El mar Báltico visto desde Estonia

Artículo publicado el 8 de Julio de 2008
Artículo publicado el 8 de Julio de 2008
A finales de abril, Tarja Kaarina Halonen, Presidente de Finlandia, lanzó una alerta sobre el riesgo ecológico que corre el Báltico, uno de los mares más contaminados del mundo. Silver Vahtra, experto del ministerio de Medio Ambiente de Talín, describe las líneas maestras del Plan de acción Helcom, puesto en marcha en Helsinki el año pasado.

En noviembre de 2007, Helcom (Comisión para la Protección Medioambiental Marina del Báltico, también llamada Comisión de Helsinki) ha adoptado un plan de acción para combatir la degradación que sufren las aguas del Báltico. Después de más de 30 años, esta conferencia internacional, que reúne al gobierno danés, estonio, finlandés, alemán, lituano, letón, polaco, ruso, sueco y una representación de la UE, parece haber logrado alcanzar un acuerdo decisivo en la lucha contra la contaminación situada entre la península de escandinavia y el continente europeo. Este espacio cada vez es más conocido por su deplorable estado. 

Una acción ambivalente 

Basureros en el Báltico | Crédits: Giovanni Angioni“Habrá que hacer grandes esfuerzos, pero hay que saber que un cambio es posible. Será difícil, pero lo conseguiremos”. Silver Vahtra, experto de la oficina de ecología marina en el ministerio de Medio Ambiente de Talín, tiene una visión clara del futuro de las aguas sobre las que se reflejan las torres de la ciudad vieja: no es tiempo para hacerse ilusiones y jugar con el futuro de esta fuente que, durante años, se ha utilizado sin las mínimas precauciones. “Es simple: si tiramos cualquier cosa al agua, la contaminamos. Hoy día, serán necesarias décadas para corregir los errores cometidos en poco tiempo”. Situado en el centro de la actualidad gracias a un reciente informe de Greenpeace, el estado en el que se encuentra el mar Báltico recuerda la urgencia de la situación, incluso si las cosas han evolucionado desde que el gobierno sueco ha aconsejado a las mujeres embarazadas no comer pescado salido de este mar a causa de los riesgos derivados de las dioxinas.

“Lo que se ha decidido en la Conferencia de Helsinki del pasado 15 de noviembre tiene una importancia capital: el Plan de acción que hemos adoptado nos permitirá intervenir en la situación actual para conseguir, al final, cambiar la dirección en la que se actúa con la imposición de un reglamento más estricto. Actuamos en diversas direcciones: en la agricultura y la investigación médica, por ejemplo, numerosas sustancias como el cadmio y la plata son todavía utilizadas en grandes cantidades, incluso si son terriblemente perjudiciales para la naturaleza, aunque pueden ser sustituidas por otras menos peligrosas. Está claro que será necesario mucho tiempo y muchas campañas de sensibilización, pero esos no son objetivos a corto plazo”.

Estonia rechaza el inmobilismo

Silver Vahtra, experto en ecología marina del ministerio de Medio Ambiente estonio | Foto: postimees.ee Dividido en dos, el plan de acción estonio será puesto en marcha en algunos meses. “Hoy, hemos terminado la fase de estudios preliminares. Entre septiembre y octubre, nuestros proyectos estarán presentes en el gobierno y, a partir de 2009, todo podrá comenzar”. Durante los tres primeros años, las cosas irán lentamente, explica Vahtra, porque “las medidas concretas no serán aplicadas hasta 2012. Durante ese proceso, necesitaremos el máximo apoyo de la opinión pública y de la sociedad civil, y es justamente por esta razón que estamos planificando un gran número de actividades para trabajar mano a mano con asociaciones y oenegés”.

Rusia y su costa báltica

El mar Báltico es un tema sensible en las relaciones con Rusia: controles muy raros y exigencias muy débiles que han contribuido de forma significativa al desastre medioambiental que vive el Báltico. Los desperdicios urbanos de San Petersburgo son arrojados directamente al río Neva, que desemboca en el Báltico, sin ser tratados correctamente. Además, productos industriales y agrícolas se suman al desastre en una región poblada por muchos millones de personas. ¿Cómo es visto el país de Medvedev y Putin desde fuera de sus fronteras? 

Al otro lado del Báltico, Rusia | Foto: Giovanni Angioni“Rusia es uno de los socios históricos de la Comisión de Helsinki, pero es un país inmenso y muy heterogéneo, por lo que es imposible generalizar”, precisa Vahtra. “En lo que concierte a la parte occidental del país, no puedo sino expresar mi satisfacción por la manera en la que han reaccionado. En los últimos cinco años, Rusia se ha interesado por la cuestión del Báltico y se ha mostrado dispuesta a la promoción de una adecuación a los estándares europeos: pienso que prestan mucha atención a la opinión de la UE tiene de ellos. Es una atención recíproca como lo demuestra el gran número de proyectos europeos especialmente creados por el vecino ruso”. 

“Por desgracia, el proceso de purificación del agua es muy lento, demanda mucho tiempo y será difícil ver los efectos en los próximos treinta años”, confirma con tristeza el experto. Treinta largos años antes de que los petroleros dejen de lavar sus cisternas a un centenar de metros de las costas y que Talín o Estocolmo dejen de flotar sobre un triste desierto acuático. Solo queda esperar.