El genio y la fe

Artículo publicado el 14 de Julio de 2002
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Artículo publicado el 14 de Julio de 2002

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Los trágicos atentados del World Trade Center ponen al descubierto los fallos del mundo de las informaciones. Una violenta puesta en duda de los servicios secretos de inteligencia se impone, sobre sus métodos, su financiación y puede que incluso hasta sobre su razón de ser.

La "América en Guerra". Tanto en la conciencia de la gente como en como en las gacetas, el martes 11 de septiembre del 2001 quedará grabado para siempre el sello de la crueldad y la infamia humanas. Numerosos son los que piensan que los actos terroríficos hubieran podido ser evitados. ¿Cómo hemos llegado aquí? ¿Qué han hecho los servicios de información de la CIA? Estas preguntas permanecen desgraciadamente sin respuesta, igual que en 1961, cuando los pobres cubanos exiliados pagaron con sus vidas los errores de la agencia en la bahía de Cochinos, ésta ha arrastrado numeroas balas. También es el caso de Kennedy en 1963, de Allende en 1973, la Operación Condor en América latina... y este 11 de septiembre del 2001. Esta vez la gota parece haber derramado el vaso. Además se comienza a hablar del asesinato de Rné Scneider, el general chileno que se había negado a fomentar un golpe de estado contra Allende. Los servicios secretos en cualquier caso han sobrevivido en el tiempo. Antes se privilegiaban a las acciones de los hombres en ese territorio, la superficie del globo estaba cuadriculada, cada embajada americana albergaba a un oficial de contacto. Después las escuchas secretas aparecen, se multiplican y se diversifican hasta la obsesión. En el día de hoy la profecía de George Orwell es más real que nunca. La era del "sonrían ustedes, que están siendo grabados" se ha institucionalizado. El Reino Unido conoce a sus ciudadanos bajo todos los ángulos y en todos loa lugares públicos, les controlan hasta en la calle. El concepto de "ojo público" no escapa tampoco a los Estados Unidos. Por ello es difícil de creer que la preparación de los atentados haya podido llevarse acabo tan discretamente. Dos días después las fotos satélites del Pentágono eran difundidas en las páginas de las organizaciones de seguridad. La red escala basada en la intercepción de señales sonoras "sigint" (Signal Intelligency) y comunicaciones "comint" (Communications Intelligency) no habrí funcionado tampoco. Pero la transcripción de las conversaciones de Bim Laden estámn disponibles en las páginas web. Si hay algo que aprender de esta masacre es que los medios tecnológicos no son suficientes a pesar de los miles de empleado de la National Security Agency (NSA). En este terreno, si las perforaciones son rápidas, las huidas y las reacciones lo son igualmente. La voluntad humana sobrepasa el simple marco del genio científico.

Cualquiera que sean las razones de su acción, los terroristas han procedido con una organización seria y una preparación estimada entre 2 y 5 años, pero estaban armados sobre todo de una temible determinación y de una fe inquebrantable. En el s. XXI tan lobo para el hombre como lo era en la época de Plauto si no lo es más.

Sumas enormes han sido inyectadas en los proyectos de escuchas secretas no obstante la eficacia de los servicios secretos siempre recae sobre la infiltración y la presencia de agentes en el territorio en cuestión. Ahora bien, la CIA no tiene a más personal preparado para este nivel. El primer hombre de contacto se desenmascararía en Oriente Medio. Por otra parte los Estados Unidos siempre han preferido preparar ellos mismos a los naturales de esos países para asegurarse una cobertura en la región. Hoy los lugareños han abrazado los fundamentalismos y se revuelven contra su maestro. Ellos mismos se han provisto de su propia red tentacular, sus medios son colosales tanto de un punto de vista logístico como a niveles efectivos.

Entonces, ha llegado la hora de organizar el futuro de esos servicios secretos. La Europa comunitaria cae en la armonización de los sistemas de escucha. Un rompecabezas que flirtea con la soberanía de los Estados Miembros. Algo que sí es seguro es que la seguridad de un estado no puede gestionarse desde por un aparato burocrático en el cual las decisiones tardan en diseñarse. En cuanto al resto, la operación de planteará ciertos problemas prácticos como la posibilidad de obtener informes en cada lengua de la Unión.

La CIA se arriesga también al querer reforzar sus instrumentos tecnológicos. El problema es simple: como en informática, cada descubrimiento tiene su antivirus y todo debe renovarse muy deprisa. Un ejemplo sencillo, Echelon conoce ya numerosas versiones, de ahí que es muy difícil construir una política de información únicamente sobre técnicas inestables. Se tendría que volver a los procedimientos más directos con el despliegue de agentes. En ese momento la ecuación se vuelve más complicada: ¿cómo integrar hombres eficaces en el tejido de una población sin exponerse a la traición o a la neutralización? Hasta ahora los Estados Unidos forman o aportan su apoyo a las guerrillas para derrocar los regímenes y restaurar sus intereses estratégicos. De ahora en adelante su territo0rio será burlado, la seguridad interior podría tomar más peso, lo que supone una mayor presencia del FBI. En la CIA el departamento de operaciones especiales se borrará ante estas operaciones interiores y esta logística. Esta refundición será suficiente. América debe poder contar con más fuerzas además de los marines. Los agentes especiales armados de la fe y el orgullo de servir a un pueblo y una nación. Si no, no podrán rivalizar con los individuos dispuestos a sacrificar sus vidas. La ingeniería no puede nada contra la fe. Durante la guerra fría la sabiduría humana ha evitado la catástrofe nuclear. Hoy la situación pide más que sabiduría. En la época romana tal como hoy "homo homini lupus est".