¿El inglés como lengua vehicular en la UE? ...¡Rechazado!

Artículo publicado el 4 de Diciembre de 2015
Artículo publicado el 4 de Diciembre de 2015

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La fecha ya está apuntada en el calendario: el 26 de septiembre, y el escenario también: en el día europeo de las lenguas. La Unión Europea celebra ese día el multilingüismo como medio eficaz de lucha contra las barreras idiomáticas al tiempo que se reabre el debate sobre la proposición de una lengua vehicular. Pese a ello, la diversidad lingüística es una seña de identidad europea.

Mientras la Unión Europea se prepara para celebrar el 26 de septiembre de 2016, un año más, en colaboración con el Consejo de Europa, el día europeo de las lenguas, de la diversidad lingüística y del multilingüismo de sus ciudadanos, la plataforma de debate europeo "DebatingEurope", plantea de nuevo la necesidad de una lengua común en Europa.

Desde principios de septiembre de este año, se viene discutiendo acaloradamente y online sobre el tema:  "Can a European identity exist without a common language?", o sea, la posibilidad de una identidad europea común sobre la base de la inexistencia de una lengua común y/o de una lengua vehicular. ¿De verdad tiene sentido este debate?

Contrasentidos que no lo son tanto

La política lingüística de la Unión Europea sobre la que se pusieron de acuerdo, en Barcelona, en 2002, todos los Estados miembros, no deja ninguna duda sobre la idea de que la identidad europea común descansa sobre los pilares del multilingüismo y de la diversidad idiomática.

Podríamos pensar que ello es, en sí mismo, un contrasentido, aunque si analizamos en detalle el asunto, observamos que la cuestión es de todo menos contradictoria: mientras un europeo preparado habla y escribe perfectamente al menos dos idiomas, cuando va por la mañana a la panadería a buscar el desayuno, lo hace utilizando su lengua materna, lo que no hace sino confirmar la realidad del lema de la Unión Europea: "unidos en la diversidad". 

En otras palabras, estamos construyendo una identidad europea común y al mismo tiempo protegiendo la propia, precisamente a través del reconocimiento de la especificidad cultural de las lenguas y de su valor distintivo. Según esta teoría, todo estaría perfectamente definido, así que ¿para qué entrar a debatir si se necesita o no una lengua común?                

El inglés como lengua vehicular de la UE 

Según una encuesta llevada a cabo por "Debating Europe" en 2012, un  67% de los preguntados afirmaron que el inglés era una lengua necesaria. De hecho, el 38% de los jóvenes entre 18 y 25 años que viven en la Unión Europea, habla inglés (como lengua extranjera). Además, y según otra encuesta de 2014, el 61% de los encuestados, reconocieron sentirse ciudadanos de la Unión Europea.

En consecuencia, parece inútil tener que establecer una lengua común para crear una identidad que sea igualmente común a todos los europeos, aunque si, por alguna u otra razón, hubiera que hacerlo, la lengua franca elegida sería, sin duda, el inglés.

... y sin embargo, no tenemos lingua franca

El hecho de que el inglés pasase a convirtirse en lengua vehicular en Europa, no haría sino acarrearle consecuencias negativas. Esto es al menos lo que se desprende tras la lectura del informe del Servicio de Información Comunitario sobre Investigación y Desarrollo (CORDIS) de 2011, que llevaba por título: "Lingua Franca: Chimera or Reality?". La facilidad de comprensión, la flexibilidad y la eficacia comunicativa tendrían más importancia que la exactitud según el referente de la lengua materna, y en este punto, el inglés saldría perdiendo.

Y lo que es peor, como afirma Gerhard Stickel, el antiguo presidente de la Federación Europea de Instituciones Nacionales de la Lengua (EFNIL) en un debate en el Instituto Goethe, en 2006, "la obra y la tradición científica y cultural de los europeos producida en las diferentes lenguas comunitarias, se perderían poco a poco en una lengua común".

Diversidad lingüística común

No se debe renunciar a la diversidad idiomática para suprimir las barreras lingüísticas, que podrían ser atajadas con una buena y específica formación, como ha hecho Alemania. Además, la aptitud y el deseo de aprender pasándoselo bien, juegan un papel fundamental en este sentido. 

El Concurso Federal Alemán de Lenguas Extranjeras -Deutsche Bundeswettbewerb Fremdsprachen-, que cuenta cada año con el apoyo del Ministerio Federal para la Formación y la Investigación, habla por ejemplo de la posibilidad de que los jóvenes pongan a prueba sus conocimientos lingüísticos, y ello en cualquiera de los idiomas extranjeros que se estudian en las escuelas alemanas, incluídos el latín y el griego. Las únicas lenguas que no se admiten son las artificiales, como el esperanto o el klingon.

¿Con razón o sin ella? Hoy en día, una lengua es algo más que la mera verbalización de una serie de pictogramas. Las lenguas tienen que ser capaces de transmitir la diversa realidad cotidiana ligada a la cultura, y eso es lo que se va a celebrar precisamente el próximo 26 de septiembre.