El líder holandés de PEGIDA quiere que la gente deje de comer kebab

Artículo publicado el 25 de Noviembre de 2015
Artículo publicado el 25 de Noviembre de 2015

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Mis amigos turcos me instaron a que escribiese un artículo sobre las recientes manifestaciones de Pegida en los Países Bajos. Las noticias sobre la forma en la que el líder de Pegida, Edwin Utrecht, está animando a sus compatriotas holandeses a dejar de comer kebab y a boicotear a Turquía como destino turístico han llegado al país otomano. Pero ¿qué es Pegida y cuál es su objetivo?

Pegida lucha contra la islamización de Europa 

Resulta absurdo pedirle a la gente de tu país que deje de comer kebab o que no elija Turquía como destino para pasar sus vacaciones. Lamentablemente, ya nada me sorprende. «¿No se supone que los holandeses son muy abiertos?», me preguntaba un amigo mío. Hasta hace poco, yo también lo pensaba, pero las cosas han cambiado. La crisis económica de hace algunos años junto con la actual «crisis de los refugiados» (como la llaman los políticos occidentales) ha propagado el miedo y la inseguridad entre los ciudadanos de Europa occidental. Parece que los seguidores de Pegida en los Países Bajos estén enfadados y asustados por cualquier motivo, pero sobre todo, temen a los extremistas y la islamización de Europa. La organización «Patriotas europeos contra la islamización de occidente», originaria de Alemania con el nombre «Patriotische Europäer gegen die Islamisierung des Abendlandes» o Pegida, es un movimiento islamófobo que organiza manifestaciones todas las semanas contra lo que considera la «islamización de Europa». En ellas reclama un control más restrictivo de la inmigración, sobre todo para los inmigrantes musulmanes y su cifra de seguidores se disparó durante el año pasado. 

El movimiento holandés de Pegida va ganando adeptos rápidamente

Su primera congregación el 14 de octubre del año pasado en la ciudad de Dresden (Alemania), solo atrajo a un puñado de personas. En el segundo encuentro participaron cientos de ciudadanos y ahora en Alemania miles de seguidores protestan cada semana en las manifestaciones de Pegida. Hace dos meses se fundó el movimiento Pegida en los Países Bajos. Al igual que en Alemania, el grupo obtuvo un gran respaldo ciudadano rápidamente. Su página en Facebook ya cuenta con más de 11 300 «me gusta» y es una cifra que continúa creciendo. En ella, se pueden leer críticas muy contundentes contra el Gobierno. «Los Países Bajos ya no son una democracia, sino una dictadura de extrema izquierda», asegura uno de los usuarios, haciendo referencia a que el Gobierno holandés esté acogiendo refugiados sirios, sin contar con la aprobación de la ciudadanía. Se piensa que todos los refugiados son musulmanes radicales que, tarde o temprano, provocarán un atentado terrorista. Según una de las personas que comenta sobre los musulmanes, «Esta gente ya tuvo su oportunidad en Europa. No supieron integrarse, así que roban, asesinan y violan. Imponen su voluntad sobre nosotros. Tendríais que hacer lo qeu DICEN, está en sus genes. Nunca he sido tan crítico, pero tengo una imagen del futuro bastante desalentadora si seguimos acogiendo a más de estas ratas». Dicho lo cual, a nadie le sorprenderá que la mayor parte de los seguidores de Pegida no quiera que los refugiados entren en territorio holandés o que deseen que las fronteras permanezcan cerradas. Para expresar su indignación y preocupación, los miembros de Pegida organizaron su primera reunión hace poco más de un mes. A ella acudieron poco más de 150 personas, la mayoría hombres. En sus pancartas se podían leer lemas como «Islamización = EU-tanasia» o «El Corán es veneno». Durante su discurso, el líder de Pegida, Edwin Utrecht, pidió que se deje de comer kebab y que no se visite Turquía durante las vacaciones.

El flujo de refugiados hacia Europa occidental es el caldo de cultivo de las protestas 

Hasta ahora, Pegida había crecido especialmente en Alemania, pero esto podría cambiar muy pronto, dado que la islamofobia también está aumentando en los Países Bajos. Lo peor es que los principales partidos políticos y los medios de comunicación están dando una imagen del Islam como si este fuese el motivo de muchos de los problemas de la sociedad. Según Peyman Jafari, un historiador y politólogo holandés, la inmigración no es la causa de todas las miserias que padece la sociedad. En muchos barrios pobres de Europa, los distritos se están deteriorando a medida que aumenta el número de población inmigrante. Ahora bien, esto no es culpa de la llegada de personas pertenecientes a otras culturas, sino de las políticas neoliberales que han recortado el presupuesto en servicios sociales y en centros culturales. Además, también ha subido la tasa de desempleo entre las clases más desfavorecidas, asegura. Muchos políticos influyentes y periodistas de renombre han contribuido al crecimiento de la islamofobia, achacando los problemas  de los ciudadanos a motivos culturales. 

Pegida también se manifiesta en contra del extremismo y del Islam como confesión religiosa. Pero cada vez que se acusa a un musulmán de ser un extremista violento, se deja entrever lo xenofóbico que puede llegar a ser el movimiento. No obstante, también me alegra poder decir que han empezado a convocarse manifestaciones contra Pegida. Tal y como indicaba Payman Jafari, este hecho demuestra que la política de la esperanza también existe, en oposición a las políticas de odio y miedo. Tenemos todos la responsabilidad de luchar contra todo tipo de intolerancia y discriminación