El comunismo en Eslovaquia: "Al menos teníamos qué comer"

Artículo publicado el 3 de Diciembre de 2014
Artículo publicado el 3 de Diciembre de 2014

Han pasado ya 25 años desde la caída de los regímenes comunistas en Europa del Este. Un cuarto de siglo después, ¿qué queda del comunismo en Eslovaquia? 

«El paso de la opresión a la libertad tiene sus propias leyes. La gente pasa de un entusiasmo generalizado a dudas asociadas a la creación de nuevas normas, de nuevas leyes. Encontramos también una cierta cohesión, pero también un sentimiento de nostalgia hacia el antiguo régimen, que no ofrecía libertad pero sí al menos la certeza de tener qué comer», dice la ex primera ministra Iveta Radičová.

Para el 29% de los checos y el 33% de los eslovacos, la caída del comunismo no fue un cambio positivo, según datos de la encuesta realizada por el Centro Checo para el Estudio de la Opinión Pública (CVVM), dada a conocer en marzo de 2014.

Algunos medios de comunicación, como el diario checo Mlada Fronta Dnes o el periódico eslovaco Novy Čas, invitan a sus lectores a enviar sus fotos de recuerdo del socialismo. Algunos de esos lectores evocan con cariño sus años de juventud bajo el régimen socialista: las largas colas delante de las tiendas de comestibles, la peculiar moda de aquellos años, la decoración típica de los pisos o los coches. El SKODA 1000 MB, un modelo lanzado en marzo de 1964 y que supuso un hito en la industria automovilística de la antigua Checoslovaquia, es un ejemplo de ello.

La esperanza de que la gente sea inteligente

Según la socióloga Oľga Gyarfášová, para una gran parte de la opinión pública lo que conlleva la mayoría de los límites son las cuestiones sociales: empleo, nivel de vida, pero también la posibilidad de influir de una manera u otra en la toma de decisiones políticas, incluso la igualdad ante la ley.

Sin embargo, hoy en día todo el mundo tiene la oportunidad de estudiar y de trabajar en el extranjero. Todo el mundo tiene libertad de expresión o de religión. «No obstante, algunos derechos y libertades se dan por sentado», vuelve a decir la socióloga.

"La esperanza de que después de los cambios democráticos Eslovaquia llegase a ser un "paraíso cultural", que la gente se volviese de repente inteligente, y que todos tuviésemos acceso a la igualdad de oportunidades, es algo que no se ha cumplido realmente», considera Peter Krištúfek, autor del libro Atlas de l’oubli (Atlas del olvido), guionista y director de cine eslovaco.

En 1989, el objetivo era crear una sociedad libre y democrática que implicaba nuevas reglas. Eslovaquia superó el reto; el país pasó a ser miembro de la Unión Europea, de la OTAN, adoptó el euro en 2009, e incluso puede presumir de tener un presupuesto equilibrado y un crecimiento económico  satisfactorio.

Los vestigios del comunismo todavía están vivos

El recuerdo más evidente de la época comunista es, sin lugar a dudas, la arquitectura de una gran parte del país, formada por espantosos edificios de hormigón gris. Los bajos salarios, el transporte ferroviario -particularmente lento- y una política social ineficaz refuerzan esa impresión.

La élite política eslovaca está siempre cerca del antiguo régimen. El primer ministro, Robert Fico, ingresó en el partido comunista poco antes de la caída del régimen, en 1986, cuando era un ambicioso estudiante de derecho.

Los medios de comunicación se burlan de títulos como el de RSDr, que hace alusión a Doctor en Ciencias Sociopolíticas, y que algunos políticos locales utilizan con orgullo delante de sus nombres. Estas fórmulas de tratamiento estaban reservadas para comunistas comprometidos con el régimen. Algunos altos cargos políticos, sin embargo, las utilizan siempre sin ningún reparo, como el consejero de Fico, el diputado Vladimír Faič.

«Hoy en día es un título ridículo, me sorprende que alguien lo mencione incluso en su curriculum vitae. De hecho, este no fue el único problema en el régimen comunista. Todos los títulos, como el de Doctor, únicamente podían conseguirse mediante "méritos" políticos», explica el historiador Dušan Kováč.