El DNI en Georgia: ¿un símbolo del diablo?

Artículo publicado el 17 de Enero de 2014
Artículo publicado el 17 de Enero de 2014

El mes pa­sa­do, al­gu­nos miem­bros de la Igle­sia or­ga­ni­za­ron pro­tes­tas en la ca­pi­tal geor­gia­na con­tra algo que pocos con­si­de­ra­rían pro­ble­má­ti­co: el carné de iden­ti­dad. Según miem­bros de la Igle­sia, los nue­vos DNI elec­tró­ni­cos mul­ti­fun­ción están po­seí­dos por el de­mo­nio. 

En agos­to de 2011, el Mi­nis­te­rio de Jus­ti­cia puso el DNI elec­tró­ni­co a dis­po­si­ción de todo aquel que fuera a ha­cer­se el carné por pri­me­ra vez o a re­no­var el an­ti­guo. El Go­bierno de­ci­dió pro­mo­cio­nar estos nue­vos car­nés de iden­ti­dad por­que son muy di­fí­ci­les de fal­si­fi­car, ya que per­mi­ten a las per­so­nas tener su pro­pia firma di­gi­tal. Ade­más, la gente ahora puede lle­var sus cuen­tas ban­ca­rias en línea, pagar fac­tu­ras, com­prar bi­lle­tes de au­to­bús e in­clu­so com­pro­bar sus notas y ma­tri­cu­lar­se en cur­sos con los nue­vos car­nés. Son có­mo­dos y mo­der­nos, y los es­tu­dian­tes in­clu­so dis­po­nen de ac­ce­so a do­ce­nas de des­cuen­tos con ellos. A pesar de todas estas ven­ta­jas, la Igle­sia se opone a la adop­ción de estos car­nés.

vio­la­ción de la li­ber­tad

Al­gu­nos de los prin­ci­pa­les lí­de­res de la opo­si­ción al nuevo DNI son Tea Gegia, del Co­lec­ti­vo Or­to­do­xo, el Padre Zo­si­me, de la i­gle­sia Quash­ve­ti de Ti­flis, y el abo­ga­do Irma Band­ze­lad­ze. Tras las pro­tes­tas más re­cien­tes del 21 de no­viem­bre, los or­ga­ni­za­do­res fue­ron in­vi­ta­dos a la radio para de­fen­der su pos­tu­ra. El abo­ga­do Irma Band­ze­lad­ze afir­mó que los car­nés vio­lan la li­ber­tad de las per­so­nas, ya que la in­for­ma­ción per­so­nal de todas ellas se al­ber­ga en un solo sis­te­ma cen­tra­li­za­do. Sin em­bar­go, este ar­gu­men­to no es muy ra­cio­nal, pues­to que el go­bierno y los ban­cos ya al­ma­ce­nan la in­for­ma­ción de todos y nadie se ha opues­to a ello hasta ahora.

Lo que es aún más preo­cu­pan­te es que los re­pre­sen­tan­tes de la Igle­sia afir­man ha­blar en nom­bre de toda la co­mu­ni­dad. Ac­tual­men­te, solo 100.000 per­so­nas han fir­ma­do la pe­ti­ción, en la que ex­po­nen que no quie­ren car­nés elec­tró­ni­cos, pero la po­bla­ción de Geor­gia ronda los 4 mi­llo­nes de ha­bi­tan­tes. A pesar de estas ci­fras, Irma Band­ze­lad­ze de­fien­de que el 99% de los geor­gia­nos quie­re re­cu­pe­rar sus an­ti­guos car­nés.

Se­gun­da ve­ni­da de Cris­to

El fa­na­tis­mo re­li­gio­so es común en Geor­gia y los que se opo­nen a los car­nés elec­tró­ni­cos se valen de la su­pers­ti­ción como prin­ci­pal ar­gu­men­to en con­tra. El padre Zo­si­me sos­tie­ne que el DNI elec­tró­ni­co se­ña­la la se­gun­da ve­ni­da de Cris­to. Tam­bién cree que usar un có­di­go de ba­rras para los pro­duc­tos que se ad­quie­ren en un su­per­mer­ca­do es un signo del apo­ca­lip­sis que se ave­ci­na. Si se su­pri­men los car­nés de iden­ti­dad elec­tró­ni­cos, este grupo de re­pre­sen­tan­tes re­li­gio­sos tam­bién tiene in­ten­ción de exi­gir que los geor­gia­nos dejen de uti­li­zar nú­me­ros per­so­na­les en sus car­nés así como cual­quier otro nú­me­ro de iden­ti­fi­ca­ción.

Mien­tras que el Go­bierno geor­giano ha in­ten­ta­do con­ver­sar con los opo­si­to­res al DNI elec­tró­ni­co, no se ha lle­ga­do a nin­gún acuer­do. La Mi­nis­tra de Jus­ti­cia ha hecho va­rias apa­ri­cio­nes in­for­ma­ti­vas en la te­le­vi­sión re­la­cio­na­das con estos nue­vos car­nés con la es­pe­ran­za de con­cien­ciar a la gente de la na­tu­ra­le­za ino­cua de esta in­no­va­ción. In­clu­so ha hecho pú­bli­co un video in­for­ma­ti­vo de 5 mi­nu­tos acer­ca de los car­nés, pre­sen­tan­do ar­gu­men­tos de peso de in­for­má­ti­cos y ex­per­tos en or­de­na­do­res, que de­cla­ran que no hay nin­gún signo del an­ti­cris­to bí­bli­co den­tro del mi­cro­chip que, por des­gra­cia, se ha con­ver­ti­do en un sím­bo­lo al que se afe­rran los gru­pos ul­tra­or­to­do­xos geor­gia­nos. A pesar de este es­fuer­zo, no pa­re­ce que la opo­si­ción a los car­nés de iden­ti­dad vaya a ren­dir­se.