El Gran Debate y Europa: rechazo tajante del Frente Nacional 

Artículo publicado el 29 de Marzo de 2017
Artículo publicado el 29 de Marzo de 2017

[OPINIÓN] Minuto y medio. Eso es lo que le bastó a Marine Le Pen para echar por tierra a la Unión Europea. ¿Cómo respuesta? Dos episodios de la serie de televisión Ley y Orden: Unidad de víctimas especiales

El lunes 20 de marzo los cinco candidatos a la presidencia de Francia mejor posicionados en las encuestas se enfrentaron en lo que ya se conoce como «Le Grand Débat» (El Gran Debate). Por orden de preferencia en los sondeos : Marine Le Pen, Emmanuel Macron, François Fillon, Benoît HamonJean-Luc Mélenchon. Al día siguiente, mucha gente trataba de buscar un ganador o, al menos, cuál de los cinco habría sacado provecho del cada a cara entre los cinco. Ya se sabe, a los franceses nos encanta reanalizar el partido. Por el contrario, han sido muy pocos los que se han ocupado de ver quién fue el perdedor o el gran damnificado por mostrarse demasiado reservado en sus intervenciones. Sacada en camilla, Europa fue la gran víctima del debate político francés emitido en horario de máxima audiencia. En cifras, casi diez millones de franceses fueron testigos del gimmick del momento. En 2017, Europa ya no es el pariente pobre del debate público, se ha convertido en el punching-ball que los extremos tienen interés en golpear.

Mientras que los otros candidatos resaltaron con un rotulador bien grueso su proyecto para Francia, Le Pen utilizó su minuto y medio final para mirar a cámara y esparcir todas las piezas del puzzle que constituye la Unión Europea. En un 'mostrando quién es Raoul' (montrer qui c'est Raoul es una expresión familiar francesa que se utiliza con el sentido de demostrar de lo que uno es capaz), la presidenta del Frente Nacional rechazó metódicamente todos los argumentos que los populistas destinan a la Unión Europea. Extractos: "(...) La Unión Europea nos encierra con candado, nos pone prohibiciones, nos acosa y cada vez que queremos poner en marcha una medida sensata (...) se nos prohíbe hacerlo. La independencia no consiste en someterse a los tecnócratas de Bruselas. La independencia consiste en decidir por nosotros mismos". ¿La respuesta? Ninguna. El Gran Debate se cerró con las palabras de Jean-Luc Mélenchon en relación a la fuerza del dinero y el aumento de las guerras.

El destino quiso que las declaraciones de Le Pen aún resuenen en el plató del Gran Debate sin que los otros candidatos, ni los periodistas de la cadena, pudiesen cuestionarlas. En tres horas de debate, la jefa del FN fue la única en invitar a Europa a una discusión nacional. ¿El Brexit? "Formidable". ¿Francia? "La vicecanciller de la señora Merkel". ¿La Unión Europea? "Prohíbe todo". En un momento, Le Pen blandió un gráfico sobre el euro que pone de manifiesto la bajada de la producción industrial en Francia, España e Italia tras la adopción de la moneda única. ¿La respuesta? Un incómodo silencio por parte de los demás candidatos y un cambio de tema que no venía a cuento por parte de los moderadores sobre el modelo social francés. Europa solo volverá a aparecer en el debate en el esprint final de Marine Le Pen.

¿Por qué es tan difícil defender a Europa? ¿Por qué todos los candidatos que se presuponen proeuropeos –excepto una intervención fulgurante de Emmanuel Macron sobre el Brexit y de François Fillon sobre el euro– tienen tantas dificultades para responder a las elucubraciones de los responsables políticos eurófobos? ¿Por qué ese incómodo silencio cada vez que falsas informaciones o peores caricaturas caen de lleno sobre la Unión Europea? Es fácil percartarse de que el argumentario desarrollado por el Frente Nacional en Francia, el UKIP en Reino Unido, el FPÖ en Austria, el AfD en Allemania, la Liga del Norte en Italia y el PVV en los Países Bajos sobre Europa puede desmontarse con facilidad. En cada desinformación subsiste su descrédito, sobre todo en un momento en el que el fact-checking o verificación de datos está tan de moda. Entonces, ¿cómo explicar que, delante de 10 millones de telespectadores, los principales candidatos a la presidencia de la segunda potencia de la UE no se hagan eco? Ahora que se acaban de cumplir sesenta años del Tratado de Roma, en plena crisis del ideal europeo y en un momento en el que Marine Le Pen se encuentra a las puertas del poder, quizás es la única pregunta válida.