El no irlandés no es un no a la adhesión de Croacia en la UE

Artículo publicado el 22 de Julio de 2008
Artículo publicado el 22 de Julio de 2008
El histórico voto en contra del Tratado de Lisboa tras el referéndum del 13 de junio en Irlanda pone en jaque la ulterior expansión de la Unión. Aun así, en 2010 la UE de los 27 contará con un miembro más.

La reacción en Europa fue fatalista tras el referéndum irlandés sobre la reanimada Constitución. “No a Lisboa, no a la ampliación”, anunció la canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Nikolas Sarkozy, en el inicio de la cumbre de Bruselas del 17 de junio. “El tratado está muerto”, amenazó el presidente polaco Lech Kaczyński al diario Dziennik el 1 de julio. El euroescéptico presidente checo Vaclav Havel lo corroboró.

“Todo el mundo quiere estar dentro de la UE: es el gran imán mundial”, explicó Diego López Garrido, ministro español de Asuntos Europeos. “Pero si el Tratado de Lisboa no es ratificado, la ampliación se verá seriamente afectada”. Por esa razón, que la Unión redacte tratados rechazados después por sus ciudadanos saca a relucir algunas cuestiones: ¿Se trata de hacer responsables a países como Irlanda o la República Checa de la frustración en candidatos como Turquía o Croacia, que llevan negociando su adhesión a la Unión desde 2005? Y, a fin de cuentas, ¿cómo se sienten los ciudadanos?

La necesidad de una doble vía para la UE

La entrada de Croacia parece más cercana en 2008. Dos capítulos más se abrirán bajo la presidencia francesa en la segunda mitad del año. 18 de los 35 capítulos han pasados con éxito por la república ex yugoslava. Pero en lo económico, Croacia se resiente: los precios de los alimentos han subido un 7,5% en 2008. A esto hay que añadir los malos datos de empleo, con un número de parados un 30% superior a la media europea.

Un artículo publicado en el diario croata Večernji List el 11 de julio señalaba que el 82% de la población croata encuestada siente que están siendo forzados hacia una única visión de las políticas europeas. El 57% dice que la voz croata no es escuchada: en su opinión, la UE debería ser más sensible a asuntos como la preocupación por el futuro de su industria pesquera, agricultura o astilleros.

"Algunos grupos fuerzan cambios en la sociedad croata con la excusa de que es lo que la UE espera"

Se han hecho esfuerzos para adaptar el país a los estándares de la UE. La corrupción en el sistema judicial está siendo severamente combatida, las relaciones diplomáticas con Serbia están mejorando y el proceso de Bolonia ya fue adoptado en 2005. Pero la crítica por parte de la Iglesia a la democracia cristiana del gobierno está creciendo. “Algunos grupos fuerzan cambios en la sociedad croata con la excusa de que es lo que la UE está esperando de nosotros”, se quejó el arzobispo Josip Bozanić, cabeza de la Iglesia católica en Zagreb, en un mensaje de Pascua, tras la adopción de la Ley Antidiscriminación el 9 de julio.

El 71% de los croatas son pro UE

Mientras se acerca la fecha marcada para la adhesión de Croacia a la Unión, “el escepticismo en cuanto a la entrada de Croacia está incrementándose”, informó la versión digital inglesa del semanario nacional croata Neovisni News Magazine el 27 de junio, “mientras las autoridades croatas y diplomáticas ocultan la opinión de la oposición”. La investigación hecha por Večernji List y la agencia Puls concluye que el 71% de los croatas apoyan la pertenencia de su país a la UE. El 52% de los ciudadanos de la Unión están también a favor de la adhesión de Croacia, después de Noruega, Islandia y Suiza.

Entretanto, el sentimiento en Croacia no es anti-irlandés: ambos países son católicos y comparten Historia. Los croatas entienden el voto irlandés como el derecho democrático de expresarse, incluso si tiene repercusiones sobre su adhesión. El presidente croata Stjepan Mesic apuntó, “ahora que Irlanda ha agotado las ventajas de la adhesión y los fondos estructurales, que le han permitido desarrollarse enormemente, me temo que su solidaridad ha llegado a su fin”. En general, se piensa que el no irlandés se debió a la mala propaganda: no se culpa a los ciudadanos, se culpa a los políticos.

18 meses para los irlandeses, ¿2012 para los croatas?

2012 es el año más en el que con más probabilidad se fije la adhesión de Croacia a la UE

La cumbre del Consejo Europeo en octubre de 2008 necesitará la unanimidad de los 27 miembros. La ratificación del Tratado de Lisboa continuará su ronda con enero de 2009 como fecha tope. ¿Se mantendrán las elecciones de junio de 2009 conforme al actual Tratado de Niza o con las nuevas reglas de Lisboa? “No es cosa nuestra decirle a los irlandeses qué hacer, pero sí es cosa suya decirnos a nosotros qué desean”, sostiene Chantal de Bourmont, embajadora de Francia ante la presidencia semestral eslovaca de la UE. En el debate interno, las autoridades han sugerido que Irlanda necesitará al menos 18 meses antes de que su voz se vuelva a oír.

Volviendo a Croacia, la esfera política está inquieta después del no irlandés. El Primer ministro Ivo Sanader y el presidente Stjepan Mesic encabeza, junto a otros políticos europeos, como el austriaco Hannes Swoboda (el ponente en el Parlamento Europeo sobre Croacia que afirmó que “2012 es una fecha de adhesión problable”) o Nicolás Sarkozy (“Debemos continuar con las negociaciones tan pronto como sea posible”), una tendencia favorable a que se fije una fecha para la entrada de Croacia según lo establecido antes del referéndum irlandés.

La actual situación de bloqueo podría fortalecer a los europesimistas en Croacia (sobre todo de la derecha) y supondría políticamente un daño a los partidos parlamentarios pro UE. En cualquier caso, con las elecciones locales a la vuelta de la esquina, previstas para mayo de 2009, las discusiones sobre la adhesión de Croacia a la UE el mismo año (como recientemente se ha rumoreado), o incluso en 2010, 2011 o 2012; quedará previsiblemente en segundo plano.