El poder de la música clásica

Artículo publicado el 6 de Noviembre de 2013
Artículo publicado el 6 de Noviembre de 2013

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¿Por qué no apreciamos la belleza? Abrámos los ojos a lo realmente valioso.

Es sorprendente la facilidad con la que la gente rechaza la música clásica. Siempre utilizan las mismas excusas: “es muy aburrida”, “no tiene letra”, o si tiene “no se entiende”, “es para gente elevada y muy culta”… Y la más aberrante de todas: “está pasada de moda”.

Pero no nos equivoquemos, no hay nada menos pasado de moda que la música clásica ¿Qué sería de Queen, Elvis, The Beatles… o hasta del ídolo de adolescentes Justin Bieber sin J.S. Bach? Yo os lo diré: nada. Toda la música se basa en los avances musicales que hace tres siglos J.S. Bach formalizó. Sin él aún estaríamos cantando gregoriano.

Y no solo J.S. Bach está presente en nuestras vidas ¿Quién no ha entonado el Himno de la Alegría (de la Novena sinfonía de Beethoven) o el Aria de la Reina de la Noche (de la Flauta Mágica de Mozart)?

Es cierto que no todo el mundo tiene acceso a estudios musicales pero no hace falta ser un gran erudito para emocionarse con una buena banda sonora o bailar un pasacalle. Yo aún no he visto a nadie aburrido cuando en Fallas salen las bandas de música a la calle.

Pero sin duda la mejor cualidad de la música clásica es que nos une y nos toca el alma a todos por igual. Nadie sale indiferente de un buen concierto. La música expresa lo que no podemos decir con el lenguaje, lo que las palabras no pueden abarcar. Nos abre el alma a emociones distintas. Personalmente las Danzas Rumanas de Bela Bartok siempre consiguen alegrarme y Thais de Jules Massenet me tranquiliza los ánimos. Y como estas hay miles de melodías que conocer y experimentar, porque como dijo Nietzsche: “Sin música la vida sería un error”.