El mea culpa de las Naciones Unidas

Artículo publicado el 1 de Abril de 2005
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 1 de Abril de 2005

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

La actual misión de la ONU en Costa de Marfil caduca el 4 de abril. ¿Debe ser renovada a la luz de las recientes acusaciones realizadas contra las tropas de Naciones Unidas?

En el reciente Informe del Grupo de Alto Nivel instituido por Kofi Anan, el Principe Zeid Al-Hussein de Jordania (Embajador ante las Naciones Unidas en Nueva York, Jefe de Delegación y Representante Permanente del Reino de Jordania) ha acusado a las tropas de paz de la ONU de abusos sobre las mismas personas a las cuales debían proteger. El Informe cita, entre otros casos, un caso de violencia sexual sobre una niña de 12 años por parte de un convoy de Cascos Azules en Liberia y la entrega de comida a cambio de favores sexuales en República Democrática del Congo.

Reconocer el Problema

El primer paso para resolver el problema es reconocerlo. El citado informe ha sido dedicado a ese fin con la esperanza de prevenir comportamientos similares en el futuro; comportamientos que dañan la reputación de las Naciones Unidas y empañan el éxito de las Misiones de Paz realizadas en todo el mundo. Desde Haití hasta Timor Oriental, pasando por Sierra Leona (actualmente son dieciocho misiones) movilizan a un total de 75.000 efectivos. La semana pasada el Consejo de Seguridad decidió enviar 10.000 cascos azules y 700 policías al sur de Sudán para apoyar el acuerdo de paz establecido hace poco entre el Gobierno de Jartum y los representantes del Movimiento Popular de Liberación de Sudán (MPLS). A pesar de que algunos países, incluida Francia, ya han tomado medidas para castigar a los culpables de estos crímenes, el informe sugiere la introducción de diversas medidas nuevas para la prevención y la persecución de violaciones ulteriores, como el aumento del número de mujeres en la misiones "para promover un ambiente que evite los abusos", la institución de cortes marciales que actúen sobre el terreno y la obligación de manutención de los niños a aquellos que hayan tenido hijos fruto de relaciones sexuales con nacionales del país en el que se encuentren.

Es, de cualquier modo, necesario entender que las Misiones de Paz de Naciones Unidas, aunque a veces resultan mal gestionadas y equívocas, son necesarias. Casos tan graves son una señal incuestionable de que esta organización debe ser reformada, sobre todo educada en el respeto de los principios de los derechos humanos de los que es portadora.