El gran reto de la jirafa. El whatsapp lo inventó el Homo Sapiens.

Artículo publicado el 30 de Noviembre de 2013
Artículo publicado el 30 de Noviembre de 2013

¿La tecnología evoluciona hacia una vuelta a lo ancestral?

El gran reto de la jirafa es el nuevo fenómeno viral de facebook. Su origen se remonta al 26 de octubre de 2013, según el sitio Know Your Meme, cuando el blogger neozelandés Andrew Strugnell subió un video titulado “The Great Giraffe Challenge”. El video obtuvo más de 55.000 visitas en las primeras 48 horas.

“Gente! He cambiado mi foto de perfil porque he perdido un reto y ahora os reto a vosotros. Puedes resolver el enigma pero si pierdes aceptarás poner como foto de perfil una imagen de una jirafa 3 días. Si crees saber la respuesta envíame un mensaje privado y podrás participar.

El enigma es: son las 5 de la mañana, estás durmiendo y llaman a la puerta. Son tus padres que vienen de visita sorpresa y... quieren desayunar contigo. Tienes mermelada de fresa, miel, vino, pan y queso ¿qué es lo primero que abres?

Recuerda que tienes que mandarme un mensaje privado y no responder en comentarios. Si contestas bien yo pondré un comentario con tu nombre. Si fracasas ya sabes, tendrás que buscar una imagen de jirafa y ponerla”

Normalmente no sigo los juegos de facebook, cadenas varias, o copia y pega para salvaguardar la privacidad, campañas de sensibilización, hoy, sin embargo, solo leer el acertijo en la página de perfil de un amigo fue amor a primera vista. Me equivoco en la respuesta, busco mi jirafa, vuelvo a publicar el juego en mi perfil y en unas horas tengo un zoo en el facebook. Parecía un duelo de cibernautas, los que deciden jugar porque están segurísimos de saber la respuesta, los que deciden no jugar porque se huelen el engaño, el fraude de los trileros siempre está a la vuelta de la esquina.

¿Es el gran reto de la jirafa una metáfora de la vida? Un juego en el que  instintivamente, todos abriríamos la botella de vino para que decante, pero entonces empezamos a razonar y algo nos dice que es demasiado obvio abrir el vino, la mermelada y ni hablar del queso. Precisamente porque es demasiado obvio excluimos todas estas opciones. Nosotros somos más listos, nos alejamos de la comida y es allí que se nos proyecta delante la imagen de la puerta gigante. Estamos 100% seguros que hemos adivinado y con toda confianza enviamos el mensaje privado a nuestro amigo jirafa. Y él nos contesta que, sintiéndolo mucho, no hemos adivinado ya que la primera cosa que abrimos son los ojos. Aparentemente un juego idiota, una obvia solución, una reacción genial.

¿Donde está la genialidad? La genialidad está escondida en el mensaje, poco a poco la portada se llena de jirafas, pero si prestamos atención parece ser que cada amigo elige la foto que más se parece a su personalidad. Tenemos a la jirafa juguetona y siempre dispuesta a la broma, la jirafa con mal genio y enfadada, la jirafa que tiene sueño y que duerme, la ambigua, la feliz con su media naranja y también la vanidosa, la que tiene que planchar, la que ha sido dibujada y la de un famoso retratista.

Treinta segundos de búsqueda en google imágenes y sin saberlo elegimos la jirafa con la que queremos comunicar algo. Nada más inmediato e instintivo al mismo tiempo. Nos gusta comunicar con imágenes, quizás sea una vuelta a la infancia de cada uno de nosotros, cuando los dibujos eran los que expresaban las emociones o tal vez podamos hacer un viaje atrás en el tiempo y pensar en la historia de la comunicación y al nacimiento de la escritura.

Varias veces me he preguntado por qué el whatsapp tiene tanto éxito, por ejemplo. Tal vez por la misma razón. Porque es una vuelta a la comunicación por imágenes, no hay palabras que describan mejor algunos conceptos, nunca antes hemos logrado tan claramente expresar por escrito cuán sorprendidos enfadados, cansados, desconcertados o felices, enamorados estamos. ¿La tecnología evoluciona hacia una vuelta a lo ancestral?

Unos 30.000 años antes de Cristo, en la edad Paleolítica Superior, el Homo Sapiens, hizo el primer intento de mantener un registro por escrito. Sus pinturas rupestres se realizaban con pigmentos naturales como el oxido de hierro o el negro de manganeso, las pinturas representaban escenas o historias de caza y del tiempo que hacía… ¿Y quién de nosotros no ha utilizado más de una vez el icono del pollo para hablar de la cena o el del sol o del paraguas con lluvia para hablar del tiempo?