El gran cuaderno, un tándem angélico-demoníaco

Artículo publicado el 12 de Noviembre de 2013
Artículo publicado el 12 de Noviembre de 2013

Dos hermanos gemelos húngaros duermen juntos, luchan juntos, maduran juntos… son su “tan todo” juntos. Una unión que hace la fuerza en El Gran Cuaderno, película de la Sección Oficial del Festival de Cine Europeo de Sevilla con la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo. Como testigo, el cuaderno que su padre les regaló antes de adherirse a las filas contra los nazis.

Ficha técnica

Director: János Szász

Guionista: Tom Abrams Agota Kristof András Szekér János Szász

Productor: Pál Sándor Sándor Söth

Fotografía: Christian Berger

Montaje: Szilvia Ruszev

País: Hungría, Alemania, Francia, Austria

Productora: Hunnia Filmstúdió, Intuit Pictures GmbH, Amour Fou Filmproduktion, Dolce Vita Films

Reparto: András Gyémánt, László Gyémánt, Piroska Molnár, Ulrich Matthes, Ulrich Thomsen, János Derzsi, András Réthelyi, Orsolya Tóth,

Fue Freud quien dijo que los niños son “perversos polimorfos”. Efectivamente, ésta es la prueba de ello. Abandonados por su madre por pura necesidad en una casa fría, sucia e incómoda, donde medio habita una abuela a la que conocen por primera vez en semejantes circunstancias, los chavales de clase media acomodada aprenden a marchas forzadas a adaptarse al medio.

Extraordinariamente maduros para su etapa pueril, son capaces de pasar del lujo a la cama de pulgas, de la sensibilidad extrema a la crueldad; amables, vengativos, comprensivos, intolerantes, fuertes y débiles. La escasez, la penumbra, el abuso de menores, violaciones, palizas físicas y mentales.

He aquí las dos caras de la moneda de una guerra que (supone el espectador)se libra ahí fuera ya que los niños aislados en un pueblo de las llanuras húngaras libran la suya propia sobreviviendo y aprendiendo con una resistencia admirable.

La relación con la abuela evoluciona como ellos mismos, primero son prácticamente sus esclavos como respuesta a la pésima relación de la anciana con su hija (madre de los gemelos), después, estos discurren con una agilidad asombrosa y entienden que es una cuestión de vida o muerte sometiendo a la abuela en ciertas ocasiones a su voluntad para dejar claro que ya la jerarquía ha cambiado. Finalmente, y aquí es donde el espectador respira, la ternura propia de la condición de nieto aflora en este tándem angélico-demoníaco.

A pesar de que está basada en una obra de Agota Kristof El Gran Cuaderno, su director no logra sacar todo el partido que podría a un cuadro repleto de matices. Se deja en el tintero tantísimos detalles que habrían podido hacer de este film una pieza inolvidable. Sin embargo, se hace larga, lenta, pesada y, si uno se descuida, te puede dejar impasible, además de insatisfecho. La excusa de la guerra satura cuando no hay dónde rascar.