El artista de los mamut

Artículo publicado el 18 de Agosto de 2006
Artículo publicado el 18 de Agosto de 2006

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Peristow, un artista siberiano, crea obras de arte a partir de los esqueletos de los gigantes de la Edad del Hielo.

En el pequeño taller localizado en el sótano del edificio que alberga el centro cultural siberiano en la ciudad de Omsk se respira un ambiente cálido y acogedor. Nikolaj Peristow vierte un poco de té y se reclina levemente en su vieja y gastada mecedora. Este artista, de 49 años, barba cerrada y ojos brillantes deja la mirada suspendida, vagando un rato por la estancia. Sobre la mesa y las cómodas pueden verse muchas esculturas como la de un hombre de la Edad del Hielo luchando contra un tigre de dientes de sable. La silueta de una mujer emerge del oscuro material de un colmillo. Sobre el suelo yacen huesos ancestrales rescatados de la tierra de la región de Omsk.

Sed de romanticismo

“La siberiana es la variedad originaria del mamut”, apunta Peristow. Aquí el clima fue sin duda el más frío de la época glacial de todos los lugares de la tierra. Cada verano, cuando se hunden las placas de hielo de los ríos, este artista de los mamut se va de excursión arqueológica al sur de la región de Omsk. La mayoría de los esqueletos de mamut los encuentra en las proximidades de los valles o en la orilla misma de los ríos. En esta búsqueda, la experiencia es de gran utilidad. “Hay personas que aseguran poder establecer determinadas reglas para hallar restos arqueológicos; por ejemplo, es fácil encontrar rastros de mamut en los que crecen hongos”, nos cuenta Peristow con gesto sonriente. Esto, según el artista, es una sandez. “Con los años uno desarrolla un cierto olfato que ayuda en estos menesteres”.

En sus expediciones Peristow siempre va acompañado de un grupo de entre cuatro y seis de sus alumnos. Jóvenes ávidos por aprender sobre la recuperación y el procesamiento de osamentas de mamut, ya sea por intereses personales o profesionales. Aunque también existe un componente de romanticismo, una “sed de romanticismo”, aclara el artista. “Alcanzamos lugares en los que rara vez o más bien jamás ha accedido el ser humano. Así, la naturaleza en este lugar es virgen y maravillosa”.

Nikolaj Peristow en persona desarrolló su fascinación hacia los mamíferos prehistóricos en el transcurso de una de estas expediciones. En los años ochenta, el expedicionario viajó junto con su propio equipo de científicos y cámaras hacia el norte de Siberia con el propósito de poner en entredicho unos documentos sobre los gulags estalinistas. En aquel mismo lugar hallaría entonces todo tipo de restos óseos de mamut, recuerda Peristow. Estos restos están blancos, conservados en las nieves eternas. Por el contrario, en la zona más templada del sudoeste siberiano en los alrededores de Omsk, estos restos han adoptado a lo largo de miles de años las coloraciones dispares de la tierra.

Más duro que el mármol

Nicolaj Peristow se levanta y se acerca a una de las mesas de su taller. Junto a las pequeñas herramientas para limar, cortar y lijar se encuentra el material del artista, en bruto o ya tallado. Ase una pieza de colmillo lijado y señala con el dedo los distintos matices. Marrones, rojos, negros: los huesos actúan como piezas de madera petrificada. Incluso se supone que se reconocen los anillos que testifican el paso de los años, diferentes estratificaciones originadas bajo la influencia de la tierra a lo largo de siglos. Peristow activa el pulsador, la lijadora para trabajos delicados comienza a zumbar con suavidad. Con cuidado, el artista comienza a dar forma a una de sus pequeñas esculturas. “El hueso de mamut es más duro que el mármol”, asevera.

La particular estructura y coloración de los hallazgos del mamífero prehistórico en la ciudad de Omsk no son las únicas razones de la popularidad de las obras de arte de Nikolaj Peristow. En Rusia, los restos óseos de mamut se consideran desde hace siglos como objetos mágicos, como amuletos que ayudan a mantener alejada la mala suerte y la enfermedad de la persona que los posee. No en vano, gran parte de los mismos zares de Rusia perseguían estas obras de arte y promovían la producción de ornamentos y otros objetos de este material.

Persitow es hoy en día el único artista en Rusia que trabaja con materiales ancestrales. En el resto de Europa, estos huesos del taller de Nikolaj irían más bien a parar a un museo. En cambio, en la Federación Rusa no hay una ley que prohíba las colecciones privadas de restos de mamut. “Únicamente no se permite la exportación de huesos y colmillos”, objeta Peristow. “Al menos no cuando están en bruto”. Cuando se trata de objetos de arte tallado la cosa cambia, y por este motivo el artista ya ha presentado en alguna ocasión sus obras en el extranjero, destacando entre otras exposiciones, unas en Francia, Luxemburgo, Suiza y Escocia.

¿Pero se puede vivir de este arte? “Sí, en realidad se vive bastante bien”, apunta Peristow. En la época soviética este ciudadano natural de Omsk trabajaba para la administración local y estudiaba arte y diseño gráfico en la Universidad Pedagógica. “El arte del mamut ha sido desde siempre mi pasión”, nos cuenta. En 1990, su afición se convirtió por fin en su profesión. Desde entonces, vive sobre todo de su propia reputación como artista y del boca a boca. “Los alemanes, en especial, se vuelven locos por el mamut”.

“Nuestra vida no es más que un punto minúsculo entre el pasado y el futuro”, filosofa el hombre-mamut. Trabajando con osamentas milenarias siempre tiene las cosas claras: “Es importante aprovechar bien este pequeño punto, no sólo para vivir uno mismo. Las relaciones con las otras personas, con los buenos amigos y la familia es lo que cuenta de verdad”, resume con satisfacción. Para él, era importante aclarar esto. Los huesos de mamut, apilados en un rincón de su taller, parecen susurrarnos algo: historias de una Siberia lejana a nuestro tiempo.