El pasado de Croacia sometido a juicio

Artículo publicado el 21 de Marzo de 2005
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Artículo publicado el 21 de Marzo de 2005

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Por primera vez, las negociaciones de adhesión de un Estado a la UE han sido aplazadas. La falta de predisposición croata para colaborar con el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia parece el motivo.

El caso de Croacia y "el asunto Gotovina" lo ilustran: las relaciones de la Unión Europea con ciertos países quedan en gran medida por definir, en particular respecto a la zona de los Balcanes.

Alumno modelo

Los dirigentes europeos no han dejado de apoyar los esfuerzos realizados por Croacia. Durante una visita oficial a Zagreb, Chris Patten, por entonces Comisario europeo a cargo de los asuntos exteriores, calificó a Croacia como "candidato ejemplar", capaz de influir a sus vecinos de los Balcanes en la vía de la integración. Bien es cierto que Croacia se ha recuperado por completo, sobretodo gracias al turismo, tras los dramáticos episodios de guerra de los noventa. Su PIB sobrepasa al de Rumania y al de Bulgaria, países que entrarán en la Unión en 2007, pero también al de Estados miembro como Lituania y Letonia. Los criterios económicos, claro está, no son los únicos que cuentan para adherirse a la Unión, y Europa se precia de hacer respectar los valores democráticos y fundamentales de los Derechos Humanos.

Negociaciones con trampa

La relativa buena cooperación de Croacia con el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia (TPIY), ha aúpado al país al estatuto de candidato. A pesar de todo, en la actualidad, el gobierno de Ivo Sanador, elegido en noviembre de 2003, recibe enormes presiones por parte de Carla Del Ponte (del TPIY) por causa del expediente de un antiguo criminal de guerra, el General Ante Gotovina, acusado del asesinato y deportación de más de 200.000 Serbios. Estas presiones han provocado el retraso de la apertura de negociaciones de adhesión, previstas para el 17 de marzo de 2005.

Gotovina, aún en busca y captura, tendrá por seguro que responder de sus crímenes ante el tribunal. ¿Pero, cómo interpretar estas obstinaciones europeas por arrestar a una sola persona, por muy culpable que sea, cuando los Derechos fundamentales se cuestionan en otros países candidatos? La presidencia luxemburguesa ha exigido avances en el dossier, con objeto de tomar una decisión sobre el compromiso de las negociaciones en vista de una eventual adhesión para 2007. Además, la responsabilidad del gobierno croata en el hecho de que se haya capturado todavía al general Gotovina, ha de probarse. Por otro lado, la propia Unión Europea reconoce los esfuerzos democráticos, políticos y económicos, que ha realizado Croacia para ajustarse al acervo comunitario, condición primordial para las negociaciones.

Los fantasmas de la guerra

Después del caos provocado por la guerra de Yugoslavia, los Balcanes están lejos de reencontrar una estabilidad serena y duradera. La UE es consciente y ha iniciado un proceso de estabilización y de asociación en esta inestable región. Las relaciones entre Croacia y Eslovenia, miembro de la Unión desde mayo de 2004, son de lo más tensas; los dos países se disputan aún la delimitación de una frontera. Eslovenia, primer país de la antigua federación yugoslava que ha entrado en la Unión Europea, salió bastante intacta de la guerra. Sin embargo, el país mantiene hoy unas tensas relaciones con su vecino croata, en particular respecto al problema del acceso al mar Adriático. El presidente Mésic defiende con insistencia la idea de una zona económica exclusiva para Croacia, y se opone en este sentido a la posición eslovena, apoyada por Italia. El gobierno esloveno, sin embargo, no tiene interés en jugar la carta de una cierta superioridad sobre su hermano histórico croata, ni de utilizar su calidad de miembro de la Unión.

La "plena cooperación" queda como el criterio determinante para iniciar las negociaciones de adhesión de Croacia. Las decisiones serán aún más significativas si se toman en un contexto de incertidumbre. Las fuerzas de la OTAN, de hecho, van a retirar progresivamente sus tropas aún presentes en los Balcanes, dejando tras de si una situación no resuelta. Hablando de la frontera eslovena, el escritor croata Predrag Matvejevic se preguntaba si: "un muro, una puerta, o todavía un puente o un bastión se levantarían entre ellos y unos vecinos con quienes comparten toda una Historia". En efecto, puede que la Unión Europea encuentre ciertas dificultades en llevar a cabo su política de integración en los Balcanes.