“El comercio justo no es caridad, sino una alternativa”

Artículo publicado el 20 de Diciembre de 2006
Artículo publicado el 20 de Diciembre de 2006

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“El comercio justo no es caridad, sino una alternativa”

660 millones de euros es la cifra anual de resultados del sector: dos veces y media más que en 2001. Según el último informe “Fair Trade 2005”, el comercio justo y solidario despega en la Unión Europea. Gaga Pignatelli es la Presidenta de Agices [Asociación italiana de organizaciones de comercio justo y solidario] y representante de Italia en la Asociación internacional del comercio alternativo.

Según un estudio realizado en 2004 por la Universidad Católica y la facultad Bicocca de Milán, el comercio justo ¿podría convertirse en una alternativa económica para los países en vías de desarrollo? ¿Cómo se concretaría tal hipótesis?

El comercio justo persigue activar los procesos de desarrollo económico y social de las comunidades en las que se practica. No es una variante de la caridad, sino una verdadera alternativa al comercio tradicional. Está probado que una economía respetuosa con los Derechos Humanos y el medioambiente es posible, a través de una redistribución distinta de los recursos y la garantía del respeto de unas regles simples y esenciales: pago de un precio justo por todo trabajo, transparencia en las relaciones comerciales, prohibición del trabajo de menores, preservación del medioambiente, etc. A diferencia de lo que pasa en las economías tradicionales, todos los eslabones de la cadena son co-responsables de la relación económica, desde el productor hasta el consumidor.

79.000 puntos de venta, un 20% más de ventas desde 2000. En la UE, el comercio justo un verdadero boom. ¿Es sólo una tendencia coyuntural?

No creo. En los países nórdicos, el comercio justo existe desde hace 50 años y en Italia desde hace 30. La gente es cada vez más proclive a comprar productos “limpios” y comprende cada vez mejor lo que se esconde detrás de nuestras compras diarias.

El marketing del comercio justo y solidario es distinto del comercio tradicional.

Este tipo de marketing no se interesa tanto por el producto como por el productor y el proyecto. Insistimos en la responsabilidad de los consumidores, en su capacidad de elegir y cambiar cuando compran. Usamos mucho Internet, mucho más barato para anunciar productos. En los últimos años, hemos usado también los medios de comunicación tradicionales (publicidad en diarios o televisión), pero no hemos lanzado campañas a lo grande.

¿Cómo están reguladas las transacciones en el sector del comercio justo? ¿Existe una legislación nacional o hay que referirse a normas europeas?

No existe regulación específica a nivel europeo ni a nivel nacional. Es cierto que hemos aplaudido la resolución del Europarlamento sobre comercio justo y desarrollo aprobado en julio de 2006. Aunque no tenga fuerza jurídica obligatoria. En los distintos países europeos, se han iniciado procesos de normalización. Francia, Bélgica e Italia son los más implicados, aunque falte coordinación entre sus iniciativas legislativas.

Según algunos economistas, el modelo de mercado propuesto por el comercio justo no es eficaz para los objetivos que se fija. El filósofo Fritjof Capra ha llegado a declarar que la agricultura biológica en Brasil se realiza en detrimento de la selva amazónica y que el suelo obtenido tras las deforestaciones sólo permanece fértil unos años. ¿Qué tiene que decir al respecto?

Todas estas críticas son buenas siempre que sean constructivas. El comercio justo pretende demostrar que una economía diferente es posible y que puede funcionar, aunque el sistema no sea perfecto. Me parece más importante listar los éxitos de este comercio, escuchar la voz de los productores y de las comunidades locales, hablar de los miles de voluntarios que apoyan las actividades de nuestras organizaciones. Los economistas deberían concentrarse más en la imposibilidad de adaptación de nuestro sistema que, no sólo provoca desigualdad social, sino que además destruye el medioambiente.