El paquete Energía confirma las divisones en la Comisión europea

Artículo publicado el 11 de Enero de 2007
Artículo publicado el 11 de Enero de 2007

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El eje franco-alemán defiende a los gigantes energéticos nacionales. En contra, el ala liberal representada por la comisaria Neelie Kroes.

Mejorar el funcionamiento del mercado interno, acelerar el uso de las nuevas tecnologías, diversificar y estabilizar las fuentes de aprovisionamiento en el interior como en el exterior de la UE. Tales son los puntos cardinales del “Paquete Energía” puesto a punto por la Comisión Europea y presentado a la opinión pública el 10 de enero de 2007.

Divisiones políticas

Dicho esto, más que formular medidas claras en el campo energético, la Comisión ha preferido proponer dos opciones: la más radical –apoyada por el ala liberal de la Comisión, liderada por la holandesa Neelie Kroes y el británico Peter Mandelson– plantea la separación de las actividades de producción y distribución de la energía, de modo que empresas distintas gestionen cada actividad, favoreciendo así la competencia. Esto incumbiría a gigantes como E.ON y RWE en Alemania, o EDF en Francia. Sin embargo, del lado de la Europa carolingia –que cuenta con los comisarios Jacques Barrot y Günter Verheugen para defender sus intereses– crece el malhumor por esta propuesta. La segunda opción es más suave y consiste en la creación de un "Operador del sistema plenamente independiente" y responsable de la red de infraestructuras.

La cuestión sobre la energía se está desarrollando bajo la presidencia alemana de la UE. No obstante el conflicto de intereses que preside este sector, Berlín no tendrá más remedio que proseguir los trabajos iniciados por la presidencia austríaca para crear y coordinar una política energética única para la Unión Europea. De todos modos, a pesar de que Alemania sea uno de los mayores productores de Co2, se distingue del resto de los países europeos por su empeño reciente en reducir en un 21% sus emisiones de gas de efecto invernadero, como ha recordado Angela Merkel en una reciente entrevista en el Financial Times.

Nuclear sí, nuclear no

La enfermiza indecisión del ejecutivo de la UE –a años luz de la longitud de miras del Delors de los años ochenta– también se manifiesta en relación a la energía nuclear: el paquete Energía deja a los Estados miembro que decidan por su cuenta la política a seguir. El origen de esta ausencia de dirección propuesta está en el debate sobre el almacenamiento problemático de los residuos nucleares y sobre las nuevas fuentes energéticas alternativas al petróleo. ¿Se tendrá que recurrir al final a la energía nuclear para alcanzar los objetivos del protocolo de Kioto? Muchos Estados miembro se han lanzado de lleno a por las energías renovables, como es el caso de Holanda y Dinamarca con la energía eólica. Ahora bien, según el paquete Energía el sector de la electricidad necesitará 900 mil millones de euros en inversiones durante los próximos 25 años para remplazar la capacidad de producción de las infraestructuras existentes y obsoletas, y para hacer frente a la creciente demanda de energía.

Libro Verde y reducción de los gases de efecto invernadero: redoble en la UE. A la espera de Kyoto II

Se present en marzo de 2006 un Libro verde sobre las opciones en política energética para afrontar el cambio climático y la perspectiva de cooperación internacional después del año 2012, cuando Kyoto caduque. Las prioridades de la UE son, pues, la reducción de los gases de efecto invernadero y el incremento de las energías renovables. Temas todos sobre los que la Comisión ya se había pronunciado con fuerza en noviembre de 2006, durante la conferencia de la ONU en Nairobi sobre el cambio climático. Aquella cita no produjo resultados dignos de reseña, al subrayar de nuevo el protocolo de Kyoto como único instrumento multilateral para responder a la amenaza del cambio climático. En 2008, se revisará el protocolo, pasándose a denominar “Kyoto II”, siempre que los Estados parte del acuerdo acepten la fuerza vinculante del mismo. El paquete Energía presentado por la Comisión propone como objetivo para 2050 reducir el nivel de emisiones al nivel del año 1990.

A diferencia de la UE de los 15, la UE de los 27 no se ha fijado un objetivo colectivo de reducción de emisiones contaminantes en base al protocolo de Kyoto. En 2004, las emisiones totales de gas de efecto invernadero en la UE de los 25 fueron un 7,3% inferiores con respecto al año de referencia. A la luz de nuevas medidas ya aprobadas, en 2010 las emisiones deberían ser inferiores en un 8,1% con respecto al año de referencia. Si además tomamos en cuenta los mecanismos propuestos por Kyoto y los pozos de absorbción (parcelas de plantaciones de árboles destinados a absorber enormes cantidades de CO2), la reducción total de las emisiones en la UE de los 27 podría alcanzar el 10,8%.

Para sensibilizar a los jóvenes sobre esta cuestión, la Comisión europea ha lanzado una campaña (www.climatechange.eu.com) que pondrá a disposición de profesores y estudiantes instrumentos para profundizar en el tema del cambio climático.