El Papa ecologista: : ¿otro engaño de "greenwashing"?

Artículo publicado el 26 de Julio de 2011
Artículo publicado el 26 de Julio de 2011
Parece ser que a Benedicto XVI se le dan bien las plantas. Su implicación en la protección del medio ambiente durante años le ha valido el apodo del “Papa Verde”. ¿Pero realmente le hace justicia?

Ya es habitual ver a miles de turistas agolpados en la Plaza de San Pedro en Roma y esta mañana no es una excepción. Por la tarde se habrán llevado un recuerdo de la Capilla Sixtina, una estatuilla del Papa, a la venta en una de las tiendas de souvenirs, o la más reciente obra del mismo Ratzinger, la segunda edición de Jesús de Nazaret, un libro publicado en 2007. Y lo más probable es que dejen el Vaticano lleno de basura. De éste y muchos otros problemas medioambientales se ocupa el Papa.

Y para ello se han puesto mano (verdes) a la obra. Redoblan los tambores: el Vaticano se convirtió en el primero estado soberano sin emisiones de CO2. Al menos, así lo afirman los medios de comunicación. Para equilibrar el balance ecológico de este pequeño estado, la empresa húngara KlimaFa ofreció al Vaticano 125.000 árboles para un proyecto de reforestación en Hungría. Aún no se ha plantado ninguno, aunque la fecha prevista de inicio era en 2010.

“Seamos realistas, el Vaticano es un mini-estado donde el límite de velocidad de circulación es de 30 km/h. Un juego de niños, vamos” –nos explica el joven vaticanista y autor del libro Propaganda fide R.E. Un intrigo clerical vip (2010), Andrea Gagliarducci, que se dedica a la propaganda de la Santa Sede. El defensor profeso del Vaticano y asíduo colaborador de su blog mondayvatican.com nos lleva a un lounge con sillones de diseño blancos y cuadrados, el Rome Video Book Bar, en el bariro Borgo Pio, a un tiro de piedra de la Plaza de San Pedro. “Me encanta venir aquí porque aquí hay menos posibilidades de encontrar a compañeros de trabajo o sacerdotes”, confiesa Gagliarducci. Lleva una pequeña cruz de madera en una cuerda de piel colgada del cuello.

“Muchos hablan del Vaticano como del estado más poderoso del mundo y eso no es cierto”, continúa Andrea, cuando se le pregunta sobre el compromiso ecológico de la Santa Sede. Su influencia política es limitada. “Sin embargo, tiene una gran influencia moral en sus mil millones de creyentes, repartidos por todo el mundo. Si el Papa le envía un mensaje al mundo, las personas son libres de decidir si le creen o no. Pero en el fondo, uno nunca está de acuerdo con la opinión de su superior. Y, aún así, escuchamos la opinión de él. Aquí es donde radica el verdadero poder del Papa”

El Papa: ¿un nuevo bio-gurú?

¡Menudo nivel de las relaciones públicas que se gastan los del Vaticano! Gagliarducci sacude la cabeza con firmeza: “No, eso no se puede llamar relaciones públicas; eso ya está escrito en la Biblia: se debe respetar la creación, que comienza con el Génesis y termina con el Kyoto y Copenhague”.

Acusar al Papa del simple "greenwashing" o marketing ecologista sería simplificar demasiado las cosas. Después de todo, en la sala de audiencias papales se instaló un sistema fotovoltaico que produce electricidad solar para 100 viviendas. En 2014 en el Vaticano empezará a operar la planta solar más grande de Europa, que será instalada en el norte de Roma, en Santa Maria di Galeria. ¿El último gancho publicitario? En breve el Papa ya podrá desplazarse en un papamóvil eléctrico, saludando a las multitudes de peregrinos.

Con todo eso, ¿hasta dónde llega el compromiso con el medio ambiente de Benedicto XVI? De acuerdo, los humanos tenemos el deber moral de proteger la creación, de promover la paz en todo el mundo, así reza el mensaje oficial a su rebaño. Pero,¿ y si la gorra verde del Papa Ratzinger es igual que el logotipo de una cadena de comida rápida conocida, que recientemente ha cambiado el rojo por el verde? ¿Qué es lo siguiente, promocionar los preservativos de comercio justo en África? De ello caben muchas dudas.

