia un reto entre el poder y el miedo que asumirán tanto él como los espectadores cuando les ofrezca durante la obra verbalizar sus hondos deseos para hacérselos realidad. “Quiero experimentar la importancia de ser seres poderosos, con poder para construir y no destruir", concluye esperanzado.

Fotos: portada y texto,  © Luis Bravo; vídeo: sensoPERDIDO/youtube