El Estado Islámico: el impacto de la lucha armada en Francia

Artículo publicado el 25 de Septiembre de 2014
Artículo publicado el 25 de Septiembre de 2014

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François Hollande lo había anunciado y lo ha hecho: Francia se ha unido a la coalición internacional en su lucha contra el Estado Islámico en Iraq y Siria, una primicia desde la guerra del Golfo en 1991. Si bien la noticia es positiva, también es un presagio de serias tensiones tanto en el exterior como en el interior de las fronteras galas.

El ministerio de Asuntos Exteriores francés acaba de confirmar, este lunes 22 de septiembre, el secuestro de un ciudadano francés en el norte de Argelia, no muy lejos de la capital, Argel. La acción la ha llevado a cabo un grupo terrorista relacionado con el Estado Islámico (EI). Laurent Fabius, jefe de la diplomacia francesa, lo ha anunciado desde Nueva York, donde asiste a la Asamblea General de las Naciones Unidas, y ha asegurado "la autenticidad del vídeo que muestra las imágenes del francés". Hervé Gourdel, natural de Niza y de 55 años, afirma haber sido secuestrado mientras hacía senderismo en la región montañosa de Kabyle y, contestando a la demanda de sus secuestradores, se dirige a François Hollande para solicitar el cese de la intervención francesa en Iraq. De lo contrario, el grupo islamista amenaza con ejecutar al rehén francés en las próximas 24 horas.

"Francia no tiene miedo..."

La noticia provoca un escalofrío. Francia va a tener que contener la respiración y desear un agradable despertar a esta autentica pesadilla, que desgraciadamente no tiene nada de fantástico. Si ya era posible imaginar que naciese un sentimiento de represalias entre los yihadistas, después de que el presidente de la República anunciase el jueves 18 se septiembre el compromiso de Francia en el seno de la coalición internacional encabezada por Estados Unidos contra el EI, la inmediatez de éstas es extremadamente inquietante y perturbador. "Francia no tiene miedo", había declarado, sin embargo, el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, la misma mañana del secuestro como respuesta al llamamiento lanzado por el EI con el objetivo de "matar a todo ciudadano de los países que han entrado en la coalición contra ellos". Y añadió que "aunque no haya ningún riesgo, tomaremos todas las precauciones".

No obstante, las amenazas yihadistas contra el país galo se hacían más y más numerosas, y la tensión más y más palpable, sobre todo después de que cientos de franceses se marchasen a Siria para hacer la yihad. A pesar de la tensa situación, la iniciativa de François Hollande de lanzar los primeros ataques aéreos contra el EI era "un riesgo calculado", según Jean-Charles Brisard, experto en cuestiones de terrorismo. "Era más peligroso no hacer nada y dejar que el Estado Islámico prosperase en los territorios de Siria e Iraq", ha añadido.

El "rechazo de los impíos" como "factor de unidad" de los yihadistas

Proclamado en 2006 y siendo una teocracia no reconocida de manera oficial, el EI no ha cesado desde que reivindicó la posesión de territorios alrededor de Iraq y Siria hasta la invasión del norte iraquí y la toma de Mosul, segunda ciudad más grande del país, en junio de 2014. Al pertenecer al antiguo Estado Islámico de Iraq y el Levante (EIIL), los yihadistas del EI desean, por medio de esta expansión, desafiar a la organización terrorista salafista Al Qaeda y poner en tela de juicio a su líder en Oriente Medio. Sin embargo, en un reciente comunicado, dos ramas de Al Qaeda, en el Magreb islámico (AQMI) y en la península arábiga (AQPA), han pedido a los yihadistas de Iraq y de Siria que se unan "contra la campaña de Estados Unidos y su coalición diabólica", haciendo del "rechazo de los impíos un factor de unidad" más fuerte que las divergencias de los movimientos en el seno del islamismo radical.

Una eventual lucha fraticida entre las dos organizaciones terroristas es, por tanto, más que improbable. Y a falta de los resultados de los ataques aereos perpetrados por la coalición occidental, el EI va a seguir con su lacerante expansión territorial, haciendo huir a su paso a cientos de miles de personas que prefieran el éxodo al extremismo salvaje de los yihadistas.

Si Francia se ha unido a Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo en Iraq, es porque tiene el deber, como toda nación, de luchar contra los hostigadores de los derechos de la población. François Hollande no se ha equivocado. Y por el simple hecho de que no podemos dejar impunes eternamente las múltiples exacciones que tienen lugar todos los días en el conflicto, éste debe perdurar hasta la "destrucción del Estado Islámico".