El mundo árabe busca su oasis tecnológico

Artículo publicado el 28 de Noviembre de 2006
Artículo publicado el 28 de Noviembre de 2006

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Del 27 al 29 de noviembre se celebra en Kuwait la conferencia euro-árabe sobre medio ambiente. La escasez de agua y el retraso tecnológico provocan problemas en los países árabes.

La escasez de agua provoca siempre fuertes debates. El continente africano y los países árabes son los más afectados por un inquietante desarrollo. En efecto, uno de los mayores desafíos del siglo XXI será la falta de agua dulce, que a su vez conllevará importantes problemas medioambientales.

Como reacción a esto, del 27 al 29 de noviembre se celebra en Kuwait la cuarta conferencia euro-árabe sobre medio ambiente. El encuentro será organizado por el Kuwait Institute of Scientific Research (KISR), fundado en 1967 y, desde 1981, bajo control del gobierno kuwaití. El objetivo de la cumbre es reunir organizaciones progubernamentales e instituciones privadas del mundo árabe con empresas líderes europeas en el campo del aprovisionamiento y gestión del agua, para posibilitar un intercambio de las más modernas técnicas de desarrollo.

El agua como fuente de conflictos

La población creciente y una necesidad de agua cada vez mayor, sobre todo para el enorme consumo de los campos regados artificialmente, hacen que en casi todo Oriente Próximo “viva por encima de sus posibilidades hídricas”, afirma Frank Kürschner-Pelkmann, colaborador de la organización alemana para el desarrollo Brot für die Welt (Pan para el Mundo), quien en 2003 elaboró un estudio sobre el tema “El agua en el Oriente Próximo”.

Desde hace varios años, la falta de agua determina por todo Oriente Próximo maniobras políticas tácticas y produce un subliminal conflicto potencial. Entre Israel y Siria la guerra por el agua se ha puesto a menudo de manifiesto mediante medios bélicos. Tres cuartas partes de los conflictos sobre agua dulce a nivel mundial tienen lugar entre esos dos países. “Lo único que podría conducir de nuevo a la guerra a Egipto es el agua”, amenazó Anwar Sadat, presidente egipcio entre 1970 y 1981, cuando en 1979 se agravó el conflicto con Etiopía sobre el acceso y utilización del Nilo.

El turismo: una fuente importante de ingresos

El conflicto sobre los cada vez más escasos recursos hídricos no sólo tiene efectos negativos sobre la seguridad y estabilidad política en Oriente Próximo, sino que pone de manifiesto hasta qué punto son dependientes los países árabes del resto del mundo. Una excepción la constituyen los países del Golfo, quienes debido a sus copiosos yacimientos petrolíferos se encuentran económicamente en una situación privilegiada que les permite disponer de medios financieros suficientes para contratar a expertos de Europa y América.

La situación es problemática en aquellos países árabes cuya principal fuente de ingresos es el turismo, un sector muy sensible a los ataques terroristas y a la inestabilidad política. En un país como Egipto, están en juego miles de tiendas y negocios debido a la situación política actual y a los ataques terroristas de los últimos años.

La comunicación moderna como oportunidad

Los países árabes carecen en especial de desarrollo y de producción de nuevas tecnologías y productos. A su vez, en países como Egipto, Siria o Túnez la mano de obra no escasea en absoluto. El desempleo entre los jóvenes menores de 25 años es en esos países muy elevado, sin embargo esos países no consiguen evitar la fuga del país de mano de obra bien formada e innovadora hacia Europa y América, donde las ofertas y las esperanzas de seguridad económica y mejoras económicas son demasiado atractivas.

Robert H. Pelletreau, ex-embajador de EE UU en Egipto, aplaude la creciente utilización de las telecomunicaciones e Internet en el mundo árabe. Los modernos medios de comunicación podrían contribuir de forma significativa a hacer más competitivos a los países árabes. Por el momento, sin embargo, están obligados a continuar con la importación de conocimientos para encontrar soluciones a sus problemas.

La Unión Europea es un socio muy importante en este campo. En 1995, nació en Barcelona el Acuerdo de Cooperación Euro-Mediterráneo con el objetivo de mejorar la cooperación económica, política y cultural entre Europa y los países del sur del Mediterráneo.

“El Proceso de Barcelona ha realizado una aportación significativa en la creación de un nuevo marco para la cooperación en el Mediterráneo. Ha creado una nueva sociedad de naciones, que no distingue entre religión, situación geográfica o nivel de desarrollo. Todos los países miembro se benefician de este proceso”, afirma Amr Moussa, presidente de la Liga Árabe, quien espera que, en los próximos años, tanto árabes como europeos contribuirán a que los países árabes sean competitivos.