El Congo que ni pintado

Artículo publicado el 31 de Julio de 2006
Revista publicada
Artículo publicado el 31 de Julio de 2006
Entre los clichés de la cobertura mediática contemporánea, las pinturas de Tshibumba Kanda Matulu ofrecen una oportunidad sin igual para comprender las ilusiones y miedos que subyacen en la Historia del Congo.

Cuando pensamos en el Congo, es difícil llegar a ver más allá del raudal diario de imágenes de guerra y pobreza con el que los medios nos bombardean. Para llegar a comprender el pasado tumultuoso del país, las pinturas pueden llegar a decirnos tanto como miles de fotografías. Pocos pintores podrían enseñar más que Tshibumba Kanda Matulu.

En su trabajo más conocido, la Historia de Zaire (1973-1974), Tshibumba combinó elementos de la narración africana tradicional con un estilo contemporáneo de arte popular urbano para crear su propia visión del pasado del Congo. Esta visión, aun siendo personal, expresa un sistema de memoria compartida que proporciona un entendimiento de la Historia del Congo sin igual.

Johannes Fabian

Durante muchos años Tshibumba trabajó como pintor en Lumbumbashi, vendiendo pequeñas reproducciones a clientes de la zona. Sin embargo, se sentía limitado por el canon artístico dominante del momento. Se consideraba a sí mismo como un historiador y un educador de su gente, pero sabía que su clientela local nunca le ofrecería una oportunidad para expresar en sus pinturas su visión de la unidad nacional.

Fue a través de la persona de Johannes Fabian, un antropólogo alemán que trabajó y vivió en Lumbumbashi, cuando Tshibumba encontró el mecenazgo que necesitaba.

Fabian conoció a Tshibumba en 1973 y se dio cuenta enseguida de su conocimiento de la Historia y su talento para la narración. Ambos desarrollaron una íntima amistad y al año siguiente Tshibumba reveló su idea: representar toda la Historia de su país en una serie de pinturas. La colaboración entre ellos culminó en el libro de Fabian, Recordando el Presente – Pinturas e Historia popular de Zaire.

Historia popular

Para apreciar y aprender del trabajo de Tshibumba, uno debe entender que su Historia es una historia popular. Esto significa que su trabajo no es un relato fáctico de lo que sucedió. Más bien, a pesar de seguir los conocimientos populares compartidos, en muchas ocasiones no sigue la trayectoria real de la Historia. Tshibumba no siempre tuvo los recursos para verificar la exactitud su trabajo. Pero en algunas ocasiones sus fallos son intencionados y sus exageraciones se utilizan irónicamente para fomentar la discusión. Fabian explica en su libro: “Sus errores tenían el objetivo de impresionar y entretener”.

Una historia sentida

La Historia de Zaire comienza con el período precolonial del Congo. Este período se ilustra con representaciones de la “vida de pueblo”, “cuando la gente sabía cómo vivir”. Los comentarios de Tshibumba destilan respeto y nostalgia por la vida tradicional de otro tiempo. En sus pinturas regresa a un paisaje mítico, a una concepción de África anterior al colonialismo.

Sus siguientes pinturas representan a los exploradores europeos que visitaron el Congo. Comenzando con los portugueses, que entraron en el Congo en 1487, Tshibumba también presenta a los famosos exploradores Livingstone y Stanley, con quienes comenzó la fascinación europea con el Congo. En las pinturas de Tshibumba queda claro que para los congoleños fueron ellos los pioneros de una creciente intromisión europea.

El rey belga Leopoldo II, quien reinó a los comienzos de la colonización del Congo, es representado en varias ocasiones. Los incidentes ocurridos en el Congo durante el período en el que el país era un Estado libre son los más importantes para Tshibumba, cuando el país era de hecho propiedad privada de Leopoldo. Las historias de este período mantienen vivos los recuerdos de la opresión belga.

En la segunda mitad de los años cincuenta, el grito por la independencia se hace más estruendoso. Uno de los líderes de la lucha fue Patrice Lumumba, un panafricanista entregado cuyo ascenso y declive se representa en una serie de dieciocho pinturas.

La independencia se celebró el 30 de junio de 1960, y Lumumba dio un famoso discurso en el que condenó el período colonial. A pesar de llegar a Presidente, el gobierno de Lumumba duró tan solo diez semanas, ya que primero la provincia de Katanga declaró su independencia con el apoyo belga, y después un golpe de Estado liderado por el coronel Joseph Mobutu llevó al arresto de Lumumba. El 17 de enero de 1961, Lumumba fue asesinado en misteriosas circunstancias.

Las pinturas que representan los años siguientes a la independencia muestran las privaciones y el dolor del pueblo congoleño durante este período. Joseph Mobutu asumió el poder en 1965 y comenzó a gobernar con puño de hierro, suprimiendo la oposición política. Creo nuevas instituciones de identidad nacional y cambió el nombre del país a Zaire en 1971. Durante su gobierno, las compañías extranjeras se nacionalizaron y se creó un enorme culto de personalidad en torno a Mobutu.

La Historia de Zaire termina con pinturas que representan acontecimientos que tuvieron lugar a principios de los años 70. Pero Tshibumba también incluyó pinturas en las que ofrece un posible futuro para su país. Muestra sueños de un nuevo orden en el que las relaciones sociales se desintegran y los partidos políticos sustituyen a la religión.

Recordar el presente

La Historia de Zaire considera el principio de los años sesenta como un tiempo de gran esperanza, con el final del colonialismo a la vista y una próspera clase media que ofreció una estabilidad económica y social. Lumumba aparece como una figura mesiánica durante la lucha por la independencia. Su muerte presagia el horror de lo que queda por venir. Los cuadros más conmovedores son las representaciones de Tshibumba de esas imágenes que nos son tan familiares hoy en día: imágenes de pobreza, campos de refugiados y los guardianes de la paz con cascos azules.

Las últimas pinturas de Tshibumba fechan en 1981. Numerosos esfuerzos en contactar con él en los años consiguientes fueron en vano. Hay buenas razones para creer que está muerto, una víctima de la Historia trágica de su patria.

El Museo Antropológico Kit Tropenmuseum de Ámsterdam tiene los derechos de autor de todas las imágenes de este artículo.