El cineasta Ahmad Farahani, contra la represión a periodistas en Irán

Artículo publicado el 3 de Marzo de 2016
Artículo publicado el 3 de Marzo de 2016

El pasado octubre, durante el Festival Internazionale en Ferrara, al norte de Italia, el periodista y cineasta iraní Ahmad Jalali Farahani denunció la mano dura empleada contra los periodistas en Irán mediante la proyección de su documental We are Journalists. Nos sentamos con el director para hablar de su trabajo.

La represión contra los periodistas en Irán comenzó tras el ascenso al poder de Mahmoud Ahmadineyad, en 2005, y continuó después de su segunda victoria electoral contra Mir-Hossein Mousavi, en 2009. Esta victoria fue eclipsada por las acusaciones de fraude electoral, lo que desembocó en protestas masivas, sofocadas de forma brutal por las fuerzas de seguridad del Estado.

El documental de Ahmad Jalali Farahani presenta un estado constantemente intimidante, en el cual los periodistas iraníes son obligados a vivir bajo peligro de arresto, encarcelamiento, palizas, tortura y exilio. El director experimentó esta brutalidad de forma directa cuando fue encarcelado en 2010. Tras sufrir estas amenazas, su familia emigró a Dinamarca, donde ha estado viviendo desde entonces.

El director, que tiene también experiencia como actor tanto en la pantalla como en los escenarios, no tiene ninguna duda sobre el valor de la libertad de expresión y el periodismo: "La libertad de expresión es muy importante para la propia libertad en el mundo, no solo en Irán y Oriente Medio. We are Journalists es una película sobre el significado del periodismo real. He perdido mi trabajo y mi futuro; el régimen ha incautado mi hogar y mi cuenta bancaria... Todo. ¿Por qué? Porque no podía mentirme a mí mismo".

"Tenemos dos tipos de periodismo en Irán, el periodismo real, el de verdad, y el 'periodismo de moda'. Si dices en Irán que eres un periodista de verdad, podrías enfrentarte a torturas, cárcel y a un proceso de aislamiento". Explica que más de 150 periodistas han abandonado Irán desde 2009 y más de 300 han perdido su trabajo. El régimen de Ahmadineyad prohibió la Asociación de Periodistas Iraníes y muchos periódicos han sido cerrados también desde 2009.

La represión continúa hoy en día bajo el gobierno de Hassan Rohani. Según el Censo de prisiones de 2015 elaborado por el Comité para la Protección de Periodistas, Irán ocupa el tercer puesto en el ranking de lugares con mayor número de periodistas detenidos, una lista que incluye países como Egipto, Turquía, Baréin, Eritrea y Arabia Saudí. Uno de los puntos fuertes del documental es el hecho de que el director no ofrece un punto de vista distanciado de estos procesos de represión, sino que el espectador se puede poner en la piel de los testigos directos dentro del propio país.

A lo largo de nuestra conversación, Farahani habla de Ahmad Zeidabadi, el primer periodista exiliado a una remota región de Irán desde la Revolución de 1979. Fue enviado a Gonabad, al noreste de la provincia de Razavi Khorasan. Zeidabadi es un conocido periodista iraní que fue detenido en junio de 2009, poco después de la reelección de Ahmadineyad. Fue condenado en noviembre del mismo año a "seis años en prisión, cinco años en el exilio y a una prohibición total de actividades políticas y periodísticas", según indica Reporters without Borders.

Los expertos de la ONU apelaron a Irán para que detuviera la intimidación de periodistas antes de las elecciones parlamentarias del pasado noviembre, tras el arresto de cinco periodistas. Ese mismo mes, Reyhaneh Tabatabaei, un reportero y activista político, fue condenado a un año de prisión por "difundir propaganda en contra del régimen".

La compleja arquitectura del poder en esta República Islámica es la clave para comprender el conflicto de intereses que se está dando actualmente, y los efectos domésticos en el contexto de las elecciones celebradas el viernes 26 de febrero. En este proceso se elegió, por primera vez, tanto al Parlamento Islámico como a la Asamblea de Expertos, compuesta por teólogos con autoridad para elegir, cesar y supervisar al Líder Supremo de Irán.

En el contexto del escenario político iraní, Farahani critica las actitudes de Occidente: "Los países occidentales, como Reino Unido, creen que pueden apoyar a algún partido moderado dentro de Irán para cambiar así la situación política del país. No es una buena decisión. Si los países occidentales piensan que ello puede hacer avanzar su propia agenda, no es cierto. Los partidos políticos reformistas y moderados en Irán no tienen poder, no tienen dinero...".

La exclusión del clérigo moderado Hassan Khomeini, sobrino del fundador de la República Islámica, de la lista de candidatos para la Asamblea de Expertos en Irán, junto con otros candidatos moderados y reformistas, respalda este argumento.

Farahani explica que las organizaciones externas deben optar por apoyar a los actores internos en Irán: "[Los grupos de presión occidentales, ONG, etc.] deberían recordar que los cambios deben nacer del propio Irán. Por supuesto, deben apoyar a los periodistas iraníes que están fuera del país, pero también tienen que conectar con los periodistas y los activistas por los derechos humanos que están dentro de él y presionar a sus propios políticos para que hablen seriamente sobre los derechos humanos y no sólo sobre temas nucleares".

"[Los iraníes] están cansados de la revolución", concluye. "Podemos ver lo que ha ocurrido en Siria, Afganistán, Yemen y otros países a nuestro alrededor. No quiero hablar con intelectuales de occidente, sino con la gente normal, la de la calle. Si el mundo de verdad quiere cambiar el comportamiento del régimen iraní tienen que apoyarnos… Porque somos periodistas. We are journalists".