El lado oscuro del crecimiento

Artículo publicado el 5 de Diciembre de 2005
Artículo publicado el 5 de Diciembre de 2005

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Difícilmente pasa un día en el que la prensa económica no profetice el ascenso de China como superpotencia. ¿Qué motiva tal loa lobística? ¿Existen realmente motivos para la euforia?

Desde hace tiempo, India es la industria favorita de Occidente para el Outsourcing o subcontratación deslocalizada. Sin embargo, en los últimos años, a India le ha salido competencia: el impulso en apariencia imparable de China como superpotencia económica puede dejar a India en un segundo plano.

La fábrica del mundo

Este auge tiene una prehistoria: en 1978 llegó al poder el gobierno chino que se encargaría hasta hoy de transformar la ineficiente economía de Estado centralizada en un sistema más fuerte de orientación al mercado. A pesar de que el régimen se ha mantenido como comunista, las empresas privadas y los ciudadanos han ganado una progresiva influencia en la economía. La tierra dejó de colectivizarse, se permitió la creación de empresas no estatales en el sector industrial que compiten desde entonces con empresas públicas. Hoy se habla, sobre todo, de un fuerte crecimiento económico gracias a la apertura económica china. Ahora, sus empresas pueden comerciar con otros países y las firmas extranjeras pueden invertir en China. Con su hueste de mano de obra barata, China se ha ganado la consideración de "Fábrica del mundo" que ha inundado los mercados con sus productos made in China. Ante todo, porque aumentan la Inversión Extranjera Directa, es decir, que cada vez más empresas extranjeras depositan más capital en las empresas chinas.

Un sistema bancario ruinoso y el deterioro del medio ambiente

¿Seguro que el impulso económico de China es incontenible? ¿Puede la economía nacional del Imperio del Centro seguir creciendo a tal velocidad y amenazar en sus posiciones de liderazgo a economías de mercado estables como la de EE UU o la Unión Europea?

Examinemos de cerca los datos. Es verdad que el producto interior bruto (PIB) de China está entre los de las mayores potencias económicas, multiplicándose desde 1978 a un ritmo del 8% anual. Sin embargo, se observa por su PIB por habiante que China es un país pobre: con 5.600 dólares norteamericanos por habitante, se sitúa en el puesto 121 del ranking mundial. EE UU dispone de un PIB por habitante de 40.100 dólares estadounidenses.

También las inversiones directas de empresas extranjeras son una espada de doble filo. Aunque han impulsado en buena parte el crecimiento, la economía china es ahora manifiestamente dependiente del flujo de capitales procedente del extranjero.

El sistema bancario chino es una fuente adicional de inestabilidad económica. Desde hace bastante tiempo los antiguos bancos estatales tienen asidos con fuerza a las empresas nacionales mediante créditos para así asegurar puestos de trabajo. Ahora, los bancos tienen que afrontar créditos de inabarcable medida.

El daño al medio ambiente también podría frenar el desarrollo económico: la contaminación atmosférica, la erosión del suelo y el constante descenso del volumen de los pantanos en el norte son problemas crecientes. Y la catástrofe de Harbin, donde hace dos semanas se contaminó con 100 toneladas de benceno el agua potable del río Songhua, muestra que el continuo crecimiento de la industria china no coincide con las necesarias exigencias medioambientales. Además, a esto se une la necesidad de mantener como viable el reto de la política de un hijo por familia; una política que depara a China un lugar entre las sociedades de más rápido envejecimiento del mundo. El resultado de ese sistema híbrido es que China aunará las desventajas del comunismo y del capitalismo: el comunismo trae consigo burocracia y desidia, mientras que con el capitalismo las diferencias salariales crecen y aumenta el desempleo.

La Unión Europea le saca un cuerpo de ventaja

El temor a China es infundado, pues una economía china fuerte tiene grandes ventajas para las economías de los países occidentales. China no es sólo un codiciado proveedor de producción barata y en masa de productos como zapatillas de deporte o camisetas, sino que con su 1.300 millones de habitantes es uno de los mayores nichos de mercado para los productos de la Unión Europea.

Es más, los meros datos económicos cuentan rara vez toda la historia: su elevado índice de crecimiento se debe a la producción prioritaria de bienes industriales convencionales. Por supuesto que en los servicios se esconden grandes potenciales de beneficio –y aquí China despunta poco-. Por eso se prevé que India vuelva en el futuro a copar con más insistencia los titulares económicos. Mediante la deslocalización de subcontratas en el ámbito de los servicios se hace más fuerte. La Unión Europea, a través de un alto nivel de formación y su creciente concentración en la producción de bienes intangibles y de servicios de asesoría y desarrollo de software, quizás adelante al Dragón Rojo.