El Islam turco, del conflicto al compromiso

Artículo publicado el 7 de Febrero de 2005
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Artículo publicado el 7 de Febrero de 2005

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A pesar de no ver todavía la vida de color de rosa, las mujeres turcas se benefician de los mismos derechos que sus hermanas europeas.

Atendiendo a ciertas interpretaciones de textos religiosos del Islam, a la mujer se le tiene en cuenta sólo cuando asume el rol clásico en el seno de la familia: como pivote de una sociedad patriarcal y de clanes. Extractos del Corán nos llevan a pensar que ninguna existencia como individuo en su conjunto le es concedida. Y si "sus derechos son equivalentes a sus obligaciones, según la justicia, los hombres están un grado por encima de ellas". (extracto del Corán, Génesis, v228).

Por el contrario, analizando su origen, la evolución del Islam en el séptimo siglo después de J.C. representó un avance para la condición femenina. El Corán mencionaba entonces ideas progresistas, como la denuncia por infanticidios de niñas. Sin embargo, el derecho ha endurecido las disposiciones enunciadas, integrando en ellas las tradiciones específicas de las tribus de la península arábica. Posteriormente se estancó en el undécimo siglo para, lentamente, ir momificándose y autorizando sus derivaciones actuales. El destino “asimétrico” que la religión reserva a las mujeres se convierte de este modo en uno de los emblemas menos gloriosos que conlleva el Islam.

Según la historiadora Sana Benachour, las musulmanas, " ciudadanas a partes desiguales, no tienen sin embargo la misma vida, las mismas restricciones o márgenes de libertad según el país en el que hayan nacido.". Mientras en Sudán o en Kuwait se llega incluso a dictar una duración máxima del embarazo, la legislación turca consagra constitucionalmente desde 1926 la igualdad de principios entre el hombre y la mujer.

El Islam turco, ¿un Islam civilizado?

Desde el siglo XIX, el Imperio Otomano atestigua una sorprendente capacidad de reforma de sus instituciones así como para transformar su sociedad, uniendo pensamientos coránicos a conceptos europeos. En 1924, Mustafa Kemal, futuro Atatürk, sorprende a Occidente. Abolió el Califato, estableció el laicismo en la enseñanza, prohibió los gremios islámicos y, para más sorpresa, sustituyó la Sharia por un Código Civil basado en la legislación suiza. Turquía se transforma de ese modo en una República laica en la que se preserva el pluralismo religioso de un tejido social en el cruce de las distintas corrientes del Islam. "La laicidad turca es distinta de la francesa, por ser autoritaria y haber sido impuesta por el poder establecido. La religión se reduce a su mínima expresión, siendo controlada por los poderes públicos", subraya Gaye Petek. Para crear una Turquía moderna, Atatürk se apoyó sobre un Estado fuerte, jacobino y nacionalista, afirmando el poder del ejército.

¿Representa, pues, el laicismo la clave de la moderación del Islam turco? "No sólo eso", dice Gaye Petek, quien atribuye también "protagonismo al 25% de los turcos alevíes" que participaron en el movimiento confesional de adoración y no de conquista. Como Islam sincrético que es el alevismo, juzga la relación de Dios como relevante en el dominio privado, considera a la mujer como igual ante el hombre, autorizándolas a participar en los ritos conmemorativos sin imponer la utilización del velo".

El acercamiento tolerante de esos "protestantes del Islam" permite "el mantenimiento del espíritu kemalista y progresista en el seno de la población turca. Incluso el Islam en Turquía es, de un modo general, más pacifico y menos reivindicativo que el practicado por los emigrados a Europa, exacerbado por el repliegue comunitarista", retoma Gaye Petek.

Incertidumbres

Gracias a esta configuración inédita, la emancipación de la mujer con respecto a los religiosos fue firmemente apoyada por Atatürk puesto que este la consideraba indisociable de su proyecto de “occidentalización”. La anulación de la obligación del velo fue percibida como sinónimo de progreso nacional. Desde entonces, a pesar de una legislación de las más liberales en el seno del mundo musulmán, no existe una explicación acerca de los matrimonios de conveniencia, pruebas obligatorias de virginidad, crímenes de honor tolerados por las autoridades o actos de violencia doméstica comúnmente admitidos. "La fuerza de la ley no basta", insiste Gaye Petek. "Atatürk ha impuesto su visión social sin pedagogía. Modificar prerrogativas milenarias necesita de mucho tiempo. Para cambiar, los individuos necesitan estar convencidos, entender y comprender", añade. "Es en todo necesario que las mujeres lleguen a independizarse", concluye.

Ahora que el gobierno islamista de Recepp Erdogan "se ha plegado" a las exigencias de los criterios de Copenhague, la cuestión de reestablecer el velo en el entorno universitario hace temblar a los observadores. Para complacer a Bruselas, Erdogan no ha cesado de lanzar “mensajes” sobre su buena voluntad política en forma de reformas de las instituciones, en detrimento a veces del principio de laicismo, a veces doblegado por una renovación de las exigencias religiosas. Peligrosa paradoja… Con la resurrección de las mujeres con velo en la calle, los “sufragistas” orientales tienen todavía mucho trabajo sobre los márgenes del Bósforo.