El impuesto a los alimentos altos en grasas: la mejor dieta en Europa

Artículo publicado el 8 de Enero de 2010
Artículo publicado el 8 de Enero de 2010
Uno de los propósitos personales más frecuentes para el nuevo año es comer más sano. A nivel nacional, se está discutiendo en España, Dinamarca y Rumanía si el Estado puede lograr mediante impuestos que sus ciudadanos sean más delgados y sanos. O, si simplemente quiere llenar más las arcas

La Vanguardia - España

El Gobierno español está trazando un plan para prohibir los alimentos con un contenido demasiado elevado de grasas trans (grasas vegetales parcialmente hidrogenadas). El periódico liberal La Vanguardia apoya la idea: "La Unión Europea, a veces más sensible a las presiones de la industria alimentaria que a la salud pública, no ha legislado al respecto. Pero Austria o Dinamarca han aprobado normas que limitan a un 2% las grasas trans en productos de consumo. ... Las razones de quienes apoyan la nueva legislación parecen correctas. En los países desarrollados, el acceso a una buena alimentación está relacionado con las disponibilidades económicas de cada ciudadano y, también, con su educación y su salud. Por ello, debe ser bienvenida una ley que limite los excesos de la industria alimentaria, contribuya a fomentar la corresponsabilidad del consumidor y reduzca las enfermedades. Lo que se va a perder en el camino es poco".  (07/01/2010)

Politiken - Dinamarca

En Dinamarca se está debatiendo en la actualidad una propuesta para cargar con mayores impuestos las golosinas a fin de reducir su consumo. El periódico Politiken lo considera una idea prometedora, a pesar de que el Gobierno conservador se oponga a ella: "La declaración del Gobierno acerca de la libre elección –también en los anaqueles llenos de paquetes pequeños y grandes de golosinas– resulta una caricatura de cómo funciona el mundo. Pues la libre elección –e incluso la caída de los precios de las golosinas y los refrescos– son la causa de una epidemia de obesidad y de un peor estado de salud de la población. Un gravamen impositivo mayor resulta efectivo si se pretenden cambiar los hábitos de las personas. Es algo que se ha comprobado una y otra vez. ... Introducir mayores impuestos supone literalmente quitarle a un niño el chupa-chups". (07/01/2010)

Adevărul - Rumania

Rumanía pretende que la comida rápida sea más cara: el ministro de Sanidad, Attila Cseke, ha anunciado un nuevo impuesto a los alimentos que resulten perjudiciales para la salud. Según estimaciones de la Asociación para la Alimentación rumana, uno de cada cuatro rumanos sufre de obesidad. El periódico Adevărul, sin embargo, opina que el único resultado de este nuevo impuesto serán mayores beneficios fiscales: "Sería ingenuo creer al ministro cuando afirma que este impuesto llevará a una alimentación más sana entre los rumanos. Basta situar la mirada en las otras cargas impositivas: ¿Sabe alguien cuánto ha descendido el consumo de cigarrillos o de alcohol desde que ha sido gravado? No, porque ni siquiera [el ex-ministro de Sanidad] Eugen Nicolăescu, que lo introdujo, se interesaba por ello. No obstante, Eugen Nicolăescu era algo más sincero al servirse de los recursos obtenidos por medio de los impuestos: con ellos financiaría un programa para evaluar la situación de la salud de la población. ... En él se invirtieron 300 millones de euros y en algún momento quedó paralizado. ... El programa se dejó de lado, pero el impuesto sigue vigente".

Crédits photos: andreuccio1986/Assassin de la police/Flickr