El Humanismo Europeo secuestrado

Artículo publicado el 23 de Septiembre de 2004
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Artículo publicado el 23 de Septiembre de 2004

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Europa no puede seguir distanciándose del dolor en Iraq: es importante que empaticemos con el padecimiento del pueblo iraquí.

Vivimos una época en la que las preguntas no parecen tener respuestas objetivas, una época donde la interpretación se ha ganado su sitio desde que Kofi Annan calificase como ilegal la guerra de Iraq. Europa hace frente a una amenaza que se cierne sobre sus ciudadanos, y es normal que se preocupe por ello, pero al mismo tiempo tiende a olvidar su compromiso con los valores universales, rehuyendo la responsabilidad moral de sus propias acciones.

Debido al incremento de los secuestros en Iraq, cada europeo que allí se halle es cada vez mas “rehén” de su propia identidad, debiendo enfrentarse a constantes amenazas contra su seguridad. Lo cierto es que el número de europeos afectados por la guerra -guerra que supuestamente terminó el 1 de mayo de 2003- queda empequeñecido cuando lo comparamos con las víctimas y secuestrados de nacionalidad irakí, dato que el europeo medio ignora, puesto que apenas aparece en nuestras pantallas. Tenemos una actitud racista que tan sólo se centra en el sufrimiento de los occidentales, mientras ignora casi todo lo que los iraquíes tienen que padecer.

Importa menos la vida de un iraquí que la de un europeo

Más de cien extranjeros han sido secuestrados en Iraq. De ellos, no menos de 27 han sido ejecutados; al menos otros cuatro aún están cautivos: las dos cooperantes italianas -cuya ejecución algunas fuentes anuncian hoy- y los dos periodistas franceses. Pero, ¿hay alguien en Europa que se haya acordado de los 18 guardias nacionales iraquíes -Miembros del equipo de reconstrucción iraquí- liberados el lunes por sus captores?

Esta no es un guerra convencional, como tampoco lo son sus métodos o sus demandas. ”La guerra nunca es limpia” proclaman los analistas que tachan los secuestros y los atentados con coches bomba como métodos ilegales. Pero, ¿No es cierto que Occidente mosrtró su peor cara con las humillaciones tanto físicas como morales perpetradas por el ejercito norteamericano en la prisión de Abu Graib? La mayoría de la gente no respalda los métodos empleados por ninguna de las dos partes, pero tiendo a pensar que el terrorismo, siendo totalmente condenable, es el último recurso que les queda para llamar la atención sobre su situación, mientras que la humillación infligida al pueblo árabe por parte de los occidentales no tiene excusas.

¿Reconstruyendo o Beneficiándonos?

Hablamos mucho de reconstruir Iraq, pero cuando su Presidente Ghazi Mashal Ajil al-Yawer estuvo en Francia para hablar precisamente de eso, Chirac rehúso reunirse con él, alegando como razón para ello la situación de los rehenes franceses en Iraq. Por otra parte, Alemania envíó para recibirle a sus mejores funcionarios y ya está preparada para que las compañías alemanas se llenen los bolsillos con los contratos para la reconstrucción de Iraq. Aun así, se ha negado en repetidas ocasiones a enviar tropas que ayuden a retomar el control de un país cercenado por la guerra.

Estar en guerra no disminuye el valor de una vida humana ni convierte un determinado pueblo en algo inferior a los demás. Nosotros contabilizamos nuestras 1.168 bajas mientras que el pueblo iraquí guarda luto por sus 12.778 muertos (Según Iraq Body Count). Ésta nunca ha sido “nuestra” guerra, por eso no podemos encontrar justificación a que los nuestros perezcan allí. Dicho esto, el decidir unirnos a la Coalición Internacional nos debe impedir ignorar el dolor de los iraquíes. ¿Qué pasa con el sufrimiento de aquellos que mueren, resultan heridos o pierden su hogar? Una vez más, son los iraquíes los que están asumiendo la mayor parte del costo humano de la guerra.

La responsabilidad de los Medios de Comunicación

El número de víctimas aumenta día tras día, pero nosotros nos centramos sólo en aquellos que nos “afectan de cerca”: la muerte de italianos, polacos, españoles, ucranianos... muertos que ni de lejos se aproximan al numero de iraquíes fallecidos. Tenemos unos medios de comunicación -parciales o ya decantados por uno de los bandos- que siguen enfocándose en el “Choque de Civilizaciones” y están forjando una opinión pública por todo Europa que sólo se mira el ombligo, desaprovechando la ocasión de impulsar la aparición de una generación europea renovada y responsable.

No sé si un planteamiento constructivo es factible en este ambiente tan destructivo, pero mientras Europa se ocupa de apuntalar su fortaleza, los responsables de los asesinatos y los secuestros llevan cada vez más allá sus terribles acciones. Esperemos que nuestra indiferencia hacia los otros protagonistas de esta historia no conduzca a los desesperados iraquíes, o a los que les apoyan, a seguir ejemplos como el de los chechenos en Beslan.