El Erasmus en juego por 10 mil millones, ¿quién lo salvará?

Artículo publicado el 10 de Octubre de 2012
Artículo publicado el 10 de Octubre de 2012
Ya no queda dinero para el programa Erasmus. Desde este mes, algunos proyectos financiados por el Fondo Social Europeo quedarán sin cobertura. Una intervención correctiva, prevista para el 23 de octubre de 2012, debería salvar el programa, pero aún así el destino del Erasmus es más incierto que nunca.
En una época en la que cuentan los números, solo una clara definición de sus objetivos y de la incidencia real en la carrera de los estudiantes podría salvarlo de los próximos recortes.

“La semana que viene el programa Erasmus acabará con sus fondos”, es la declaración del diputado europeo Alain Lamassource. La noticia llega cuando la celebración del 25º aniversario del programa de intercambio europeo había dado un paso decisivo. “El fondo social europeo —según explica el eurodiputado— ha acumulado una deuda de 10 mil millones y desde principios de mes no puede pagar las facturas de algunos proyectos. La semana que viene es el turno del Erasmus y, a final de mes, del programa para la innovación y la competitividad”.

Un duro golpe para aquellos que se preparan para trasladarse en los próximos meses. Las acusaciones recíprocas entre instituciones europeas y Gobiernos nacionales, culpables, según el propio Alain Lamassource, de comportarse al límite de la “absurdez”, no son consuelo para nadie. Habrá que esperar hasta el 23 de octubre de 2012 cuando el comisario de Presupuesto, Janusz Lewanodowski, presentará una propuesta correctiva para el balance de 2013.

También se encuentra en peligro el nuevo programa Erasmus for All, que debería comenzar en el año 2014. De los 3.244 candidatos del año académico 1987-1988 se ha pasado a 231.408 en 2010-2012, según la Dirección General de Educación y Cultura de la Comisión Europea. Cifras de impresión que podrían ser las últimas en publicarse.

Se acabó la fiesta

“Sé de sobra que el Erasmus es también un momento de fiesta —asegura Leonarda Vanicelli, responsable de recursos humanos en Doxee (Módena, Italia)—. Durante las entrevistas de trabajo, siempre pinchaba a los candidatos que lo mencionaban en el currículum. Aquellos que superaban la entrevista eran los que me contaban cuánto habían aprendido y cómo lo habían logrado”.

El 85% de los estudiantes alemanes opina que el Erasmus sirve para aumentar sus posibilidades en el mercado laboral

En el momento más complicado para el Erasmus, hemos pedido una opinión concreta tanto a responsables de recursos humanos como a estudiantes. Los números no se discuten: el incremento de estudiantes que ha partido hacia Europa en el último año ha alcanzado el 8,9%. Pero ¿cuál es la utilidad práctica del programa? ¿Formar a una eurogeneración? De acuerdo con la política que predomina actualmente en Europa, solo cuenta la moneda. Y, mientras los fondos destinados al Erasmus incidan en el balance negativo del Estado, siempre será posible recortar.

“La generación anterior de empresarios y responsables de recrusos humanos —continúa Vanicelli— pensaba que el Erasmus era únicamente un momento de fiesta. La nueva generación, como mi jefe, que tiene 43 años, sabe que existe el punto medio entre diversión y formación y por ello es necesario ser correcto y preciso en el currículum al indicar qué se ha aprendido”. Esta es una recomendación que ya han seguido muchos estudiantes tras observar que nadie dispuesto a tomarles en serio.

Erasmus en la carrera

“El Erasmus es aún una experiencia muy formativa, aunque depende de cómo se afronte”, cuenta Enric-Sol Brines i Gómez, español de 26 años en su despedida hacia las Filipinas tras un Erasmus en París y otras experiencias formativas en Brasil y los EE.UU. Enric, tras haber finalizado sus estudios, solo ha realizado entrevistas con multinacionales fuera de Europa: “Creo que, a día de hoy, las empresas valoran más las experiencias fuera de la UE”, opina antes de embarcar en un vuelo con destino a Manila, donde trabajará para Maersk.

Chiara Tampieri, italiana de 25 años, también pasó por un Erasmus en París y ahora busca trabajo: “He hecho unas prácticas en un museo cercano a Niza poco antes de licenciarme y nadie me ha pedido que le contase mi Erasmus. Cuando vieron que sabía hablar francés y que había cursado los estudios pertinentes... listo, con eso bastó”.

“Diferenciaos”

Jarlath Dillon, director de asuntos exteriores del grupo IGS en París, está convencido de que “el Erasmus es una auténtica inversión económica, física y mental, y solo se puede extraer el máximo de él si se reflexiona acerca de los objetivos antes del viaje”. Desde hace 32 años, IGS, una escuela francesa de formación para responsables de recursos humanos, pone unos cuestionarios a disposición de sus alumnos antes de iniciar el viaje: “El 47% de nuestros alumnos quiere ir a países anglófonos; yo les digo: diferenciaos, id a otro lugar, así cuando busquéis trabajo seréis únicos —aconseja Dillon—. Eso sí, siempre y cuando sepáis explicar vuestras motivaciones: por ejemplo, que habéis ido a Polonia porque os interesaba un cierto modelo de negocio, un proyecto cultural en el que deseabais profundizar…”.

De acuerdo con los últimos datos, el 85% de los estudiantes alemanes opina ahora que el Erasmus sirve para aumentar sus posibilidades en el mercado laboral. Es más, el proyecto VALERA ha demostrado que un estudiante de cada dos y un empleador de cada tres aún consideran el Erasmus como una experiencia importante en la fase de selección.

Desde siempre, los argumentos que han salvado el Erasmus son una beca de estudios per cápita que roza los límites de la indigencia (250 euros de media) y la sensación de saltar al vacío que acompaña a los elegidos. El Erasmus, por describirlo en términos únicamente económicos, es una inversión para toda la vida. Aunque su incidencia en la vida profesional no se pueda cuantificar con precisión, en una época que se precipita hacia el ahorro colectivo, se corre el riesgo de quedarse sin argumentos para enfrentarse a quienes quieren suprimir también las últimas subvenciones.

Foto: (cc) Mait Juriado/Flickr.