El fútbol ruso, de camino hacia el éxito

Artículo publicado el 26 de Junio de 2008
Artículo publicado el 26 de Junio de 2008
Hoy Rusia juega la semifinal contra España. Y todo el mundo se pregunta cómo han podido llegar tan lejos. Al fin y al cabo, Rusia empezó como secundario. Motivos por los que Europa tendrá que acostumbrarse a un fútbol ruso de primera clase.

Los tres hombres llevan camisetas rojas, con el águila coronada sobre el pecho, cerveza en lata sobre la mesa y una botella transparente de plástico. Nada de agua mineral. Vodka. "Na zdrovie!" ¡Salud! Los tres, Igor, Andrei y Alexander, han aterrizado en el aeropuerto de Fráncfort, en el camino de Austria a San Petersburgo. Han decidido ver el partido de su selección contra Holanda en el puesto de kebabs de la Terminal 2. Junto al contenedor de metal hay un televisor de pantalla plana y un puñado de taxistas, tan sorprendidos por la victoria de los rusos en este partido como el resto de los espectadores europeos, fuera de todo pronóstico.

Los futbolistas rusos descansan más

Por otra parte, el ascenso del fútbol ruso era previsible. Tan claro como la respuesta a por qué el delantero estrella ruso Andrei Arshavin estaba más fresco en la segunda parte de la prórroga que la defensa naranja. Está claro: en las rondas previas de clasificación tuvo que quedarse fuera por las sanciones. ¿Pero qué pasa con los Zhirkovs, Semaks y Zyryanovs, más rápidos que sus contrincantes holandeses, que juegan en los mejores equipos de Europa Occidental?

Junto a las habilidades del entrenador holandés Guus Hiddink, que sabe cómo sacar lo mejor de cada equipo, están las condiciones estructurales de esta liga: ahí está el campeón de la UEFA, el Zenit de San Petersburgo, al que la federación dio cinco días libres para poder competir con éxito. Y así, la prórroga con Holanda se pareció mucho a la semifinal de la UEFA entre el San Petersburgo y el Bayern de Múnich (4-1), en la que los reposados rusos pudieron imponerse ante los agotados muniqueses.

Ahora el campeón ruso –y catorceavo en la liga- lleva cinco partidos de retraso, en una temporada que tiene 11 jornadas. La liga rusa se guía por el calendario, y por las aspiraciones nacionales. Por eso cuadra tan bien que el ministro de deportes sea Vitali Mutko, presidente de la Federación de Fútbol. Sirva como comparación: Luca Toni, la estrella italiana, ha jugado este año el doble de partidos que Andrei Arshavin. Para el campeonato europeo ya estaba sobrecargado.

El fútbol, niña bonita de la oligarquía rusa

Cuando se trata del éxito del fútbol ruso, en casa dejan de valer las reglas del mercado y de las apuestas: es la niña de los ojos de la oligarquía rusa. Los jugadores rusos van primero por principio –un principio de la Academia Nacional de Fútbol. En la liga hay desde hace tres años una regla restringiendo los jugadores extranjeros: solo puede haber siete no-rusos por equipo; a partir de 2010, solo 6. En comparación: en el Arsenal puede pasar que el once salga sin un solo inglés. La selección inglesa no pudo clasificarse en esta Eurocopa ante los rusos.

Aún hay otra razón para el éxito ruso: el equipo nacional obedece a Guus Hiddink. También en Polonia, entrenada por Leo Beenhakker, hay un holandés dirigiendo. Es otro de los padres del entrenamiento en el Ajax de Ámsterdam, que ha pasado a ser la medida para todo gran club. Mientras el futuro de la sbornaya rusa, el equipo más joven de la Eurocopa, acaba de comenzar, los ingleses y los polacos deben ir dejando paso. Alemania tendrá que encontrarse con esta Rusia en el mismo grupo de clasificación para el campeonato del mundo. Es posible que incluso antes, en la final del domingo en Viena, si los rusos logran imponerse en semifinales a los españoles, que ya habían ganado 4-1 a la selección rusa en la primera ronda de la Eurocopa. Germania-Rossiya (Alemania-Rusia), por eso brindan Igor, Andrei y Alexander antes de seguir el vuelo. “¡Na zdrovie!

El autor, Olaf Sundermeyer,  pertenece a la red de periodistas N-Ost