El Futuro de la izquierda amenazado en Europa Central

Artículo publicado el 6 de Septiembre de 2004
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Artículo publicado el 6 de Septiembre de 2004

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No corren buenos tiempos para los partidos de izquierda en Europa Central. ¿Podrán sobrevivir ante una situación donde el electorado está cambiando y el mundo cada vez se escora un poco más a la derecha?

Durante 2001 y 2002, los partidos de izquierda subieron al poder en Lituania, Polonia, la Republica Checa y Hungría. Algirdas Brazuaskas fue reelegido Primer Ministro de Lituania y Leszek Miller (SLD-UP, Alianza de Izquierda Democrática) de Polonia. Un año después, el Partido Socialista Húngaro (MSZP) accedió al poder en Hungría y el Partido Social Demócrata Checo en la Republica Checa (CSSD).

Los Buenos y los Malos Tiempos

Fue entonces cuando llegaron los malos tiempos. Drásticas decisiones tanto económicas como políticas así como diversos escándalos por corrupción produjeron un terremoto que sacudió el panorama político en 2004. El Primer Ministro Checo, Vladimir Spidla, dimitió tras el estrepitoso fracaso que obtuvo el CSSD en las elecciones al Parlamento Europeo (apenas un 8´3% comparado con el 30% que obtuvo en 2002). Poco antes de la ampliación, el Primer Ministro polaco también dimitió debido a la aparición de una serie de escándalos de corrupción. Los partidos de izquierda húngaros y lituanos también sufrieron fuertes caídas en las elecciones al Parlamento Europeo, aunque no tan severas.

Desafío Nº1: el nuevo electorado

Las razones ocultas tras las derrotas en Polonia y Chequia son obvias, pero los partidos de izquierdas en Europa Central deben afrontar retos más importantes. Durante más de quince años, la mayor parte de los votantes de estos partidos provenía de los post-comunistas. Las divisiones sociales rara vez tenían su origen en razones sociales o económicas, más bien eran fruto de fracturas históricas. Tomemos Polonia como ejemplo: desde 1989 se han turnado en el poder el partido post-comunista (SLD: entre 1993 y 1997, y entre 2001 y 2005), y los post-Solidaridad, (de 1989 a 1993, y de 1997 a 2001).

Ahora, un nuevo electorado ha aparecido. Quince años después de la caída del muro de Berlín, las sociedades de Europa Central están empezando cada vez más a elegir sus lideres políticos en base a los programas socioeconómicos que planteen y no por su herencia histórica. Este nuevo electorado es menos religioso, más favorable a cuestiones sociales como el aborto, y sobretodo, se fija en los programas de cada partido más que en sus lemas y consignas.

Los partidos deben amoldarse a este fenómeno, lo cual está generando tensiones en toda la escena política en la región, no sólo entre los partidos de izquierda. Este nuevo, pero floreciente electorado, que además acude a las urnas, se mantiene receptivo a todos los partidos. Parece que los partidos de izquierda y los liberales son los que mejor se ajustan a las expectativas de estos votantes, así los últimos sondeos muestran que el nuevo electorado lituano está bastante satisfecho con el Partido Liberal. De todos modos, ahora en Polonia es un partido conservador, con su programa económico liberal, el que mejor está entendiendo las preocupaciones del electorado.

Desafió Nº2: el Populismo

Si los socialistas en Europa central no encuentran apoyo entre el nuevo electorado de izquierdas, ¿dónde deben buscar ese apoyo? ¿Entre su electorado tradicional, la clase trabajadora, los que tienen menos estudios y los desempleados? ¿entre los que vivían mejor con el antiguo régimen? ¿Cómo podrían hacerlo cuando han sido estos mismos partidos los corresponsables de la actual precaria situación en la que se encuentra su empobrecido electorado? Esa parte del electorado ya ha virado hacia los partidos populistas, quienes han conseguido más de un tercio de los votos en Lituania, Polonia y República Checa. Si a esto le añadimos el cariz populista que ha tomado el partido de derechas más popular e histórico de Hungría, Fidesz, tenemos la fotografía completa.

Desafió Nº3: la carencia de ideas

Durante 15 años los socialistas no han hecho nada que no sea alternarse en el poder con los partidos de derechas. No presentaban nuevos proyectos ni nuevas ideas, simplemente pura continuidad. Esto no es un problema exclusivo de Europa Central. Por todo el mundo la izquierda se escora a la derecha. Kerry, el guerrero, jamás habría podido ser candidato demócrata en los 90, Blair sigue las políticas liberales que introdujo Margaret Thatcher y todos los gobiernos franceses deben enfrentarse con huelgas. Todo el mundo está privatizando, incluso los suecos y los Soviéticos -¡upsss, quería decir Putin!, ¡upsss perdón, los rusos!-.

¿Qué puede ofrecer la izquierda europea? ¿Matrimonios entre homosexuales y eutanasia? Una vez que los homosexuales puedan adoptar niños y ya no queden centrales nucleares ¿entonces qué? El Lema de Clinton en 1992 era “ Es la Economía, estúpido!” ¿dónde están los proyectos económicos de la izquierda europea?

Quizás las cosas no estén tan mal, quizás Europa ya no necesite más a sus socialistas. El cada vez mayor éxito de los verdes y de los liberales sugiere que quizás ellos se conviertan en los “nuevos” socialistas.