El ex asaltante de bancos que ahora alimenta a los hambrientos en Bulgaria

Artículo publicado el 25 de Octubre de 2015
Artículo publicado el 25 de Octubre de 2015

En la década de los 90, cometió un robo digital en un banco búlgaro y ganó más de 90.000 euros. Después de devolver el dinero y cumplir su condena, Stefan Cholakov ahora opera en un campo profesional muy diferente: Ayuda a alimentar a la población indigente de Sofía.

"Nosotros no somos pobres, nos hacen pobres", dice Stefan Cholakov, mientras gira cuidadosamente las verduras sobre la parrilla caliente donde les hornea. Es de noche y el restaurante que dirige en la capital búlgara de Sofía está lleno de personas hambrientas.

Sólo unos pocos meses atrás, Stefan, de 40 años, causó sensación en los medios de comunicación cuando también comenzó a servir a aquellas personas que tienen hambre, pero que no pueden pagar por la comida, las personas sin hogar. Hace un tiempo, empezó a dar las sobras de comida del restaurante a personas necesitadas. Con el tiempo también comenzó a preparar sopas calientes para distribuir.

En los años 90 Stefan robó una cantidad colosal de dinero de un banco búlgaro a través de un plan complejo. La cantidad era equivalente a unos 90.000 euros. "Quería estimular mi ego, y demostrar que era más inteligente que el banco", dice 20 años más tarde. Después del robo virtual, Stefan devolvió el dinero y se entregó a la policía. Fue sentenciado a 4 años y 10 meses de prisión.

Héroe de una novela

Stefan Cholakov es como un personaje de una novela. Uno está casi convencido de ello al leer su biografía, pues parece ser el producto de una compleja trama. En 1997, cuando tenía 22 años, realizó su gran robo: No con una pistola, ni usando un calcetín en la cabeza, sino a través de una serie compleja e interrelacionada de planes llevados a cabo por una red de diferentes individuos. Gracias a ello ganó el título sombrío del ladrón de bancos más joven del mundo, en ese momento.

Hoy pareció sentir cierta melancolía al recordar aquellos tiempos debido a la tensión que vivió, así como la de su familia, y sobre todo por el tiempo perdido en la cárcel. Gran parte de los medios de comunicación búlgaros lo han invitado a sus estudios a través de los años, los presentadores de televisión lo han observado sonrientes, como si fuese una especie de loro exótico cantando el himno nacional francés. Ahora que su iniciativa para alimentar a personas sin hogar se volvió popular, han comenzado a invitarlo nuevamente.

Un proverbio búlgaro escéptico dice que ninguna buena acción queda "impune". Sin embargo, Stefan no parece sostener las mismas creencias. Recientemente ha instalado un refrigerador frente a su restaurante que está abierto todo el día y en el que hay comida gratuita para quien la necesite. En el momento en que escribo este artículo, hay 27 refrigeradores gratuitos en todo el país, otros ejemplos de esta iniciativa. Durante estos últimos meses en que la idea ha ido evolucionando, el quinceañero Mino Karadjov se ha unido. En lugar de pasear sin rumbo por las calles de Sofía sin interesarse por  nada —que es bastante normal para un adolescente como él— este niño ha estado ocupado estudiando tecnología de la información. Junto con Stefan, ha creado una plataforma en línea para ayudar a compartir alimentos llamada "Si has dado".  

Mientras que Stefan pela unas patatas, dice algo que me impresiona. "Muchas personas vienen a tomar comida de la nevera por la noche porque se avergüenzan". Agrega que algunos de los que recibieron ayuda en el pasado ya han encontrado un trabajo. Uno de ellos trabaja en un bar cercano, y ahora él también dona alimentos. Stefan habla brevemente sobre la tasa de suicidios debidos a la pobreza en el país, cuya magnitud no se puede medir completamente, pero según él, el hecho de que esto ocurra, es muy conocido.

El nuevo tipo de anarquismo

"Hacemos las cosas a pesar del Estado y por ello hemos comenzado a ayudarnos mutuamente", continúa Stefan. ¿Es esta una nueva clase de anarquismo, una variedad búlgara especial? Al hablar de política, tiene mucho en común con un anarquista de la vieja escuela, pero no está en contra del estado como tal. Sólo parece estar en contra de los lados disfuncionales y corruptos del estado.

Stefan admite que la actividad relacionada con los refrigeradores gratuitos no es legal porque no puede ser controlada por la agencia alimentaria búlgara. Sin embargo, él cree sinceramente que una iniciativa similar es necesaria cueste lo que cueste. Enfatiza que, oficialmente, no tiene ninguna propiedad documentada. El restaurante deliberadamente no es su propiedad oficial, aunque ha invertido dinero en él. Él cree que no necesita ser dueño de nada. "Las posesiones nos hacen débiles", afirma simplemente, mientras toma otra orden de patatas fritas de la camarera.  

"Los últimos 25 años han demostrado que no hay diferencia, independientemente de quién gobierne", dice Stefan mientras corta las patatas. Por un momento, es un poco intimidante estar sentada sola en la estrecha cocina con un ex asaltante de bancos con un gran cuchillo en sus manos. Sin embargo, también es un filántropo. Stefan no ha votado en las elecciones búlgaras desde 1996. Dice que él ha visto personalmente que las mismas personas terminan dando dinero a diferentes fuerzas políticas. Aparte de su restaurante, Stefan también ha trabajado como tesorero de partidos políticos. Yo le invito a profundizar un poco en sus alusiones, pero no lo hace.  

Mientras le digo adiós a Stefan, me doy cuenta de que encima de su refrigerador de alimentos gratis hay un cartel con el siguiente lema: "De la gente, para la gente". Esto me dice más acerca de su iniciativa que cualquier otra cosa que haya mencionado hasta ahora. Lo dejo preparando comida tanto para aquellos que pueden pagar, como para quienes no pueden.