El bienestar escandinavo: ¿mito o realidad?

Artículo publicado el 24 de Noviembre de 2009
Artículo publicado el 24 de Noviembre de 2009
Los países escandinavos siempre se clasifican entre los primeros puestos en cuanto a calidad de vida, y su tasa de desempleo es inferior a la media europea. Incluso sus habitantes constatan que viven mejor que sus vecinos en el extranjero. Descifrando la felicidad social

Civismo, vida política, formas de vida, el sistema de ayudas sociales… Suecia, Noruega, Dinamarca, Islandia, los que llamamos países escandinavos, son reputados por su calidad de vida. Es cierto, el sistema social protege bien las necesidades básicas de los individuos como el alojamiento, la asistencia a los discapacitados o a la infancia. Además, desde hace mucho tiempo los escandinavos han adoptado una forma de vida bastante saludable. Se desplazan en bicicleta, clasifican sus residuos (¡hasta en nueve contenedores diferentes!) y hacen esfuerzos 'ecológicos' notables en su vida cuotidiana (gracias a la construcción de edificios ecológicos, el uso de energías renovables o la recuperación de residuos). El origen de este estilo de vida se encuentra en el apego que los escandinavos tienen a la naturaleza: sin embargo una ley llamada Allemansräten (que significa 'derecho a acceder a la naturaleza'), permite a cada uno de los ciudadanos acceder a la naturaleza y disfrutar de sus espacios y sus frutos.

Sin gastos alimenticios

Pero la política desempeña un papel fundamental en este 'bienestar escandinavo'. Se ha instaurado una confianza entre el pueblo y los dirigentes del país. Esta confianza se refleja en la total transparencia de los gastos públicos de los ministros y las autoridades locales. Otro ejemplo: la reducción del gasto en el funcionamiento del Estado. En los países escandinavos, nada de ceremonias de millones de euros, solo la compra habitual de muebles sencillos en Ikea. Esta simplicidad impide que se abra una brecha entre los ciudadanos y sus dirigentes. Y para rematar, cuando estallan escándalos políticos, los responsables dimiten inmediatamente. Este fue el caso en el 'asunto Toblerone' en Suecia, cuando una ministra tuvo la mala idea de comprar chocolate Toblerone con una tarjeta de crédito del gobierno, o incluso cuando otro no pagó su tasa audiovisual.

Puntos negativos

Este sentimiento de justicia asegura la estabilidad de la población –sentimiento que se ve reforzado por un sindicalismo fuerte (el 70% de los asalariados en Escandinava son sindicalistas, frente al 15% en España) que permite que, por lo general, la gente se sienta segura en el trabajo. La evolución social de Escandinavia se explica a través de su historia. Remontémonos a los años 30, cuando Per Albin Hansson instauró el Estado del Bienestar en Suecia, acentuando los esfuerzos económicos. En Noruega, es la bonanza petrolera la que ha permitido que el país se convierta en uno de los más ricos del mundo. La larga estabilidad política del partido social demócrata en los diferentes países escandinavos, la fuerte tradición de neutralidad en los conflictos militares a nivel mundial, el impacto del luteranismo en las sociedades escandinavas (ausencia de jerarquía en el trabajo y en la vida cuotidiana, responsabilidad individual)… ¿Una ralentización? No, porque entre bastidores, hay puntos negros que ensombrecen el panorama.

Los escandinavos os dirán que su sistema sanitario presenta grandes lagunas a nivel burocrático y no es tan satisfactorio. Algunos pueden quejarse de unos impuestos excesivos. En Noruega, existe una falta de dirección, porque en realidad, sin desempleo, los jóvenes no sienten la necesidad de realizar largos estudios y empezar a trabajar enseguida. Y si son neutros en el plano internacional, se puede reprochar a los países nórdicos esta elección percibida como una debilidad política…

Anis Azzouni es doctorado en civilización nórdica y presidente de  Nordika

Fuentes: Alf W Johansson: profesor de historia de la Universidad de Huddinge (Suecia), Max Weber: sociólogo alemán, Marc Luyckx sacerdote católico belga; classement IDH (Índice de desarrollo humano); Alf Johansson: Profesor de historia en la Universidad de Huddinge (Suecia)