El largo camino a las elecciones

Artículo publicado el 12 de Septiembre de 2005
Artículo publicado el 12 de Septiembre de 2005

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¿Por qué vota Alemania un año antes de la fecha prevista? ¿Cómo funciona el complicado proceso que llama de nuevo a las urnas?

En realidad, el año 2006 debería haber sido el de los alemanes: mundial de fútbol y elecciones al parlamento. Por el contrario, éstas ya están planeadas para el 18 de septiembre de este año. "Para que la reforma siga adelante resulta, según mi opinión, más que nunca necesaria la participación mayoritaria de los alemanes. Por ese motivo, como canciller, considero mi deber y responsabilidad para con el país, intentar convencer al Presidente federal para que haga uso de la Constitución y convoque nuevos comicios tan rápido como sea posible". Con estas palabras apareció en público el canciller alemán Gerhadrt Schröder el 22 de mayo de este año. Con convocar nuevos comicios, dentro del tercer año de la legislatura actual no había contado nadie.

Derrotas en serie

Pero ¿qué es lo que ha ocurrido? Los socialdemócratas de Schröder, como se desprendía dos horas antes de su discurso, se vieron obligados a entregan el relevo a los demócrata-cristianos en su Land con más solera: Renania del Norte-Westfalia. Ya perdieron el 17 de marzo el Land Schleschwig-Holstein, hasta entonces una de las fortalezas de la socialdemocracia y que supondría el punto culminante de una serie de fracasos electorales. La razón hay que encontrarla en el descontento del pueblo por los hasta entonces inéditos recortes en las prestaciones sociales. En realidad, Schröder pasará a la Historia como el canciller que comenzó a reformar los servicios de asistencia pública de la república federal. Mientras los expertos le atribuyen intentos demasiado tímidos, una gran parte de la población ve en las medidas adoptadas bajo el nombre Agenda 2010, los factores que desembocan en un "desmantelamiento social". A pesar de ello, el pueblo alemán podría expresarle otra vez su confianza, con independencia de los sondeos. Podría intentar abrirse nuevos caminos pese a la abrumadora mayoría de los demócrata-cristianos en la cámara alta -la cámara federal- que ha de aprobar múltiples leyes y que en épocas pasadas le hizo la vida imposible a la coalición roji-verde.

La "falsa" cuestión de confianza

Sin embargo, hasta las nuevas elecciones, la Constitución federal ha marcado una pedregosa andadura a través de las instituciones. En recuerdo de la experiencia negativa de la república de Weimar en la que ningún gobierno completó el periodo normal de la legislatura, el parlamento no tiene derecho a disolverse a sí mismo. Sólo el Presidente de la República federal tiene derecho a convocar elecciones tras, por ejemplo, la pérdida de confianza del canciller en funciones y una previsible ingobernabilidad a consecuencia de la ausencia de mayoría clara. Es exactamente este camino el que el canciller a tomado. ¿Por qué vota Alemania un año antes de la fecha prevista? ¿Cómo funciona el complicado proceso que llama de nuevo a las urnas? El uno de julio, Schröder plantea una cuestión de confianza "falsa" y pierde, tal y como se había planeado: un número suficiente de diputados de la coalición roji-verde se abstuvo. El Presidente del parlamento Horst Köhler pasó a ser el hombre decisivo. El Jefe de Estado tuvo 21 días para aprobar la cuestión de confianza. Así lo llevó a cabo al decir: "Hoy he disuelto el decimoquinto parlamento alemán y convocado elecciones para el 18 de septiembre", como introducción a su aparición televisiva en directo el 21 de julio. En su explicación siguió los principios del canciller Schröder: "Nuesto país se enfrenta a tareas de enormes dimensiones. Nuestro futuro y el de nuestros hijos está en juego. Millones de ciudadanos carecen de empleo, muchos desde hace años. Los presupuestos de los Estados nunca se

han visto en una situación tan precaria. El orden federal reinante está anticuado. Tenemos pocos niños y la población envejece. Hemos de reafirmarnos mundialmente dentro de la voraz competenecia". El Canciller federal y el Presidente piensan que la única solución a estos problemas es asegurar una mayoría. De igual modo, el Tribunal Constitucional federal respalda al canciller. No se acepta la queja, el 25 de agosto, del diputado de la cámara alta Werner Schulz (Los Verdes) y de Jelena Hoffmann (socialdemócrata) contra la presunta falsa cuestión de confianza, dando así luz verde a las nuevas elecciones.

Sin embargo, cómo pretende Schröder, en caso de una victoria, salvar la situación de bloqueo gracias a diversas mayorías en el parlamento y la cámara alta nadie lo sabe. Quizá no sea siquiera necesario: los últimos sondeos sugieren que Schröder se puede jubilar tranquilamente y dejarle el sitio a Angela Merkel.