El genio coleccionista de los Guggenheim

Artículo publicado el 23 de Mayo de 2016
Artículo publicado el 23 de Mayo de 2016

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La Edad Moderna y el Renacimiento se vuelven a encontrar. Por segunda vez el Palacio Strozzi expone la colección de la Fundación Solomon R. Guggenheim de Nueva York: desde el 19 de marzo hasta el 24 de julio 2016.  De Kandisky a Pollock: el gran arte de los Guggenheim expone las obras que marcaron algunas etapas fundamentales en la historia del arte del siglo XX.

Era el año de 1949 y la misma Peggy Guggenheim estaba presente en la inauguración de los espacios de la Strozzina: la primera exposición italiana de la colección que tuvo lugar justo aquí en Florencia, donde se quedó antes de encontrar su lugar definitivo en el Palacio Venier dei Leoni, en Venecia. Ya pasaron casi setenta años desde la primera vez en que Palacio Strozzi abrió sus puertas a la obra del genio coleccionista, que ha marcado dos generaciones de la familia Guggenheim. Mientras tanto otras piezas prestigiosas se añadieron al precioso tesoro de la heredera estadounidense, permitiéndole a Luca Massimo Barbero de montar una exposición con más de 100 obras prestadas por Nueva York, Venecia y otros museos de fama internacional.

 Quiénes son los Guggenheim

Peggy, la sobrina, Solomon, su tío. Ella, la mujer que dio a conocer al mundo a Pollock. Él, el hombre que encargó a Frank Lloyd Wright el diseño del célebre museo inaugurado en 1959 en Nueva York.  Una familia extravagante, que en unas décadas supo enriquecerse, como para que la generación de Peggy pudiera derrochar su propia herencia comprando una obra al día en los primeros años después del estallido de la Segunda guerra mundial, salvando del avance de las tropas nazis  las pinturas de artistas como Brancusi, Dalì, Braque . De Estados Unidos a Europa, de París a Londres, se hizo amiga de Duchamp y Beckett, dos figuras fundamentales para su vida, que sacaron a la luz ese gen peculiar, ese sexto sentido para la intuición del talento artístico, que le permitirá convertirse en una de las figuras fundamentales para la evolución y el desarrollo del arte moderno.

 La colección

La muerte de la madre le permitió a Peggy de tener el dinero necesario para abrir la primera galería en Londres en 1938, Guggenheim Jeune, que marca definitivamente el papel primordial  del arte en su vida. Aquí expusieron Jean Cocteau y Vasily Kandinsky, y empezó su capacitación bajo la égida de Duchamp que le enseñará «la diferencia entre el arte abstracto y surrealista». La guerra la llevó nuevamente hacia los Estados Unidos, en Nueva York, donde en 1942 abrió Art of This Century, su galería-museo que iba a ser el grande foco de arte moderno del otro lado del océano, del que saldrían los grandes exponentes del Expresionismo abstracto norteamericano, que se inspiraron justo a las obras de los surrealistas europeos vistas en la galería. «Me puse un pendiente de Tanguy y otro de Calder, para demostrar mi imparcialidad entre el arte surrealista y el abstracto,» escribió Peggy después de la noche de inauguración de Art of This Century.

Piedras angulares del '900 moderno, desde principios de los años Veinte hasta los Sesenta, se mueven de un lado a otro del océano Atlántico, en un intercambio mutuo de influencias y sugestiones, pinturas, esculturas, incisiones y fotografías que atestiguan las corrientes artísticas que marcaron el siglo XX, desde el Abstractismo al Action painting, hasta los primeros experimentos Pop. Hay todo lo que se necesita para conocer el trabajo de los grandes nombres del arte moderno, y mucho más. 

 La exposición de Palacio Strozzi

Las obras son muchas y los salones de Palacio Strozzi sólo son nueve, eso llevó necesariamente a poner juntos los numerosos trabajos expuestos en la exposición. El observador se ve catapultado de inmediato en el ecléctico mood coleccionista de los Guggenheim, encontrándose desde el principio frente a las piezas clou de la exposición – y esa fue una de las principales quejas que presentaron los que la vieron – en lugar de ser acompañados progresivamente. Pero creo que eso es lo genial. De inmediato uno se siente involucrado en su mundo de privilegiados amantes del arte y, de un salón a otro, se viaja atrás en el tiempo. Para los como yo, que soñaron con estar en el lugar de Owen Wilson en la París de Woody Allen, envidia y gratitud se van alternando paso a paso. 

No os quiero describir lo que os espera, mi consejo es que vayáis y juzguéis vosotros mismos, pero encontrarse cara a cara con lo que uno estudia solamente en los libros siempre es una emoción única. Y para mí la parte final casi fue mejor que la inicial.

Voto: 8,5

 Por si estáis curiosos

Para los que como yo, después de salir de Palacio Strozzi se dejaron llevar por la manía de volver a estudiar historia del arte y por la morbosa curiosidad de conocer más sobre la vida de la heredera de casa Guggenheim, os menciono dos nombres: 

CID Arti Visive: es la biblioteca especializada del Centro de arte contemporáneo Luigi Pecci de Prato, que cuenta con una selección bibliográfica para ampliar según os apetezca el conocimiento y el estudio de las colecciones del tío y la sobrina Guggenheim, incluidos los catálogos de las varias exposiciones que tuvieron lugar en el pasado;

— Peggy Guggenheim: Art Addict: el encantador documental sobre la vida de la mujer más carismática del mundo del arte moderno (a quien expreso toda mi gratitud) editado por Lisa Immordino Vreeland. Una auténtica sorpresa que rinde homenaje a la excentricidad, al valor y al talento de coleccionista, con unas revelaciones de la misma Peggy  sacadas de las cintas de una entrevista que ha sido ocultada por muchos años.