El mundo extraterrestre de Alexandre Astier 'aterriza' en Bruselas

Artículo publicado el 6 de Febrero de 2015
Artículo publicado el 6 de Febrero de 2015

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Crisis, tratados negociados en secreto, miedo y odio del otro: podemos decir que el 2015 ha comenzado «cargadito» de todo ello. Eso era antes de ir a la excelente exo-conferencia de Alexandre Astier. El genial creador de Kaamelott (pero también actor, guionista, músico…) nos hace desconectar y adentrarnos en el espacio durante el tiempo que duran sus dos representaciones en el Teatro Saint-Michel. 

La sala Art Déco del Teatro Saint-Michel de Bruselas, inaugurado en 1932, se llena los días 23 y 24 de enero para ver la representación de Alexandre Astier, su primera representación en Bélgica. Los espectadores que vengan a ver un espectáculo cómico disfrutarán de una representación que va mucho más allá. ¡Venga, disfrutemos de 1 h 30 m de espectáculo y sorpresas!

A priori, asistimos a una conferencia. Alexandre Astier, vestido con traje, nos hablará del universo, de los extraterrestres, y desmontará las absurdas teorías elaboradas desde siempre por el hombre (explicado de forma sencilla). Comienza a la manera de las conferencias TED (siglas de Tecnología, Entretenimiento, Diseño, organización sin ánimo de lucro dedicada a la "difusión de ideas dignas"), a la americana, como demuestra el alto presupuesto en sonido y vídeo. Dirigida por Jean-Christophe Hembert (Karadoc para los seguidores de Kaamelott), el espectáculo se desarrolla en un ambiente futurista (pero también histórico), y está repleto de referencias a la Galaxia Geek: Roswell, Supermán y el Daily Planet, Star Wars, el casco de Iron Man… Y luego, sin darse uno cuenta, acabamos en una nave espacial.

En este espectáculo encontramos finalmente todo aquello que nos gusta del trabajo de Alexandre Astier, caracterizado por un increíble eclecticismo. Nos reímos, mucho, pero también nos dejamos embarcar en una verdadera historia. Y aprendemos: por ejemplo, el objetivo de la exo-conferencia!

De forma más bien racional, y utilizando a veces el razonamiento de lo absurdo, nos preguntamos si es posible que un día nos encontremos (o si nos hemos encontrado ya) seres del espacio. Nos cruzamos con los grandes pensadores (Pascal, «el eterno silencio de esos espacios infinitos me asusta», nos lo recuerda) y astrónomos de la historia en sus problemas cotidianos («en francés, ¿se dice Copernic o Copernich?» pregunta un simpático clérigo). Aquí nos encontramos con otro aspecto del trabajo de Alexandre Astier: la puesta en escena de una minoría, incluso de una sola persona que reflexiona (en Kaamelott, pero también en su obra anterior, Johann Sebastian Bach interpretaba dando una lección…) frente a una masa de «estúpidos» incultos, pesados, a veces simpáticos y siempre desconcertantes. Pero finalmente, ¿por qué los extraterrestres tendrían ganas de encontrarse con nosotros si, como suponemos, eluden las leyes de la física? ¿Porque les enviamos una magnífica placa de una claridad irreprochable?

Resumiendo, Alexandre Astier nos hace pasar un rato muy agradable y una vez más expresa su talento (sí, sí, no nos dan miedo las palabras). Para los que esperan  con impaciencia la siguiente obra, Kaamelott tendría que transformarse en una serie que presenta la vida de los clanes bajo la dirección de Lancelot, después de varias películas. Se trata, pues, de un Alexandre Astier genialmente pedagogo que nos guía a través de su conferencia, enseñándonos de paso que nuestra galaxia tendría un sabor de frambuesa. Una excelente primera representación en Bruselas que nos deja una sonrisa en los labios, la cabeza en las estrellas y un regusto de formiato de etilo...