El Parlamento Europeo pierde confianza

Artículo publicado el 3 de Junio de 2009
Artículo publicado el 3 de Junio de 2009
El 52% de los europeos confía en el Parlamento Europeo, 3 puntos menos que en 2007. Aús así, sigue siendo la institución europea mejor valorada por los ciudadanos

Los países que menos confían en el Parlamento Europeo son Letonia, Austria y Reino Unido. No es casualidad que los partidos conservadores de estos dos últimos partidos valoren la posibilidad de separarse del Partido Popular Europeo para crear un nuevo grupo parlamentario euroescéptico.

La paradoja es la polarización de las opiniones en torno al carácter representativo de la Eurocámara. Y es que los motivos por los que los europeos confían o no confían en el Europarlamento son de la misma índole. Los que confían lo hacen más que nada “porque sus decisiones se toman de manera democrática”, mientras que los que no confían lo hace principalmente “porque el Europarlamento está demasiado alejado de los ciudadanos ordinarios”.

Con todo y con eso, el Parlamento Europeo es la institución comunitaria más valorada por los europeos, delante del Banco Central Europeo (50% de confianza), la Comisión Europea (47%) y el Consejo Europeo (43%). Además, es la institución más conocida: el 87% de los europeos ha oído hablar del Parlamento Europeo, mientras que a la Comisión la conoce el 78%, al Banco Central Europeo el 73% y al Consejo el 62%.

Pronto, la reforma electoral que todos esperan

“Europa trata de construirse una democracia como las nacionales, pero sin las armas de las democracias nacionales”, lamenta el liberal Andrew Duff, ponente encargado de elaborar un borrador para la reforma electoral europea. El Parlamento encarna la democracia popular y, para que aumente su generación de confianza en el electorado, quizá sea necesario que cambie el modo de relacionarse con los ciudadanos. Una de las ideas faro que propone Duff es generalizar el sistema de cirscunscripciones electorales regionales para que los candidatos respondan más directamente ante sus electores. Pero esto de momento choca con la voluntad de España, Alemania, Polonia y Rumanía, quienes tienen un sistema de cisrcunscripción nacional única, lo que favorece a los grandes partidos gobernantes: socialistas, conservadores y liberales. Todos esperan en la comisión de Asuntos Constitucionales que se apruebe el Tratado de Lisboa para luego meterse de lleno en la reforma electoral. El objetivo declarado de parlamentarios de todos los partidos es que las elecciones de 2014 sean radicalmente nuevas.