El hijastro de Europa

Artículo publicado el 13 de Diciembre de 2004
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Artículo publicado el 13 de Diciembre de 2004

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Los seguidores de Viktor Yuschenko contemplan estos días llenos de esperanza hacia Europa. Sin embargo, están decepcionados porque no se va a hablar de la incorporación del país a la UE.

La UE se ha mantenido durante mucho tiempo alejada de las elecciones presidenciales ucranianas. Mientras que Bush mandó antes de la segunda vuelta electoral a un embajador especial a Ucrania, ningún alto representante de la UE permaneció en el país para apoyar simbólicamente a la sociedad civil democrática que se estaba formando. El apoyo de las fuerzas democráticas no pasó de una resolución de 28 de Octubre de 2004, en la que el Parlamento Europeo se mostró preocupado por el desarrollo de la primera vuelta electoral y exigió una segunda vuelta sin irregularidades. Tras la decisión libre de los ciudadanos ucranianos, no parece que se quiera crispar a su compañero ruso con exigencias demasiado fuertes. Aunque sería una influencia en la opinión de los votantes ucranianos en el sentido de que Yuschenko no sería para la UE ni necesario ni práctico. Los ucranianos ya no necesitan a una potencia mundial, que les diga, cómo tienen que avanzar, sino a un vecino europeo, que les apoye y les reafirme en su deseo de ser más democráticos y un miembro más de la Comunidad Europea.

¿El fin del acercamiento?

El interés de Ucrania en su integración europea es evidente desde hace tiempo. Tras el derrumbamiento de la Unión Soviética, Ucrania llegó a una acuerdo de colaboración y cooperación con la UE ratificado en 1994 y en vigor desde 1998.

Hasta la anulación del párrafo correspondiente por parte del Primer Ministro Viktor Yanukovich antes de las elecciones, el país, en su doctrina militar, había declarado su propósito de adhesión a la UE. El deseo de un nuevo acercamiento que supere la política europea de vecindad se pone de relieve también en Yuschenko y en las élites del país orientadas hcia occidente.

La UE establece unas fronteras claras, sin reflexionar en todas las posibilidades. En la cumbre de Yalta entre la UE y Ucrania es cierto que se subraya la pretensión de integración en el mercado único, pero al tiempo queda claro que no se ha hablado ni una sola vez sobre el comienzo de las negociaciones de adhesión.

El puente entre Bruselas y Moscú

La UE parece olvidar una cosa: una Ucrania democrática y segura es de gran importancia para una Europa estable, ya que el país se encuentra en un lugar importante estratégicamente entre Rusia y la UE. Una Ucrania democrática sólo se puede dar cuando la nueva élite democrática entorno a Yuschensko se imponga a las antiguas autoridades entorno a Kutschma y Janokowitsch. Para no decepcionar la confianza que el equipo nuevo ha puesto en la UE y en sus valores, Ucrania tiene que dar una perspectiva a su integración en la UE. La opción de un comienzo eventual de las negociaciones de adhesión debe de permanecer abierta. Seguramente, Ucrania está todavía muy lejos de una adhesión sólida. Pero en un momento en el que se debate sobre el comienzo de las negociaciones de adhesión con Turquía y los Países Balcánicos; en un momento en el que los ucranianos muestran en la calle que ya están preparados para luchar por un futuro democrático y europeo de su país a través de todos sus medios pacíficos, la UE debe empezar a reflexionar y abrir sus relaciones futuras con Ucrania.

La UE no puede huir de sus conflictos potenciales con Rusia, perfilados en la cumbre entre la UE y Rusia el 25 de Noviembre. Una Ucrania completamente integrada en Europa no se opondrá a Rusia, al contrario. Ucrania será un nexo de unión democrático e importante entre ambas potencias, a las que está unida por su historia y su cultura. Por este motivo, en el caso de que las elecciones no se repitan cumpliendo de las normas de la OSCE, la UE tiene que amenazar con sanciones mucho más severas que las que ha habido hasta ahora. La UE puede hacer también a Ucrania digna de crédito al haber sido la mayor inversora del país, dejando entrar en él desde 1991 1000 millones de euros.

La revisión de los resultados exigida el 24 de Noviembre por la UE ha llegado bastante tarde.

El trato frío hacia Ucrania muestra que la UE no ha entendido los signos de la época. Los esfuerzos de Javier Solana en Kiev es cierto que trajeron como resultado que ambos partidos se reunieran para conversar y que Kuchma y Yanukovich hayan accedido a realizar unas nuevas elecciones, pero no es de agradecer. La UE tiene que despertar de una vez y ofrecer a Ucrania una alternativa real a su dependencia de Rusia y a su autoritarismo.