El camping-glamping, no sólo para domingueros

Artículo publicado el 18 de Junio de 2010
Artículo publicado el 18 de Junio de 2010
¿Sardinas o arenques? Ir de camping: la más barata de las alternativas vacacionales seduce no sólo a domingueros sino también a festivaleros y espectadores de cine

Si con la película Camping 2, Patrick Chirac, el parado de Dijon (al que da vida el actor Franck Dubosc), regresa este año a las pantallas francesas ataviado de su bañador paquetero, su camiseta rosa de tirantes y sus chancletas y bien embadurnado de aceite de coco, recreándose en tópicos del campista como el naturismo, la cutrez, los domingueros y la marginación social, tal vez la cinta, a pesar de tanto chiste malo, tenga algo que toca nuestro corazoncito.

Contrariamente a lo que se dice en Europa sobre los alemanes, para fastidio de los locos del camping de esta nacionalidad, un campista habitual no tiene por qué ser nudista ni colocar en plan reivindicativo un enanito de jardín delante de su caravana, que tendrá aparcada en el sur de Francia o a la orilla del lago de Garda.

Los alemanes comparten con los holandeses y los belgas la peor reputación campista del Viejo Continente. Se les acusa de obstruir las carreteras estivales con sus caravanas (o camping-cars, para los franceses), a los que en Italia y España también se denomina con el término francés roulotte. Por otra parte, los turistas del Benelux que viajan en sus casas enganchadas tienen fama de tacaños: se dice de ellos que llevan al camping francés o español, al Zeltplatz alemán, al campeggio italiano o al kemping polaco, sus propias conservas y el camping-gas correspondiente para calentarlas.

A propósito de todos estos estereotipos del campista, el inglés, que -quién lo iba a decir- es el verdadero inventor de la caravana, sabe que aquellos que no paran de criticar, lo que realmente hacen es camp it up, es decir, exagerar demasiado. Porque, en realidad, teniendo en cuenta la gran oferta de festivales de este verano (Sziget, Glastonbury, el Bestival de la Isla de Wight, etc.), el camping, término derivado del latín campus, y que (obviamente) significa 'campo', constituye la alternativa vacacional más barata para los festivaleros. Para quienes detestan los aseos móviles y las duchas compartidas existe una alternativa de reciente invención: el glamping, combinación de glamour y camping que cada vez está más de moda entre los amantes de la naturaleza algo más escogidos.

De la acampada en plena naturaleza, Campen in freier Wildnis en alemán, camping sauvage en francés o campeggio abusivo en italiano, más vale olvidarse, ya que en Europa sólo está permitida en los países escandinavos, donde el acceso público a los parajes verdes constituye un derecho. Basta una breve charla con los propietarios del terreno y el italiano podrá montar allí su tenda canadese, el alemán su Zelt y el español su tienda de campaña, que puede tener forma de iglú. El alemán suele llevar consigo sus arenques (Heringe), mientras que el francés no sale de casa sin sus sardinas (sardines) para poder fijar la tienda. Cuando tienta el sueño, sólo una fina capa de tela nos separa de dormir bajo las estrellas, à la belle étoile de los franceseo o, como dicen los polacos, spać pod gołym niebem. Y, con tanto romanticismo al amor de la fogata, algún español habrá que a la mañana siguiente se despierte no dentro de una, sino con unatienda de campaña. Si algún campista está interesado en conocer el significado de esta expresión, que la busque en el diccionario...