El arte amargo de salvar vidas en el Mediterráneo

Artículo publicado el 12 de Septiembre de 2016
Artículo publicado el 12 de Septiembre de 2016

El fotoperiodista español César Dezfuli ha decidido poner su cámara al servicio de la Jugend Rettet, una ONG que con su barco, el Iuventa, se ocupa de rescatar a quienes intentan cruzar el mar Mediterráneo.

Hay situaciones que te ponen a prueba. Te examinan y te hacen ver de qué estás hecho y, si no tienes lo que se necesita para enfrentarlas, te escupen tras haberte masticado sin dejar rastro de las buenas intenciones que tenías. Se necesitan ciertas cualidades personales. Así como estar dispuesto a rozar el límite. Sigue las reglas lo mejor que puedas, reacciona a los golpes y busca fuerza para poder seguir adelante. 

Esta historia comienza con la tragedia de la muerte de 800 personas en el Canal de Sicilia. El 19 de abril de 2015 una barcaza cargada con seres humanos, con sus esperanzas y sus miedos, se hundió en el mar Mediterráneo al intentar cruzar desde Libia hasta Sicilia, llevándose consigo a todos sus ocupantes al fondo del mar. Para Jakob, un alemán de 19 años, ésa fue la gota que colmó el vaso, por lo que decidió hacer algo concreto. Fue así como fundó la ONG Jugend Rettet y comenzó una campaña de crowdfunding para adquirir un barco, el Iuventa. Tenía el deseo personal de rescatar a todos los que se embarcan en la travesía de la esperanza partiendo de las costas africanas para llegar a suelo europeo.

Parecía una locura y, no obstante, un año después se ha convertido en realidad. El Iuventa sale al mar con su nueva misión. Entre sus primeros tripulantes se encuentra César, un fotoperiodista español que ha decidido ofrecer su ayuda a la organización documentando una de las primeras salidas del barco."Muchas razones me han llevado a embarcarme en esta hazaña y, sin duda para un periodista, la oportunidad de documentar todo lo que está sucediendo es una razón de peso. Pero, por encima de todo esto, está la voluntad de hacer algo que pueda, de veras, cambiar las cosas tal y como están ahora. Fue mi hermano, que vive en Berlín, quien me habló de esto: una tripulación joven, una nueva organización y la posibilidad de hacer algo bueno por mí y por los demás. Así que me dije a mí mismo: ¿Por qué no?".

Todo comienza en Malta, donde se empieza con una semana de aprendizaje, a la cual le siguen 16 días en alta mar y 2 nuevamente en tierra para entrenar a la siguiente tripulación. "No hay suficiente tiempo para acostumbrarse. Se realizan rescates desde el principio. Mientras estábamos en el mar rescatamos 19 embarcaciones cargadas de gente. Nunca había vivido esto en toda mi vida", cuenta César. Sin embargo, a pesar de la escasa experiencia previa de la organización en el rescate de vidas en el mar, todo salió mucho mejor de lo que podríamos haber esperado. "A decir verdad, me sorprendió un poco la preparación de toda la tripulación, fue verdaderamente increíble. Por supuesto que hay aspectos a mejorar, pero todo salió de la mejor manera posible".

"La situación en general es muy complicada. El número de personas que continúa cruzando el Mediterráneo es el mismo que el año anterior y nada parece asegurar que vaya a disminuir en un futuro próximo. Es absurdo. Las ONG buscan ayudar a estas personas pero sin una postura firme de los estados es imposible pensar en que la situación mejore. Muchos de los gobiernos europeos tratan de detener la entrada a los libios pero no se dan cuenta de que ellos también escapan de la guerra. De esa manera, no hacen otra cosa que atraparlos aún más", explica César.

"Creo que he ayudado a la organización con mi trabajo. Necesitaban a alguien que tomara fotografías de lo que hacían y lo he hecho de una forma muy personal y humana. Contar sus historias, explicar cómo funciona su trabajo, hablar con ellos, documentar su esfuerzo... Lo que me llevo conmigo al final de esta experiencia son fundamentalmente sus historias, que son muchas. Estilos de vida muy diferentes y maneras de entender la vida todavía más dispares. También he comprendido lo mucho que aún necesitan ayuda. Nunca es suficiente".

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Este artículo forma parte de nuestra serie de verano The Other Side of Summer, con la que contar historias de personas extraordinarias que sacrifican sus vacaciones para echar una mano a los demás.