El derecho al aborto: ¿Una realidad común en Europa?

Artículo publicado el 15 de Abril de 2010
Artículo publicado el 15 de Abril de 2010
Hoy Francia elogia a Simone Veil, nueva inmortal de la Académie Française y precursora de la legalización del aborto en 1975. Ayer, la ministra de Sanidad fue abucheada por su valiente decisión. Para una francesa políticamente incorrecta es la ocasión de ver qué hacen los vecinos europeos y constatar que el derecho al aborto que promueve el Parlamento Europeo no se respeta de la misma manera

Jueves 18 de marzo, ‘la mujer preferida de los franceses’, Simone Veil, se convierte en la quinta con un sillón en la Academia Francesa, prestigiosa institución que durante mucho tiempo fue exclusivamente masculina. El antiguo presidente Valérie Giscard d'Estaing, el escritor Jean d’Ormesson y otros personajes de renombre la alabaron encarecidamente por ese “modelo de independencia” y aprovecharon su recepción en la Academia para mediatizar, 35 años después, la famosa ley Veil de 1975 que legalizaba el aborto. “En el corazón de la vida política, usted muestra una imagen republicana y moral”, dijo con ímpetu Jean d’Ormesson.

Marie Louise Giraud, la ‘faiseuse d'ange’

Pero, en Francia, la ‘moral’ republicana no ha sido siempre favorable al aborto que promovía Simone Veil. El 30 de julio de 1943, Marie Louise Giraud fue guillotinada por el régimen del Mariscal Pétain por haber practicado 27 abortos clandestinos. La Francia de Vichy no es un ejemplo de moralidad, pensarán algunos, y no se equivocan, pero los oponentes a esta ley fueron también numerosos cuando Simone Veil presentó el proyecto ante el Parlamento. Durante mucho tiempo, el aborto fue un tema tabú. El mohí y habitual “depende del caso, no sé” era la respuesta más recurrente y políticamente correcta a la pregunta sobre si el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo era una buena medida.

Lo impopular convertido en impugnable

Las subvenciones que recibía del Estado se redujeron en 42% en 2009¿Cuál fue la fórmula mágica utilizada para tolerar algo antes impensable? Hay dos respuestas posibles. En primer lugar, que el Estado combinó la ley (magnífico instrumento) con el bombardeo mediático unido al plebiscito del derecho al aborto, más por sumisión a la ley que por la evolución de las mentalidades. La segunda posibilidad está más relacionada con el papel de de la sociedad civil, es decir, la revolución sexual de la década de los años 60 con todo lo que supuso, la creación del Mouvement Français pour le Planning Familial ('Movimiento Francés para la Planificación Familiar'), etc. Iniciativas de la sociedad civil que liberaron un cambio en las mentalidades. Y en esta línea la ley tan solo siguió esta  evolución.

La primera respuesta queda incompleta y la segunda me parece simplista, ¿La prueba de ello? Aún hoy, el derecho al aborto genera debate. El periodista Eric Zemmour, acostumbrado a todo tipo de provocación, opina que la ley Veil era una simple ley de tolerancia por compasión para evitar problemas producto de la ilegalidad.

El derecho al aborto, poco visible en Europa

El Parlamento Europeo, en la sesión del 3 de julio de 2000 en Estrasburgo, adoptó una resolución, con 280 votos contra 240, en la cual recomienda a todos los Estados miembro y a los países candidatos a la adhesión de Europa Central y Oriental legalizar el aborto. Parece que se ha seguido esta recomendación en la mayoría de los países de la UE. Por ejemplo, Portugal, uno de los últimos miembros que se oponían al aborto, votó el 8 de marzo de 2007 para legalizar la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) hasta la décima semana de gestación, dos meses después de que los ciudadanos lo hubiesen aprobado por referéndum. Este caso ejemplifica bien la dificultad de saber si es la sociedad civil o el Estado quien impulsa en primer lugar un cambio en las costumbres. Sin embargo en la legislación europea aún no se ha publicado ninguna directiva al respecto. De hecho, cuanto más pasa el tiempo, más se hacen los suecos los alumnos testarudos.

¿Una directiva para la IVE?

En Irlanda, un artículo constitucional votado en 1983 protege la vida del embrión igual que la de madre. La interrupción voluntaria es por lo tanto ilegal, excepto si la madre corre peligro de muerte. Desde 1993 en Polonia el derecho al aborto queda restringido a supuestos especiales. ¡Toda una regresión, el régimen comunista ya lo había legalizado en 1956! Malta y Chipre tampoco tienen en cuenta la posición de la UE. Cuando el Estado rechaza este derecho, ¿cuál es la única alternativa existente? ¿Salir fuera del país? La polaca Alicia Tysiac decidió ir más lejos. Pese a que su tercer embarazo amenazaba con dejarle ciega, se le negó el derecho al aborto (en Polonia es legal si provoca daños en la madre, entre otros supuestos). Su recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha concluido con una sanción al Estado polaco, que debe pagar una multa de 25.000 euros, al considerar que se había violado la ley polaca. Una victoria que esta mujer paga caro hoy día, ya que recibe amenazas por parte de la Iglesia Católica y de la extrema derecha polaca. La revista episcopal Gosc Niedzielny ha sido condenada por difamación tras haber comparado a Alicia Tysiac con los criminales de guerra nazis. Así pues, para cambiar las costumbres en todos los países de Europa, ¿es necesaria una ley europea o tenemos que esperar que las costumbres cambien con cuenta gotas? 

Fotos: Principal ©Libertinus/Flickr; ©Mon Œil/Flickr