El Mediterráneo: ¿la muralla contra la inmigración clandestina?

Artículo publicado el 7 de Agosto de 2007
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 7 de Agosto de 2007

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El problema de la inmigración clandestina parece no tener fin. Frontex, agencia de control de las fronteras con base en Varsovia, desea reforzar su red de patrullas costeras, conseguir fondos, y crear tratados bilaterales entre Europa y África.

Mientras esperan una solución milagrosa, las Islas Canarias, la costa andaluza, Ceuta, Melilla, así como las islas mediterráneas de Lampedusa (Italia) y Malta continúan "acogiendo" a las pateras que navegan por sus aguas . Tras la primera crisis que tuvo lugar con la llegada masiva de inmigrantes clandestinos a las Islas Canarias en 2002, el problema tomó proporciones alarmantes en 2006. Fue entonces cuando los medios de comunicación de todo el mundo comenzaron a mostrar interés por esta situación. Durante este tiempo, el coste en vidas humanas fue trágicamente elevado. Durante el mes de junio de 2007, 154 africanos murieron intentando alcanzar Europa a bordo de pateras.

Lampedusa: un pequeño rincón de África en Italia

Según el Ministerio del Interior italiano, durante los seis primeros meses del año 2006, 178 embarcaciones desembarcaron en Lampedusa, transportando 10.414 personas. La inmensa mayoría provenían de África subsahariana, Marruecos y Oriente Medio. Muchos de estos inmigrantes desesperados fueron enviados por redes de tráfico de personas de Libia y Túnez. Suelen viajar en embarcaciones atestadas, en mal estado y en condiciones deplorables de higiene. La primera prueba que deben atravesar es la de sobrevivir al viaje. La segunda, no mucho más fácil, es la de obtener la consideración de refugiado. La recompensa no siempre es suficiente, ya que muchos de ellos son a menudo detenidos.

Asimismo, son muchos los que ni siquiera consiguen pasar la primera prueba. Giovanni, un pescador siciliano, relató en una entrevista en Radio Francia Internacional, cómo un día encontró, enredados en su red, varios restos de cuerpos humanos. Más tarde, las condiciones empeoraron. Desde principios del año 2007, 249 personas perecieron en el curso de su viaje entre Libia e Italia. Tan sólo seis meses más tarde, las cifras casi alcanzaron el triste récord del año 2006: 302 muertos.

Agarrados a jaulas de atún en las frías aguas maltesas

A pesar de sus 400.000 habitantes y de ser uno de los países con una de las densidades más elevadas del mundo (con 1.271 personas por kilómetro cuadrado es la séptima en el rango mundial), Malta acogió más de cinco mil inmigrantes ilegales desde el año 2000, y esta cifra sigue aumentando. Desde principios del año 2007 han llegado más de mil. Las redes de tráfico de Libia, les prometen que llegarán a Italia. Sin embargo, en lugar de alcanzar su destino, son abandonados en las costas de la isla, o naufragan en sus aguas.

Para hacer frente a la falta de fondos y de ayuda por parte de Europa, Malta desarrolló una política reticente, que se niega a socorrer a los inmigrantes ilegales que llegan a aguas no maltesas. Debido a esta situación, los inmigrantes han sido ignorados por las autoridades locales. Vemos como ejemplo el caso de 27 náufragos, que fueron encontrados enganchados a jaulas de atún maltés a poco más de 90 kilómetros de Libia. Las autoridades maltesas se negaron a intervenir durante tres días, y finalmente un barco italiano vino a rescatarlos. En un caso similar, una semana antes, Malta no quiso intervenir tras el naufragio de un barco con 51 africanos a bordo en sus aguas. Esta vez, fueron rescatados por españoles.

A pesar de la condena internacional a la actitud del gobierno maltés, el ministro del Interior Tonio Borg, ha insistido en el hecho de que Malta no puede acoger a todos los que no quieren volver a Libia. En efecto, la inmigración masiva sobre la pequeña isla, introduce presión y favorece la xenofobia. Por ejemplo vemos las declaraciones que Joe M. Sammut, portavoz de la oposición, hizo el 5 de julio de 2007. Pensaba crear un servicio de autobús segregacionista para que los inmigrantes de los barrios más pobres no se mezclaran con los malteses.

La mejora de la vida de los clandestinos en España

Al contrario de lo que ocurre en Malta, el progreso de la política de inmigración en España parece prometedor. Según el presidente Rodríguez Zapatero, durante el debate parlamentario anual sobre el estado de la nación, que tuvo lugar a finales de junio, la patrulla Frontex contribuyó "a una disminución del 60 % en el número de llegadas de barcos clandestinos", lo que significa que la situación ha cambiado bastante respecto al año anterior, sobre todo en las Islas Canarias. Además, María Consuelo Rumi, Secretaria de Estado de Inmigración declaró que durante el año 2007 fueron repatriados 25.000 inmigrantes. Asimismo, se han firmado acuerdos entre España y los países de África que pretenden colaborar en la lucha contra la inmigración ilegal.

Pero el problema sigue latente, ya que las pateras continúan atravesando las aguas españolas. Y es que, como se pudo comprobar en febrero de 2007, tras el descubrimiento en aguas mauritanas de una embarcación con 370 inmigrantes ilegales a bordo que se dirigían a las Islas Canarias, no es sólo una cuestión de cantidad. El problema era complejo: los 370 pasajeros no eran de origen africano, sino asiático.

© Fotos:

Lampedusa: Corrado Matteoni/ Flickr

Malta: Dr John2005/ Flickr

España: megus' photostream/ Flickr