Wikileaks, o la caída del muro del Vaticano

En un pasado no tan lejano el debate latente sobre el “Papa verde” se mantenía aún vivo, cuando la organización de filtraciones Wikileaks cuestionaba  seriamente la imagen ecológica del Vaticano con sus cables de embajadas. Un documento clasificado como “confidencial”revelaba que el Papa “verde” apoyaba la política de Estados Unidos en Copenhague; de esta manera, la Santa Sede influenciaba indirectamente a otros países para que aplicasen el proceso de Copenhague. De otro telegrama se desprendía que el gobierno de Estados Unidos estaba intentando desde hace tiempo convencer al Vaticano para utilizar la ingeniería genética. Si el Papa promueve el uso de los organismos genéticamente modificados es para combatir el hambre en el mundo, está claro.

“Los cables de Wikileaks no se investigaron a fondo”, critica Gagliarducci. “Sinceramente, esas son las cosas que se comentan en las fiestas. Esto no tiene nada que ver con el hecho de que el Vaticano siga la estrategia de Monsanto”. En la redacción de Stampa, donde obtenemos de los vaticanistas el ejemplar del periódico diario de Italia, transcurre la charla con el periodista Giacomo Galeazzi sobre el  “Papa verde”, acompañada de un café. “Por supuesto, hay muchas contradicciones”, comenta Galeazzi respecto al debate sobre los cultivos transgénicos. La iglesia católica está dirigida por la gente. Y hay muchos libros escritos sobre errores. En Italia tenemos un dicho: Fa' quello che il prete dice, non quello che il prete fa (Haz lo que predican los curas con la palabra y no con la acción).

A pesar de todo esto, la Iglesia Católica ha dado un buen ejemplo. “El problema es que siempre representan tres o cuatro opiniones diferentes al mismo tiempo. Cuando el Papa estuvo en África, habló en contra de los organismos genéticamente modificados y después la Academia Pontificia de las Ciencias ha aprobado su uso”.

Los agricultores de Acquafredda o los Desterrados

Cambio de escena. A la salida de los museos del Vaticano un pequeño grupo de personas distribuye folletos a los transeúntes. Son los agricultores orgánicos del parque natural Tenuta dell’Acquafredda, donde desde hace varias generaciones se cultivan verduras locales, acompañados de algunos representantes de las organizaciones medioambientales. Han venido para expresar su descontento: el parque que pertenece a las propiedades del Vaticano se debe desalojar completamente. La disputa Acquafredda dura desde 1992 y el terreno está incluido en el futuro proyecto de urbanización de Roma.

El 7 de abril, 4 de las 10 familias que viven allí serán “literalmente desalojadas”, nos explica el portavoz de Aquafredda Fulvio Albanese. Los campesinos tienen muy buena relación con el Vaticano y con todos los católicos. Son personas honestas. Honestas hasta el punto de haber pagado el alquiler de enero, a pesar de que sabían que los iban a echar”. ¿Sabe algo de eso el “Papa verde”, escondido detrás de los muros gruesos del Vaticano?

“Él también es humano y comete errores. El Papa no es infalible solo porque habla en nombre de Dios. Su discurso teológico está lejos de los asuntos mundanos como los biocombustibles o la ingeniería genética”, matiza Andrea Gagliarducci la postura del Papa. Eso los habitantes de Aquafredda ya lo saben de primera mano. Los manifestantes y el Vaticano parecen estar separados por algo más que un muro: un mundo entero.

Este artículo forma parte de Green Europe on the Ground 2010-2011, una serie de reportajes realizados por cafebabel.com sobre el desarrollo sostenible. Para conocer mejor el proyecto, Green Europe on the Ground.

Fotos: Portada Petersplatz (cc)Gianni Dominici/flickr; Grüner Papst (cc)Catholic Church/flickr; Vatikanische Museen ©Nikolas Konstantin; Vídeos: Weltfriedenstag (cc)Rome Reports/YouTube; Aquafredda (cc)verdiwebTV/YouTube