El color del idioma

Artículo publicado el 21 de Agosto de 2012
Artículo publicado el 21 de Agosto de 2012
Creemos que hay una diferencia entre el color de la hierba y el color del cielo porque en castellano usamos dos palabras distintas: verde y azul. Sin embargo, muchos idiomas usan una sola palabra para describir ambas cosas. ¿Significa esto que el idioma determina nuestra percepción del color?

En galés, el azul no puede existir sin el verde. Aunque el vocablo gwyrdd se trata de un término general para verde, la palabra glas puede englobar todos los tonos de verde (incluyendo el azul). Esto es así porque glaswellt, la palabra galesa para hierba, se traduce literalmente como paja azul. Este idioma céltico es lo que se llama una lengua grue (combinación de los vocablos ingleses green y blue) o, lo que es lo mismo, un idioma que usa una sola palabra para describir simultáneamente el color azul y el verde. De hecho, de entre los 5.000 y 6.000 idiomas que existen en la actualidad, la mayoría son hablados por 2.000 personas —o menos— y suelen ser considerados como lenguas grue.

En este sentido, ¿crea el idioma nuestra percepción del color o es nuestra percepción del color la que provoca diferentes palabras para definirlo? Una explicación científica afirma que los grupos étnicos que viven en áreas montañosas o cercanas al ecuador tienden a hablar lenguas grue debido a que las fuertes radiaciones ultravioletas amarillean los ojos, empeorando de este modo la habilidad de percibir las longitudes de onda cortas. Por lo tanto, parece ser que las palabras utilizadas para definir los colores deben ser un reflejo de lo que el ojo humano ve.

Algunos idiomas poseen diferentes palabras para colores que los hablantes de otras lenguas perciben como uno solo. Los húngaros y los turcos tienen dos palabras diferentes para el rojo oscuro y el rojo claro (vörös y piros, kırmızı y al, respectivamente). Otras lenguas conservan varios términos para los tonos oscuros y claros del azul: el ruso tiene siniy y goluboy; el italiano, azzuro y bly; y el griego, ble y ghalazio. Para estos hablantes, los dos colores son como el rosa y el rojo para nosotros. En cuestionarios sobre percepción del color llevados a cabo durante años, los rusoparlantes eran más rápidos distinguiendo ciertos tonos de azul que los angloparlantes. Esto nos lleva a creer que quizás un idioma sí altera nuestra percepción del color. De acuerdo con el lingüista Dan Everett, hay idiomas que no tienen palabras para los colores. El pirahã, hablado por una tribu del Amazonas, usa frases descriptivas para especificar el color, por lo que cuando dicen que algo se parece a la sangre, se están refiriendo al rojo.

Image: (cc) brookelynn16/Flickr.