¿El mejor arma contra el terror? Una Constitución

Artículo publicado el 19 de Abril de 2004
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Artículo publicado el 19 de Abril de 2004

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Tras los atentados de Madrid, la Unión Europea ha prometido una mayor cooperación entre su policía y los servicios de inteligencia. ¿Infringirá o alentará, esta renovada Comisión, los principios democráticos europeos?

A raíz de los recientes ataques terroristas en España, la seguridad se ha convertido en una prioridad para los estados miembros de la Unión Europea. En lo que podría ser considerado un renacimiento de la conciencia política, el día después de las explosiones mortales la gente tomó las calles donde, según algunas estimaciones, una cuarta parte de la población del país permaneció unida contra el terrorismo. Pero con la demanda de mayor seguridad llega la preocupación sobre si las políticas antiterroristas pueden reconciliarse con los principios fundamentales de libertad y justicia.

Una respuesta unitaria

Basándonos en su respuesta pública al terrorismo, podemos asumir que los europeos apoyan a la UE en sus propósitos democráticos compartidos. Pero tras esta fachada, prevalece el escepticismo. Las encuestas de opinión pública muestran que una mayoría de los ciudadanos europeos aún no se identifica con la UE. Este déficit de “europatriotismo” es problemático cuando se compara con la búsqueda de una estrategia común de seguridad. La seguridad efectiva sólo puede conseguirse con acuerdos comunes entre países sobre lo que se necesita proteger. Hoy en día, los problemas que se le presentan a la UE son tan diversos como las políticas de seguridad de cada uno de sus estados miembros. Aunque las críticas alegan que ya no existen los tradicionales Estado-nación, todavía están presentes cuando se habla de reforzar la seguridad y los sistemas de inteligencia. Estas prácticas nacionales, tan profundamente ancladas, ponen trabas a las oportunidades de mayor cooperación entre los servicios de inteligencia de cada país.

La nueva y la vieja Europa: Una política

Cuantos más países se vean involucrados, más lento será el proceso de creación de una política. No está claro si, a pesar de trabajar juntos, las preferencias políticas de los nuevos estados miembros casan con aquellas de la “vieja Europa”. Algunos países ya están promocionando la “integración diferenciada” o, como dicen despectivamente los ingleses, una “Europa de multi-velocidades”, y sigue sin estar claro si una Europa de dos velocidades puede luchar con eficacia contra el terrorismo y el crimen organizado.

Se puede debatir si los países post-comunistas trabajarán con eficacia contra el crimen. Sus intereses venían siendo mantener buenos lazos económicos con sus vecinos del este. Pero ahora este interés puede verse truncado. De ahí que sean comprensibles sus pocas ganas de imponer controles fronterizos más estrictos a sus tradicionales socios comerciales. Los aspectos sobre las implicaciones de una Europa ampliada son múltiples. Europol ha advertido que los estados entrantes ofrecerán oportunidades para el tránsito de recursos, y destinos para bienes y servicios criminales. Se predicen grandes investigaciones de fondos ilegales y es probable que las organizaciones criminales trasladen sus actividades a estos países. Las discusiones entre estados de la UE son normales cuando se necesita redefinir las políticas. Más que los asuntos geopolíticos de la ampliación, el gran reto será lograr un entendimiento común en materia de las amenazas terroristas contra Europa.

Con el fantasma de las fallidas misiones humanitarias en la antigua Yugoslavia en los años 90, es obvio que la cooperación europea todavía tiene mucho por andar. Las políticas internacionales rotas por los desacuerdos no son una buena base sobre la que apoyar una nueva comunidad. Sin embargo, trabajar juntos contra una amenaza común podría convencer a los líderes europeos de los beneficios de una acción conjunta. Desde luego, éste no es momento de echarse atrás.

Seguridad y Democracia

Hace poco que los gobiernos europeos han aceptado cooperar en materia de inteligencia. Viendo cómo se ha abordado el crimen internacional en el pasado, la confianza (o la falta de ella) en las agencias de inteligencia será un tema recurrente. ¿Luchará la UE con efectividad contra el terrorismo y mejorará la seguridad implementando medidas básicas como el refuerzo de las patrullas fronterizas en los nuevos estados de la UE? Los estudios muestran que con su actual fuerza policial, Polonia no sería capaz de implementar el acuerdo de Schengen que regula la circulación de personas por Europa.

Sólo será posible una mayor cooperación si se vuelve a los valores democráticos comunes. Por tanto, inscribir estos valores en una Constitución Europea podría ser un primer paso efectivo para fijar juntos una política común de seguridad. Sigue sin estar claro si los actuales políticos y las relaciones del nuevo orden internacional acogerán una política común europea de seguridad.

Aunque es deseable una mejor cooperación, las asociaciones de Derechos Humanos han expresado su preocupación sobre los efectos de una seguridad más estricta en las libertades civiles. El público europeo no debería olvidar la letra pequeña cuando se firme un contrato sobre aumento de protección. La “unión más cercana que nunca” entre la gente de Europa no debería ser una idea utópica después de todo. El año pasado las multitudes lo demostraron manifestándose en contra de la guerra de Irak en Londres y en toda Europa. Sin embargo, los europeos necesitan moverse de sus respectivos enfoques políticos hacia posiciones más proactivas.

La prensa escéptica respecto a la integración europea no ha ayudado a la causa. Revolver los sentimientos políticos parece un método habitual en los periódicos británicos. El reto es reformar Europa y a la ciudadanía europea constructivamente. Sólo de este modo podrán los europeos sentirse seguros en su identidad y luchar contra nuevas inseguridades. La cobertura mediática de las movilizaciones públicas puede ayudar. El apoyo a la integración europea ha sido poco entusiasta en los futuros estados miembros. Europa necesita contrarrestar el escepticismo construyendo una unión basada en la solidaridad y la estabilidad. Queda una esperanza para que el borrador de la futura Constitución Europea refuerce la solidaridad europea en su búsqueda de un destino común.