El mayo madrileño

Artículo publicado el 13 de Mayo de 2008
Artículo publicado el 13 de Mayo de 2008
Quien escribe este artículo llegó, procedente de provincias, a esta santa ciudad, buscando no se sabe qué, hace aproximadamente catorce años. Después de andado todo este tiempo (no conducía –ahora tampoco-, no me gustaba el transporte público,..., así que: ¡a andar!
), continua buscando -y andando-, pero, al menos, ha llegado a la conclusión de que Madrid es la ciudad perfecta para vivir debido, sobre todo, al enorme contraste que ofrece. Y es que, a pesar de ser una ciudad de más de 3.000.000 millones de habitantes (de todas las razas, de todos los colores, ..., lo cual intensifica su atractivo), conserva el encanto provinciano de antaño, que, en mi opinión, es lo que la hace especial. Una muestra de este encanto la podemos disfrutar la semana del 15 de Mayo de cada año, desde 1575, día en el que se celebra la festividad de San Isidro Labrador, patrón de la Villa de Madrid.

Después del 2 de Mayo (Día de la Comunidad de Madrid), la ciudad se engalana para homenajear a su santo patrón, San Isidro.

Cati Kaoe 15 de mayo, San Isidro

Innumerables festejos tienen lugar a lo largo de toda la semana, desarrollándose los más significativos el día 15, durante la cual los madrileños –y no madrileños- se lanzan a la calle para celebrar la festividad de su patrón, acudiendo a los distintos eventos (conciertos, zarzuelas, corridas de toros, ...), organizados por el ayuntamiento. De gran tradición es (Paseo de la Ermita del Santo, 78), situada en el lugar donde tuvo lugar el milagro de los bueyes, en la que los fieles, vestidos de chulapos y chulapas, (trajes típicos madrileños, procedentes de los majos y majas de épocas anteriores; recuerden los cuadros de Goya), llevan sus ofrendas al santo. Después de la misa, la concurrencia se desplaza a la , próxima a la Ermita, donde los peregrinos acuden con sus propias cestas de comida con el fin de mantener una tradición que ha durado hasta nuestros días, convirtiéndose el homenaje a S. Isidro en un acto totalmente dionisiaco. Allí se pueden saborear, además, los distintos tipos de rosquillas, típicas de Madrid, y otros platos típicos castizos, como pudiera ser un buen cocido, para aquellos que conservan la tradición pero a medias. Manjares que son amenizados con conciertos y recitales en la misma pradera, que animan a marcarse un chotis muy (canción procedente de Escocia –schottisch- y que se arraigó en distintas zonas, entre ellas Madrid).

la peregrinación del día 15 a la Ermita de San IsidroPradera de San Isidro“agarrao”

Por la tarde, después de hecha la digestión, los madrileños -y no madrileños- acuden a (Santa María de la Cabeza), que partiendo de la Colegiata de San Isidro (c/ Toledo, 37) recorrerá las calles del centro de Madrid, acompañada de la Banda de Música de la Policía Municipal de Madrid. Los menos religiosos pueden disfrutar también del (personas en zancos) y (grandes y satíricas cabezas de papel maché), que pasean su majestuosidad por los lugares de celebración, como pudieran ser Las Vistillas, la Plaza de S. Andrés, la Plaza Mayor, ..., zonas totalmente engalanadas para la ocasión. En algunos de estos lugares (Las Vistillas, por ejemplo), se celebran conciertos y zarzuelas, muy concurridas éstas, sobre todo por el público foráneo, ya que les ayuda a entender la idiosincrasia del madrileño, debido al tema y al estilo en el que se trata el tema.

la procesión del Santo y de la Santadesfile de gigantescabezudos

Podemos ver también durante toda la semana como , con traje de chulapo, pasean su organillo -en el cual suena la música de un chotis-, vendiendo los famosos barquillos (pasta fina hecha con harina, azúcar o miel, y canela, de excelente sabor). Estos barquilleros animan las calles de Madrid con su música, y su presencia hace que miremos atrás en el tiempo para ver la procedencia de la tradición. Ellos son parte fundamental de esta fiesta popular.

Cati Kaoe los barquilleros

Gran interés tiene, sobre todo para los amantes de la tauromaquia, , que, según los expertos, es la de mayor prestigio en el mundo: el torero es consciente de lo que implica torear en el coso taurino madrileño, de ahí que las mejores faenas se vean ver durante esta feria, siempre con el permiso de los toros. Durante todo el mes de Mayo, los alrededores de la se visten “de luces” para recibir a los mejores toreros del escalafón taurino, todos quieren torear en Madrid. Esta feria taurina hace que las fiestas de S. Isidro se alarguen todo el mes y el ambiente castizo no se reduzca a la semana de celebración del día del patrón.

Cati Kaoe la Feria de S. Isidro Plaza de las Ventas

Se trata de una fiesta popular, de gran tradición en el pueblo de Madrid, que nos sirve para entender, y esto es lo más importante, el carácter del pueblo madrileño. Fiesta que, unida a la celebrada el 2 de Mayo (Comunidad de Madrid), hace que asociemos el mes de Mayo a la ciudad de Madrid.

Cati Kaoe San Isidro antes de ser “San”

Isidro (Madrid, 1080- Madrid, 15/5/1130) fue un campesino que se dedicó, afanosamente, a la oración y a labrar la tierra. Casado con , que, posteriormente, también fue canonizada: ambos tenían en común una gran fe. Tuvieron un hijo, Illán, que sería el protagonista de uno de los milagros que, según cuentan, realizó el santo. La familia vivió bajo la custodia de unos de los linajes más antiguos del Madrid de la época (S. XI), los Vargas, en la casa que los nobles poseían en la (en la actualidad, recibe el mismo nombre), famosa por albergar el pozo en el cual el santo obró uno de sus milagros.

María de la CabezaPlaza de San Andrés

Ésta habría sido la biografía de un humilde trabajador, si no hubiera sido por los “especiales acontecimientos” (milagros) que tuvieron lugar en la vida de trabajador tan relevante. Se le atribuyen gran cantidad de milagros, pero, probablemente, el más conocido sea aquél que tuvo lugar en el pozo de la casa de los Vargas: Isidro y su mujer se pusieron a rezar viendo que su hijo se ahogaba al caer en el pozo. Estando en ello, el nivel del agua del pozo empezó a subir, salvando la vida del niño. Otro milagro de gran resonancia se produjo al ver el Labrador a sus bueyes, tirados por dos ángeles, arar la tierra mientras él rezaba,... Éstos son sólo dos ejemplos, de los muchos milagros que citan las crónicas, y que llevaron al a canonizarlo en 1622. A partir de ese momento, Isidro se convirtió en “San” y, por lo tanto, en patrón de los labradores y de los madrileños.

Papa Gregorio XV

Por: Pedro Moreno García