EL DESAMOR ENTRE EL TTIP Y LA SOCIEDAD CIVIL

Artículo publicado el 2 de Agosto de 2014
Artículo publicado el 2 de Agosto de 2014

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Hoy por hoy, el TTIP (el tratado de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea) es objeto de numerosas especulaciones y tentativas de interpretación, sin que nadie sepa realmente a dónde nos conducirá. Para dilucidar la cuestión, Cafébabel Bruselas organizó hace mes y medio una conferencia-debate que llevaba por título: ‘TTIP a lot of speculation?’

La conferencia contó con la intervención de tres ponentes y pretendía arrojar algo de luz sobre todos los aspectos que rodean al tratado. En ella participaron un administrador de la Comisión Europea, que aportó la opinión de un experto; Philippe Lamberts, eurodiputado del Grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea y ferviente opositor al tratado, y Pascoe Sabido, miembro del Corporate Europe Observatory (CEO) y de la Alianza D19-20 (una plataforma interprofesional belga contra la austeridad y el TTIP), que abogó por la defensa de los intereses de los ciudadanos.

«SON UNAS SIGLAS CUYO SIGNIFICADO NO ESTÁ CLARO»

A lo largo de su intervención, Sabido resaltó los aspectos estratégicos que unen la negociación del tratado a la necesidad de que la sociedad civil se implique. «Falta información en el ámbito público», explica. «El TTIP son unas siglas cuyo significado no está claro. Muy poca gente de la calle sabe lo que significan en realidad.» Para el representante del CEO, la situación está muy clara, la sociedad civil no tiene acceso a «lo que se está negociando», y, además, la oposición al tratado avanza con dificultad a pesar de las campañas que llevan a cabo. Sabido añadió que el TTIP supone en realidad «una traspaso de poder del pueblo a las grandes empresas» y que el tratado, tal como se está negociando, en ningún caso responde a las demandas de la sociedad civil.

«QUEREMOS QUE LA SITUACIÓN AVANCE»

El representante del CEO prosiguió con la necesidad de continuar el movimiento ciudadano surgido en Bruselas: «Más de mil personas en la calle en Bruselas es un buen comienzo, pero queremos avanzar.» Asimismo, lanza una llamada a todos aquellos que se vean afectados por el tratado y puedan inclinar la balanza del lado de la sociedad civil, que pide más transparencia y cambios en las negociaciones: «La amenaza pesa sobre todo el mundo; no es solo un tratado comercial, pues pone en peligro el proyecto europeo en su conjunto.» Y aclara que la oposición al TTIP «no una es batalla de Europa contra Estados Unidos, sino del pueblo contra las grandes empresas», lo cual dice mucho sobre la visión de las negociaciones. Sabido considera que algunos no distinguen los verdaderos riesgos del TTIP por entender la oposición al tratado como un medio de salvaguardar nuestro contienente del invasor estadounidense y no como una lucha intercontinental contra las consecuencias del tratado, en la que deben involucrarse la sociedad civil europea y la estadounidense.

Es la opinión que comparte Philippe Lamberts, mucho más radical sobre el tema y convencido de la necesidad de implicar a la sociedad civil en el debate. El eurodiputado se muestra más escéptico en cuanto a la voluntad de la UE de hacer más transparentes las negociaciones: «¿Consultar para qué? Para que la sociedad civil no proteste.».

«¿QUÉ TIPO DE SOCIEDAD QUEREMOS?»

Por último, Sabido considera que el tratado, de seguir negociándose de esta manera, supone una reflexión sobre el tipo de sociedad que queremos. «¿Queremos una sociedad que proteja el medio ambiente, en la que no comamos alimentos venenosos, con servicios públicos gratuitos y de calidad, con energía limpia y verde, en la que todos los gobiernos sean actores sociales?», se pregunta. Y dictamina: «El TTIP no supone este tipo de sociedad.» Así, insiste sobre la necesidad de unirse en la lucha contra el TTIP. «Podemos tener una enorme influencia», afirma. Sabido terminó su intervención con un mensaje de ánimo y esperanza: «Cuanto antes nos organicemos y unamos nuestras fuerzas, antes podremos ganar esta batalla y antes podremos avanzar y conseguir una sociedad democrática en la que se escuchen nuestras voces.»