El cuento de la inmigración estadounidense: ¿vivieron felices y comieron perdices?

Artículo publicado el 31 de Octubre de 2012
Artículo publicado el 31 de Octubre de 2012
La inmigración es el tema central —y algo contradictorio— sobre el que se centra la fase previa a las elecciones estadounidenses. Tanto Mitt Romney como Barack Obama se encuentran ante una situación delicada, ya que por un lado ensalzan el pasado estadounidense como tierra de inmigrantes a la vez que prometen asegurar las fronteras del país. ¿Confusión?
Veamos lo que nuestra hada madrina diría sobre algunos de los inmigrantes mejor conocidos por todos.

Blancanieves: la trabajadora

Blancanieves se instala en un país extranjero y consagra su vida a colaborar con la nueva sociedad que la rodea. Posee talento y es diligente a pesar de tener un trabajo como el de limpiadora (y a mucha honra). Sin embargo, la bienvenida que reciba dependerá considerablemente de si ha conseguido sellar sus papeles de la forma adecuada.

Si lo ha hecho, tanto Romney, el candidato republicano a la Casa Blanca, como el actual presidente y demócrata Obama, le darán la bienvenida, como era de esperar por parte de un país erigido por inmigrantes y precursores, y en el que ambos candidatos proclaman la importancia de los “campeones” de la inmigración legal y el papel que juegan en la sociedad. Obama, particularmente, ha hecho hincapié en que los inmigrantes que viajan a los Estados Unidos por motivos académicos deben permanecer en el país y evitar que su genio y capacidad se marche a otro lugar. Sin embargo, también reconoce que actualmente la ley hace que el proceso sea duro. Romney parece estar de acuerdo: ofrece una política más abstracta que Obama, pero proclama orgulloso y bien alto sus raíces latinoamericanas (su padre nació en México, de padres estadounidenses).

Si por el contrario, Blanca hubiese entrado en el país de forma ilegal, las cosas habrían sido bastante diferentes. En el caso de que Romney ganara las elecciones, podría comprarse ella misma el primer billete para salir del país, a juzgar por la probada aversión a la inmigración ilegal del candidato republicano. En el caso de que el ganador fuera Obama, podría correr mejor suerte. El candidato demócrata ofrece un atisbo de esperanza a los inmigrantes ilegales alegando que las empresas que intentan explotar a los indocumentados —como nuestra protagonista— deberían rendir cuentas ante la justicia. Blanca tendrá que luchar y pasar por todos los trámites administrativos para registrarse: desde los controles de seguridad nacionales, la comprobación de la ausencia de antecedentes penales y el pago de tasas y multas hasta aprender el idioma antes de que pueda llegar a ser ciudadana estadounidense.

Hansel y Gretel: los más pequeños de la casa

Hansel y Gretel, que han sido llevados a un país extranjero siendo niños, son, a pesar de no ser responsables de ello, inmigrantes ilegales. Actualmente ambos serían bienvenidos en EE. UU.: en junio, Obama, a través del poder legislativo que ostenta, otorgó el estatus de legales a aquellos jóvenes que de pequeños hubiesen sido llevados al país de forma ilegal. Sin embargo, se trata de una medida de carácter provisional que tan solo permite a estos inmigrantes vivir y trabajar durante dos años en el país sin miedo a ser deportados. Mientras tanto, los republicanos siguen titubeando en relación con la ley DREAM (en inglés, Development, Relief and Education for Alien Minors Act), por la que se podría obtener la ciudadanía a través del parentesco entre hermanos y hermanas.

Sin embargo, si Hansel y Gretel se niegan a unirse a la sociedad estadounidense —formando parte del sistema educativo del país o sirviendo en las fuerzas armadas, entre otras vías—, se les podrá enviar de vuelta a su país de origen. Aun cumpliendo esos requisitos, su futuro seguirá siendo incierto. El candidato republicano se muestra contrario a lo que el mismo denomina “amnistía”. En 2007 declaró que “la inmigración ilegal tenía que llegar a su fin y que cualquier tipo de amnistía en relación con la obtención de la nacionalidad resultaría problemático”. Sin embargo, no ha especificado si derogará la ley en el caso de que llegue al poder, por lo que los niños podrán estar a salvo durante algunos años más.

Ricitos de Oro: el parásito

Ricitos de Oro es el personaje favorito de la prensa sensacionalista y de los políticos de derecha: es la inmigrante a la que hay que odiar. Es el parásito que se come nuestra comida, duerme en nuestra cama y rompe nuestro mobiliario —además de recibir ayudas financiadas con dinero público— y que, después de todo, se niega a pagar. Bajo el mandato de Obama, las gachas del osito podrían salvarse. Según se recoge en la página web oficial de la Casa Blanca, “durante los últimos tres años, la administración de Obama ha empleado una cantidad de recursos sin precedentes a asegurar nuestras fronteras”. Eso significaría que nadie puede deambular en este país de buena comida y camas cómodas. Durante el mandato de Obama, se ha incrementado de manera espectacular el número de deportaciones de inmigrantes ilegales, así que incluso si Ricitos de Oro intentara llegar hasta la cocina, la echarían antes de que intentara romper la silla del osito.

En su línea tradicionalista, Romney ha optado por seguir con el cuento de hadas original. El candidato republicano aboga por una política de “autodeportación” en la que las difíciles condiciones de vida de los inmigrantes les obliguen a abandonar el país. Las medidas consistirían en negarles la posibilidad de alquilar una casa o conseguir un trabajo, pero asegurándose, a su vez, de que Ricitos de Oro y la gente de su clase puedan comer gachas frías y dormir en camas poco cómodas. A esto se añade el presente acoso policial con una política basada en la raza de los individuos. Ricitos de Oro no será la única en salir volando por la ventana.

Fotograma: portada, © Siebzehnte Babelsberg, Gary Sanchez Productions, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), Paramount Pictures y Spyglass Entertainment. Vídeos: euronewses/YouTube y RomneyComms/YouTube.