El Papa a los jóvenes: ¿No hay trabajo? No importa, ¡siempre nos quedará Dios!

Artículo publicado el 10 de Septiembre de 2010
Artículo publicado el 10 de Septiembre de 2010
Benedicto, ten cuidado, no vayas a arruinar tu buen nombre. Las palabras del Pontífice, que animan a los jóvenes a no pensar en un trabajo fijo sino en el Evangelio, han puesto a prueba la paciencia de la opinión pública. ¿Qué harán ahora los británicos, que ya se habían manifestado poco dispuestos a pagarle su viaje a Reino Unido?
Pues toca congraciarse: un breve encuentro con víctimas de sacerdotes pedófilos y, para seguir caminando, zapatos nuevos

Dios debe haberlos olvidado"Un trabajo fijo no lo es todo, buscad a Dios". No, no es broma. Tal es el llamamiento que el Papa dirigió hace unos días a los jóvenes "precarios" de todo el mundo a través de una carta abierta redactada con ocasión de la 26º Jornada de la Juventud, cuya celebración está prevista en Madrid entre los días 16 y 21 agosto de 2011. "Sin la fe, ni siquiera la seguridad económica puede procurar el 'paraíso' en la tierra", añadió. Cabría preguntarse qué pensarán al respecto todos los europeos menores de 25 años que están desempleados. Según los últimos datos de Eurostat, se trata del 19,9% del total en la zona del euro y del 20,5% en la UE-27. También convendría saber qué piensan los que sí trabajan, aunque en condiciones precarias. En Europa, de acuerdo con las cifras de la Fundación Europea, más de 40 millones de personas, alrededor del 22% de los trabajadores, padecen una depresión causada por el estrés y, a menudo, ligada a los factores de la movilidad y la precariedad. O quizá a que quienes la padecen siguen sin haber encontrado la fe.

Una cosa está clara: la opinión pública no se ha tomado bien la declaración del Papa, que ha generado una gran polvareda mediática. Se ha llegado a acusar al Pontífice de estar a favor de la precariedad laboral. La respuesta, sin embargo, no se ha hecho esperar. Tras la movilización de la prensa afín al Vaticano han llegado las palabras del propio Pontífice, quien, durante el Ángelus del domingo 5 de septiembre, aclaró que "son otros, y no la Iglesia, quienes exaltan la movilidad y la flexibilidad del trabajo juvenil" y que la suya había sido una invitación a ir "contra corriente", a enfrentarse a la sociedad. No está siendo una buena época para el Pontífice. Entre los días 16 y 19 de septiembre visitará Reino Unido. Se trata del primer viaje a ese país desde el que hiciera Juan Pablo II en 1982 . Y a los británicos no les hace gracia. Para ser exactos, según una encuesta llevada a cabo por los teólogos de Theos, el 77% de los ciudadanos de este país opina que los contribuyentes no deberían sufragar su viaje. ¿Quién podría reprochárselo? La visita astoral, según los últimos cálculos, costaría un total de entre 10 y 12 millones de libras. ¿Qué hacer? ¡Pues claro! Reunirse con las víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes británicos. ¿Y ahora, qué? ¿Puedo ir?

En pocas palabras, guste más o menos en Reino Unido, no cabe duda de que el Papa viaja mucho. De tanto correr de un lado a otro, entre declaraciones y desmentidos, ha gastado los zapatos que en 2007 le valieron el título de 'Accessorizer of the Year' y de hombre mejor vestido del año según la revista estadounidense Esquire. El nuevo par, rojo pasión como el anterior, le fue entregado en persona por Adriano Stefanelli, el "zapatero de los grandes". Quizá el Papa también habló de su imagen con el periodista alemán Peter Seewald. Lo sabremos de aquí a finales de año. Sus prolongadas conversaciones, de hecho, se convertirán en un libro, que, según el director del gabinente de prensa del Vaticano, el padre Federico Lombardi, publicará a finales de este año la Libreria Editrice Vaticana. Amén.

Créditos de imágenes: cartel del Papa (CC) julien/flickr, manifestación (CC) GhostSwann/flickr, vídeo vaticanit/YouTube